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El duro invierno en Líbano

invierno en Líbano Foto: UNHCR/Andrew McConnell

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos.

Aisha 

Aisha es madre de cuatro hijos, criados en Siria como una familia normal. Mientras recuerda su antigua vida en su hogar, alza la vista. Está con una manta echada sobre los hombros, junto a sus hijos, que escuchan asustados cómo el viento bate contra las paredes de su tienda de campaña. En el exterior, la nieve se acumula, y su marido tiene que salir cada poco tiempo a quitar el exceso de peso del techo de su hogar improvisado.

 

Aisha, que tiene 36 años, está agotada. Ya es el cuarto invierno que pasan fuera de casa y tormentas como estas le hacen sentir aislada y desesperada. ACNUR ha podido proporcionarles mantas y una estufa, pero necesitan madera para seguir encendiéndola. El duro invierno golpea su asentamiento y es difícil adivinar qué va a pasar en el futuro; por eso ella y su marido están preocupados por sus hijos.

No es raro que las fuertes nevadas y los vientos fríos barran las montañas del valle de la Bekaa, en Líbano. Durante el invierno, es normal que muchas carreteras queden bloqueadas, dejando a miles de refugiados atrapados. Mientras, las temperaturas caen en picado, y ellos deben proteger sus refugios contra el viento y la nieve.

En este valle de la Bekaa, hay más de 800 asentamientos informales, construidos por los refugiados para salir del paso y para los que se usan terrenos sin edificar, edificios abandonados, garajes o tierras de cultivo. ACNUR trabaja a contrarreloj para proporcionar mantas, plástico y materiales para reparar los refugios, pero muchas veces no es suficiente por el gran número de personas que demandan ayuda en esta zona.

invierno en Libano
Foto: UNHCR/Andrew McConnell

Hany

A sus veinte años, Hany vive en un asentamiento de tiendas de campaña donde sus vecinos están empezando a sentir pánico por las fuertes nevadas. Si sigue cayendo esa cantidad de nieve, las tiendas no podrán soportar el peso. Además, no tienen electricidad desde el día anterior. La situación es desesperada y necesitan una solución urgentemente.

Pero no son los únicos asentamientos que sufren las inclemencias del invierno. Los refugiados que se encuentran en el norte y el sur del país también están luchando por sobrevivir. Incluso Jordania tiene que trabajar contrarreloj. En el campo de refugiados de Za’atari, 16.000 personas viven en tiendas de campaña y luchan por mantenerlas en pie a pesar de la nieve.

Pero esta no es la única situación preocupante. Cuando la nieve se derrite, el riesgo de inundación es muy grande, tanto que llega a anegar las tiendas de campaña y suele afectar a las reservas de agua limpia o a las de alimentos, haciendo que se pierdan. Por eso, el futuro no se presenta mucho mejor.

ACNUR prepara con meses de antelación un Plan de Invierno que incluye planes de distribución de vales de combustible para las estufas, el propio aparato para quemar, mantas, paquetes de alimentos y materiales para arreglar las tiendas cuando sufren algún desperfecto. Cuando llega la época, los almacenes tienen mucho trabajo, pero están coordinados y preparados para atender estas situaciones de emergencia.

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