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Los tres conflictos mundiales del siglo XX

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El siglo XX supuso un progreso tecnológico sin precedentes para la humanidad. Además, en muchas partes del mundo se logró un amplio reparto de la riqueza, un mejoramiento generalizado de las condiciones de vida y un avance en la democratización de la sociedad.

Sin embargo, el siglo estuvo marcado a fuego por el conflicto armado prácticamente incesante a lo largo y ancho del planeta. Estos fueron los tres grandes conflictos mundiales que generaron millones de muertos y desplazados durante el siglo XX.

I Guerra Mundial

Tras décadas de creciente competitividad entre las grandes potencias europeas por los recursos naturales en África y la hegemonía en el Viejo Continente, la Gran Guerra acabó estallando en 1914. Lo que se planeó como una guerra corta acabó estancándose en las trincheras de la frontera franco-alemana durante cuatro años.  

El conflicto causó la muerte de millones de personas de forma directa e indirecta y puso fin a la existencia de los hasta entonces poderosos imperios de Alemania, Austria-Hungría, Rusia y el Otomano.

Las duras condiciones del armisticio final, que culpó a Alemania del conflicto y la hizo responsable única del mismo, fueron el primer paso hacia la II Guerra Mundial. El periodo de entreguerras que siguió a la I Guerra Mundial supuso una época de esplendor artístico y cultural, pero también un periodo de alta conflictividad social y violencia.

II Guerra Mundial

Aunque el primer conflicto mundial se había considerado “la guerra para acabar con todas las guerras”, su final no supuso más que un paréntesis hasta el siguiente estallido. En 1939, tras dos décadas de creciente tensión y violencia en Europa, comenzaba la II Guerra Mundial.

A la competitividad colonial y económica entre las grandes potencias europeas, se había sumado una guerra ideológica. El fascismo había surgido durante los años 20 como respuesta al avance de los movimientos revolucionarios en Europa tras la Revolución Soviética en Rusia. Alemania e Italia configuraron una alianza fascista a la que se sumó posteriormente Japón y que fue bautizada como El Eje.

Las fuerzas del Eje se impusieron inicialmente y extendieron su dominio por buena parte de Europa, Norte de África y Asia Oriental. Pero la entrada de Estados Unidos en la Guerra y la imposibilidad de invadir el vasto territorio ruso por parte de Alemania acabaron precipitando su derrota.

Guerra Fría

Con millones de personas muertas y desplazadas de sus hogares y con Europa aún en ruinas, los temores sobre el estallido de un nuevo conflicto mundial no tardaron en regresar. Estados Unidos y la Unión Soviética, los dos grandes vencedores de la II Guerra Mundial, comenzaron a configurar dos bloques de influencia.

Su visión contrapuesta de cómo debía ser el mundo provocó una situación de máxima tensión que estuvo a punto de degenerar en guerra abierta en varias ocasiones. Sin embargo, el avance de la tecnología militar, particularmente la bomba atómica, desarrolló una capacidad de destrucción mutua, haciendo imposible que una hipotética III Guerra Mundial pudiera tener un vencedor.

El conflicto armado se desplazó a terceros países, apoyados por ambas potencias,  convirtiendo todo el planeta en un campo de batalla y provocando crisis humanitarias en puntos hasta entonces periféricos. África, Centroamérica, Asia Suroccidental y Oriente Medio fueron escenario de guerras que siguen teniendo terribles consecuencias en la actualidad.

Poco antes del final del siglo XX, la Unión Soviética se disolvió en medio de una crisis económica y política para la que no tuvo respuesta. La época de los conflictos mundiales se había terminado, pero las guerras periféricas continuaron produciéndose durante el siglo XXI hasta nuestros días.

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