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Miedo en los niños refugiados: ¿cómo lo superan?

miedo en los niños Refugiados sirios en Líbano

Tiempo estimado de lectura: 3 minutos.

Imagina que eres un niño y que un día tienes que abandonar tu casa, dejando todas tus cosas, y huir entre disparos; imagina que pierdes a algún familiar o que te quedas solo y tienes que empezar de nuevo en otro lugar. Después de pasar por experiencias tan difíciles, el miedo en los niños refugiados es una reacción lógica y difícil de superar.

Muchos niños han tenido que atravesar el mar de noche, en barcos con medios muy precarios, entre el oleaje y poniendo en peligro su vida. En estos casos no se puede seguir como si nada hubiera pasado: es necesario ayudar a estos niños a superar esos traumas para que puedan vivir seguros y sin miedo.

Para hacerte una idea de la magnitud del problema, según datos de ACNUR la esperanza media de vida he Siria ha caído 20 años, en 2011 era de 74 años. El 66% de los refugiados sirios son mujeres y niños, y más del 40% de los 1,7 millones de niños refugiados sirios en toda la región siguen sin ir a la escuela.

Los miedos más frecuentes en los niños refugiados

Cuando somos pequeños, muchas veces tenemos miedos que son frecuentes a nuestra edad como el miedo a la oscuridad, a algún animal, a ir al colegio o a nadar, pero, en circunstancias normales, con el paso del tiempo los superamos.

Sin embargo, cuando esos miedos van asociados a una experiencia traumática como es un conflicto armado, el peligro de muerte o la pérdida de todo lo que tienes en la vida, la superación es más complicada. Los miedos más frecuentes en los niños refugiados son el miedo al mar, a separarse de su familia, a hacer cosas solos, a los sonidos fuertes que recuerdan a las bombas. Estos miedos producen una serie de traumas derivados de la guerra como el insomnio, el tartamudeo o la obsesión.

¿Cómo superar el miedo en los niños refugiados?

Cada niño refugiado es único y tiene una forma diferente de superar sus miedos. Estos son algunos ejemplos:

Ali es un niño sirio que nunca había visto el mar y que ha logrado cambiar el ruido de la guerra por el suave rumor de las olas. Tras huir de Siria llegó a una zona costera cerca de la capital de Líbano; entonces no sabía nadar y decidió aprender por su cuenta. Observó a los surfistas y aprendió. Su primera tabla la hizo con un trozo de gomaespuma. Finalmente, Alime, un americano libanés, le regaló una tabla de verdad. Ahora Ali sueña con volver a Siria y abrir su propia escuela de surf.

La historia de Ali nos demuestra que se logra superar el miedo dando un sentido a nuestra vida, acercándonos a algo que nos apasiona y que nos motiva a seguir adelante.

Retomar una rutina es otra de las herramientas que se utilizan para que los niños superen el miedo. Volver al colegio, seguir estudiando, relacionarse con otros niños y jugar ayuda a los niños a ir olvidando los miedos poco a poco, a volver a su niñez y a sonreír de nuevo.

Yusra Mardini es otro ejemplo más de superación del miedo. Creció junto a su hermana en Damasco y les encantaba nadar; su padre, que era entrenador personal, las enseñó a competir. En 2015 se vieron obligadas  a atravesar el Mediterráneo. El motor falló y el barco quedó a la deriva. Las dos hermanas se tiraron al mar y salvaron la vida de los pasajeros. Yusra acabó compitiendo como parte del equipo de refugiados en las Olimpiadas de 2016.

Las historias de niños refugiados se pueden contar por miles y no todas tienen un final feliz. ¿Quieres actuar y ayudar?

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