250 millones
de desplazamientos internos relacionados con los desastres climáticos en los últimos 10 años.
Más del 80 %
de las personas refugiadas y solicitantes de asilo huyeron de países altamente vulnerables al clima.
200 millones
de personas necesitarán anualmente ayuda humanitaria en 2050 por el impacto del cambio climático.
De las más de 120 millones de personas desplazadas forzosas en todo el mundo, 90 millones (3 de cada 4) viven actualmente en países expuestos a impactos elevados o extremos del cambio climático (Ej: Siria, Sudán, Haití, Myanmar, Etiopía). La mayoría de las personas que se ven forzadas a huir de sus hogares se desplazan dentro de sus propios países. Respecto a los desplazamientos transfronterizos tras catástrofes del clima, se disponen menos datos pero se sabe que el 70 % de la población refugiada vive en países vecinos al suyo, independientemente que hayan huido por un conflicto como de un desastre natural. La mayoría prefieren permanecer cerca, en la medida de lo posible, de su hogar y su familia. Los que lo abandonan una zona afectada por el cambio climático no suelen disponer de medios para recorrer largas distancias.
El aumento generalizado de las temperaturas o la subida del nivel del mar debido al deshielo de los polos son solo algunas de las consecuencias derivadas del cambio climático. También los son las sequías, las inundaciones o la desertificación que arruinan cosechas, agravan las consecuencias de la guerra y obligan a miles de personas en todo el mundo a abandonar sus hogares, convirtiéndose en desplazados climáticos.
ACNUR está particularmente preocupado por el riesgo de desplazamiento de personas relacionado con el clima, principalmente dentro de sus propios países, pero también a través de las fronteras, lo que requiere atención urgente. Además de entregar ayuda a las víctimas de terremotos, inundaciones, tifones o huracanes, ACNUR lleva soluciones a largo plazo.

La región del Este y Cuerno de África es una de las más afectadas. Acoge a más de 6,3 millones de personas refugiadas y solicitantes de asilo y 18,1 millones de desplazados internos que se encuentran atrapados en un ciclo de intensas inundaciones y sequías avivadas por el clima extremo.
América Central y del Sur experimenta también una situación sin precedentes de desplazamientos forzados impulsados por la violencia, la inseguridad y la falta de oportunidades socioeconómicas, que se agrava aún más por los desastres naturales. Estos han provocado que una media de 2,4 millones de personas tengan que huir de sus casas cada año.
En Asia y el Pacífico, el clima provoca miles de desplazamientos. Los rohingya en Cox’s Bazar sufren inundaciones que agravan la falta de saneamiento. En Afganistán, los terremotos que se repiten cada año, como el de agosto de 2025 que dejó más de 2.200 fallecidos, empeoran la situación en un país que acumula 40 años de conflictos, pobreza e inseguridad alimentaria, afectando además a los miles de personas retornadas desde Pakistán.