En el año 2000, la Asamblea General de Naciones Unidas decidió que el 20 de junio sería el Día Mundial del Refugiado, con el objetivo de recordar a los millones de personas que tienen que dejarlo todo atrás y huir de sus hogares.
El Día Mundial de los Refugiados 2026 se celebra en un contexto en el que la protección internacional vuelve a estar en riesgo. Setenta y cinco años después de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, sigue vigente el compromiso global de no devolver a las personas que se ven forzadas a huir a situaciones de peligro y de garantizarles una vida digna durante su desplazamiento. Este principio, nacido tras la guerra, fue pensado para toda la humanidad.
Hoy es más relevante que nunca: según el último Informe de Tendencias Globales de ACNUR, más de 117 millones de personas están desplazadas por la fuerza en todo el mundo. Entre ellas hay familias que han huido de la guerra de Sudán, de la violencia de República Democrática del Congo o de crisis prolongadas en países como Ucrania, Myanmar o Afganistán, entre otros. Negarles protección agrava la inseguridad, obliga a rutas peligrosas y aumenta los riesgos, especialmente para mujeres y niños, además de afectar a las comunidades de acogida. Por ello, proteger a las personas refugiadas no solo es un acto humanitario, sino también clave para la estabilidad y la paz.
El lema “Hasta que cada persona esté a salvo” llama a reforzar sistemas de asilo justos, mantener la ayuda internacional y fomentar la acogida. También subraya que la protección debe ser universal, sin discriminación. Solo así las personas refugiadas podrán vivir sin miedo, reconstruir sus vidas y, cuando sea posible, regresar de forma segura y digna.
La Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y su Protocolo de 1967 son los principales instrumentos internacionales para proteger a las personas refugiadas, uno de los grupos más vulnerables del mundo. Estos establecen que deben recibir, al menos, el mismo trato que el resto de las personas extranjeras y, en ciertos aspectos, el mismo que los ciudadanos del país de acogida.
La Convención define quién es una persona refugiada, sus derechos y sus obligaciones hacia el país de acogida. Su principio más importante es el de no devolución, que prohíbe devolver a una persona a un país donde su vida o libertad estén en peligro, salvo en casos excepcionales relacionados con la seguridad o delitos graves.
Entre los derechos que reconoce la Convención de 1951 se encuentran: no ser expulsado arbitrariamente, no ser castigado por entrar de forma irregular, acceso a empleo, vivienda, educación, asistencia pública, libertad religiosa, acceso a la justicia, libertad de movimiento y la obtención de documentos de identidad y viaje.
Algunos derechos básicos, como la protección contra la devolución, se aplican desde el inicio. Otros se amplían con el tiempo, a medida que la persona refugiada permanece en el país, reconociendo sus necesidades a largo plazo.
"Pedimos más apoyo para todas aquellas personas que se ven obligadas a huir, así como a los países y comunidades que las acogen".
António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas
Todos los años, ACNUR, junto a su Comité español, organizan un evento para conmemorar el Día Mundial de las personas refugiadas. Este año, coincidiendo con el 75º aniversario de la organización y bajo el lema “75 años haciendo de la historia algo personal” han organizado un acto muy especial en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid.
Este evento reunió a representantes institucionales, del ámbito cultural y social, así como a personas refugiadas, donantes, empresas, fundaciones y colaboradores que han formado parte de la historia de ACNUR en estas más de siete décadas. Este encuentro se planteó como un homenaje colectivo a todas las personas que han contribuido de una u otra manera, han contribuido a la protección y acompañamiento de millones de personas refugiadas en todo el mundo desde la creación de ACNUR en 1950.
Cada año, se celebra la “Noche Azul” una iniciativa global impulsada por ACNUR en la víspera del Día Mundial del Refugiado iluminando de azul distintos espacios emblemáticos en la noche del 19 al 20 de junio de ciudades de todo el mundo como símbolo de protección, esperanza y apoyo.
En España, esta acción lleva más de una década generando una imagen colectiva en favor de las personas refugiadas. Más allá de su impacto visual, ACNUR destaca que esta iniciativa busca sensibilizar a la ciudadanía y fomentar la empatía y el compromiso con los derechos humanos. Además, invita a la población a participar compartiendo imágenes en redes sociales con los hashtags #NocheAzul y #ConLosRefugiados.
La Comunidad de Madrid también se suma a la “Noche Azul” y participarán tanto la capital como municipios como Las Rozas, Móstoles, Parla, Rivas-Vaciamadrid y San Sebastián de los Reyes, junto a edificios como la Fuente de Neptuno o CaixaForum. Este gesto simbólico busca mostrar solidaridad con las personas refugiadas que han tenido que huir por conflictos, violencia o violaciones de derechos humanos, en un año especialmente significativo por el 75º aniversario de la Convención de Ginebra y de ACNUR.