Historias de regreso: el difícil camino de reconstruir vidas en Siria Historias de regreso: el difícil camino de reconstruir vidas en Siria
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Historias de regreso: el difícil camino de reconstruir vidas en Siria

25 of September, 2026

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El pasado mes de marzo se cumplieron 15 años desde el inicio de la guerra en Siria. Aunque los cambios políticos producidos a finales de 2024 modificaron en cierta medida la situación del país, lo cierto es que su población sigue sufriendo una de las crisis humanitarias más graves del mundo. Estos cambios han propiciado que más de 1,7 millones de personas sirias hayan regresado a Siria, a pesar de ser conscientes de los enormes desafíos a los que se enfrentan. Al mismo tiempo, más de 3,8 millones de personas refugiadas sirias continúan viviendo en países vecinos y del norte de África.

Quienes regresan se encuentran con un país devastado tras años de conflicto, donde la violencia aún no ha cesado por completo. De hecho, a principios de enero de 2026, una nueva escalada de violencia provocó víctimas civiles, miles de desplazamientos y daños generalizados en infraestructuras esenciales.

Muchas familias descubren al regresar que sus hogares han quedado destruidos o gravemente dañados. Además, carecen de medios de vida, documentación y acceso adecuado a servicios básicos, por lo que necesitan apoyo y asistencia para reconstruir sus vidas. Se estima que más de 6 millones de personas necesitarán ayuda en materia de alojamiento y refugio este año.

Estas son solo algunas de las miles de historias de retorno con las que queremos poner rostro a una tragedia que el mundo parece haber olvidado.

El regreso de Hiam y su familia

Durante más de trece años, Hiam Mohammad Ghanem soñó con volver a casa. Hoy, sentada junto a dos de sus hijas en Al-Zabadani, en la zona rural de Damasco, recuerda el largo camino que su familia tuvo que recorrer antes de poder regresar.

Foto: © ACNUR/Hameed Maarouf.

Hiam, de 43 años y madre de cinco hijos, huyó de Siria en julio de 2013 junto a su familia para escapar del conflicto. Como millones de personas sirias, cruzaron la frontera en busca de seguridad y encontraron refugio en el Líbano. Allí comenzaron una nueva vida marcada por la incertidumbre.

Durante más de trece años vivieron desplazados en la región de Baalbek, mudándose de una vivienda a otra sin lograr la estabilidad que tanto necesitaban. Las dificultades económicas fueron constantes. Su esposo trabajaba en la construcción con salarios diarios que apenas alcanzaban para cubrir los gastos básicos de la familia. La ayuda humanitaria fue fundamental para que pudieran salir adelante y garantizar la alimentación y otras necesidades esenciales de sus hijos.

Ese día llegó en diciembre de 2024. Tras años de exilio, la familia tomó la decisión de volver a Al-Zabadani. Sin embargo, el regreso estuvo lejos de ser sencillo. Al llegar encontraron su casa gravemente dañada: había sido incendiada, saqueada y carecía de servicios básicos. Lo que una vez había sido su hogar estaba prácticamente inhabitable.

Gracias al apoyo de ACNUR y de su socio local, la familia pudo realizar las reparaciones más urgentes para hacer la vivienda habitable nuevamente. Se instalaron puertas, ventanas y otros elementos básicos que les permitieron recuperar un espacio seguro donde vivir.

Aunque volver a casa ha supuesto un paso importante, los desafíos continúan. La familia sigue enfrentándose a numerosas dificultades, especialmente durante los meses de invierno, cuando las bajas temperaturas aumentan las necesidades. Con recursos limitados, dependen en gran medida del apoyo de la comunidad y de la ayuda humanitaria para reconstruir sus vidas.

A pesar de todo, Hiam mantiene la esperanza. Su mayor deseo es que sus hijos puedan continuar sus estudios y que más familias que han regresado a la zona reciban el apoyo necesario para reparar sus viviendas y empezar de nuevo.

La historia de Fatima

Fatima Salim Bakir, de 66 años, sostiene a uno de sus nietos en su hogar del barrio de Hanano, en Alepo (Siria), donde ha logrado reconstruir parte de su vida tras años de desplazamiento.

Foto: © ACNUR/Hameed Maarouf.

Madre de cinco hijos y abuela de dieciséis nietos, Fatima se vio obligada a huir de su hogar en 2013, cuando los intensos combates alcanzaron su barrio. Junto a su familia, se desplazó primero a Idlib y después al Líbano, donde pasó años intentando rehacer su vida lejos del miedo y del estruendo de los bombardeos de la guerra.

En 2021, su marido decidió regresar a la vivienda familiar en Alepo, a pesar de los graves daños que había sufrido. Fatima volvió con él, pero las condiciones eran extremadamente difíciles: la casa no tenía puertas ni ventanas, carecía de electricidad y el acceso al agua era limitado. Tras seis meses intentando salir adelante en esas condiciones, no tuvo más remedio que regresar al Líbano, mientras su esposo permaneció en Siria.

Hace un año y medio, Fatima volvió a instalarse en su casa junto a su nuera y tres de sus nietos. Poco después, su marido falleció mientras se llevaban a cabo obras de rehabilitación en la vivienda y en el edificio, apoyadas por ACNUR.

Las reparaciones incluyeron la instalación de puertas y ventanas, mejoras en el suministro de agua y saneamiento, la rehabilitación de zonas comunes y la instalación de iluminación solar. Gracias a este apoyo, Fatima y su familia cuentan hoy con un hogar más seguro y digno.

A pesar de las pérdidas sufridas y de los años de desplazamiento, Fatima mira al futuro con esperanza.

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