Emergencias

“El talento es universal; las oportunidades no”

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Lun, 09/19/2022

Hay 10 millones de niñas y niños refugiados en edad escolar. Casi la mitad de ellos no están escolarizados. La educación es fundamental para que puedan reconstruir su vida. En su informe sobre la educación de la población refugiada de este año, ACNUR hace hincapié en la importancia de una educación inclusiva.

Educación para la paz

Son solo las 7:30 de la mañana en el campo de refugiados de Kouchaguine-Moura, cerca de la frontera de Chad con Sudán, pero el termómetro ya marca 40ºC.

A pesar del calor, decenas de niños se reúnen sentados en una gran alfombra a la escasa sombra de una acacia. Frente a una pizarra apoyada en un tronco se encuentra Assaniah, de 28 años. Ella es profesora de la escuela Al Nour. Da clase a más de 100 niños mayores de 6 años. Assaniah llegó a Kouchaguine-Moura hace poco más de dos años con su marido y su hijo después de huir de la violencia en Darfur. Concede una gran importancia a la educación, que considera un baluarte contra el conflicto y el extremismo.

"La violencia que tanto he sufrido es, en mi opinión, fruto de la ignorancia. Estoy convencida de que el acceso a la educación ayudará a romper el ciclo de la violencia en Darfur", asegura.

El campo de refugiados de Kouchaguine-Moura acoge a unos 14.000 sudaneses que, como Assaniah, han huido de los enfrentamientos en Darfur desde febrero de 2020. Además de acoger y proteger a los refugiados, el gobierno chadiano, ACNUR y sus socios garantizan el acceso a la educación de los niños refugiados desde su llegada mediante su plena inclusión en el sistema educativo nacional.

Educación niños refugiados sudaneses en Chad

Precisamente, la inclusión es uno de los temas centrales del último informe sobre educación que ACNUR acaba de publicar. Se titula “Inclusión educativa: Campaña por la educación de las personas refugiadas”, y en él hace patente la brecha que existe entre los refugiados y sus iguales no refugiados en lo que se refiere a la matriculación en todos los niveles educativos. Según datos de ACNUR, la niñez refugiada tiene cinco veces más probabilidades de quedarse sin educación que la niñez no refugiada.

Hoy, el 57 % de los niños y niñas de diez años que viven en países de ingresos bajos y medios no puede leer ni entender un texto simple. En el África Subsahariana, donde viven millones de refugiados, este porcentaje asciende hasta el 86 %.

Las niñas desplazadas se encuentran en una situación de especial desventaja. En el este y el cuerno de África, solo se inscriben en el colegio cinco niñas por cada diez niños.

"La frase “El talento es universal; las oportunidades, no” describe con precisión la realidad para millones de niños, niñas y jóvenes refugiados. Debemos cerrar el enorme abismo existente entre talento y oportunidad".
Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

Tasas de matriculación

68 %
cursa educación primaria.
37 %
accede a la enseñanza secundaria.
6 %
tiene acceso a la educación superior.
 

El porcentaje de niñas y niños desplazados que acceden a la enseñanza primaria se mantiene en el 68 %. En el caso de la educación secundaria, las matriculaciones caen hasta el 37 %. El acceso a la enseñanza superior mantiene la tendencia alcista de los últimos años y alcanza el 6 %. Aunque está muy por debajo de los niveles mundiales, sobre todo en los países más ricos, supone una mejora considerable con respecto a años anteriores, en los que la matriculación de refugiados en el nivel superior llegó a ser del 1 %. Se trata de un cambio de enorme trascendencia para miles de personas refugiadas y sus comunidades.

Becada DAFI, Raissa

ACNUR y sus socios han fijado el “Objetivo 15/30”: lograr que el 15 % de las personas refugiadas estén matriculadas en educación superior para 2030. La meta es ambiciosa, pero factible. El programa DAFI (la Iniciativa académica alemana Albert Einstein para los refugiados) es uno de los pilares para conseguirlo. Gracias a esta iniciativa, más de 21.000 jóvenes refugiados han podido acceder a estudios superiores desde 1992.

A Raïssa (arriba en la foto) el programa de becas DAFI ha cambiado su vida y la de su hijo. Esta joven madre se ha enfrentado a enormes desafíos. Hoy, con 24 años, es graduada en Comunicación y Marketing por la universidad Emi Koussi de N’djamena, en Chad. “Mi hijo va a la escuela, yo a la universidad”, cuenta con satisfacción.

"Cada día me repetía: ¡Lo tienes que lograr, cueste lo que cueste!".
Raïssa.

El acceso a la educación, una carrera de obstáculos

La falta de financiación es un obstáculo importante para que la población desplazada acceda a la educación. Muchos niños y niñas refugiados no tienen una escuela a la que ir. Otros deben caminar muchos kilómetros para llegar a ella. A veces, simplemente, no pueden comprar los libros ni el material escolar necesarios, o tienen que elegir entre ir al colegio, comer o tener un techo.

“Hay alumnos que no vienen a la escuela algunos días porque no tienen zapatos o ropa adecuada”, comenta Brahim, profesor chadiano, compañero de Assaniah. Y añade también: “Los niños y las niñas necesitan una dieta saludable y equilibrada”.

Para Assaniah, construir nuevas aulas es la máxima prioridad. “Los árboles nos dan sombra, pero no son tan eficaces para proteger a niños y niñas durante la temporada de lluvias”, dice. A pesar de todo, su aula al aire libre sigue siendo un valioso lugar de aprendizaje. “Este es un lugar para enseñar y para guiar”, dice Assaniah.

"En los últimos meses, desde Ucrania al Sahel, a Bangladesh y más allá, he conocido a refugiados rebosantes de entusiasmo y ganas de aprender".
Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

Ganas de aprender

Sofía, refugiada ucraniana de 13 años, asiste a una clase de geografía en Varsovia. Sus padres la enviaron a vivir con su abuela a la capital polaca tras el inicio de la invasión de Ucrania.

Desde que comenzó la guerra el 24 de febrero de 2022, cientos de miles de jóvenes ucranianos han huido, muchos de ellos a la vecina Polonia. A finales del curso 2021-2022, más de 180.000 niños ucranianos habían entrado en las escuelas polacas. Alrededor del 80 % se incorporó a clases mixtas con estudiantes polacos y el resto asistió a "clases preparatorias", un sistema de la UE que permite a los niños extranjeros la transición a las escuelas públicas del país de acogida.

Refugiada ucraniana en el colegio

“Los primeros días fueron difíciles”, recuerda Sofía. “No hablaba el idioma y estaba rodeada de alumnos y de docentes que se comunicaban en polaco. Pero el segundo día estaba ya más calmada y, pasada una semana, me acostumbré”, explica.

Wieslawa Dziklinska, directora de la escuela a la que asiste Sofía, cuenta que el alumnado que no hablaba polaco siguió el plan de estudios normal y recibió apoyo de asistentes de profesorado que traducían y explicaban las asignaturas.

¿Qué significa “educación inclusiva”?

La educación inclusiva resulta fundamental desde el comienzo de las emergencias humanitarias hasta en situaciones prolongadas de desplazamiento. Incluir a las personas refugiadas en los sistemas nacionales de educación es el único modo sostenible de abordar tanto sus propias necesidades educativas como las de las comunidades de acogida.

La población refugiada tiene derecho a recibir una educación de calidad. Los sistemas educativos nacionales deben encontrar un lugar para niños y jóvenes que se han visto obligados a huir. Cuando a una persona que lo ha perdido todo recibe educación, se le proporciona también la oportunidad de reconstruir su vida y de mejorar la vida de las personas que le rodean.

La educación inclusiva es aquella que es accesible para todas las personas. Significa contar con la infraestructura necesaria, como aulas equipadas, instalaciones de saneamiento e higiene, profesorado, material escolar, libros de texto adecuados y pertinentes, acceso a exámenes y certificaciones y eliminación de la brecha digital que afecta a los refugiados.

Niña yemení desplazada interna

Si no se aborda esta cuestión, el Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU de "garantizar una educación de calidad, inclusiva y equitativa, y promover el aprendizaje a lo largo de toda la vida" será difícil de alcanzar.

"La educación es una inversión en el desarrollo, los derechos humanos y la paz. En el caso de los refugiados, es una inversión en las personas que reconstruirán sus países de origen cuando puedan volver a casa con seguridad".
Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

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ACNUR insta a incluir a las personas refugiadas en los sistemas nacionales de educación desde el comienzo de las emergencias humanitarias, en las situaciones prolongadas de desplazamiento y en el desarrollo de planes a largo plazo.

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