Historias de vida

Muñecas de trapo cosidas por niñas sirias

Hermanas sirias con muñecas
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26/05/2017

Shamsa y Thuha son hermanas y refugiadas. Aprendieron a esquivar las bombas antes incluso que a leer y escribir. La mayor, aún recuerda cuando estalló la guerra en Siria: se escondió debajo de la cama y se echó a llorar. Ahora, cosen sus propias muñecas de trapo refugiadas en Líbano.

“¿Sabes lo que significa la palabra refugiado? No.”

Shamsa y Tutha todavía no saben lo que significa la palabra refugiado, aunque con 7 y 5 años se vieron obligadas a huir. Su familia sobrevive gracias a la ayuda que ACNUR le facilita para pagar el alquiler y las medicinas para la diabetes de su padre. Las dos hermanas cosen sus propias muñecas de trapo para recordar su viejo hogar.

- ¿Sabes lo que significa la palabra refugiado? ¿Qué significa?

- ¿Tú lo sabes? No.

Dos niñas sirias cosen sus propias muñecas de trapo para poder jugar

En Siria, su madre era costurera y les enseñó a coser. Sus viejas muñecas quedaron abandonadas en su casa, rodeadas de ruinas y polvo. En vista de que no iban a volver a corto plazo, decidieron coser muñecas nuevas con los retales de su madre, para poder jugar en el exilio. Éstas les gustan más que las de plástico. “Son mejores, las hemos hecho nosotras”, dice la mayor. Las muñecas de trapo mantienen vivos los recuerdos de su hogar.

Con los restos de tela que les da su madre cuando hace algún trabajo ocasional como costurera, fabrican sus muñecas. Su padre está enfermo y no puede trabajar. “Hago yo las muñecas. Es mejor, y no que las hagan otros y después nos las vendan”, asegura la pequeña.

niña siria con su muñeca de trapo

Tenemos muñecas de trapo en Siria, pero están llenas de polvo, nadie juega con ellas

“Jugamos a que cada muñeca de trapo tiene una casa y un colchón, son vecinas. Van al colegio y juegan en el jardín. Tenemos muñecas de trapo en Siria también, pero están llenas de polvo, nadie juega con ellas”.

A través de sus muñecas, las dos hermanas reviven su vida en Siria, donde podían jugar con sus primos y su padre estaba mejor. Antes de marcharse, guardaron sus antiguas muñecas en una bolsa y las escondieron en un horno para protegerlas de las bombas. Aun así, no creen que vuelvan a verlas. “Probablemente las quemaron porque alguien necesitó el horno”, dicen.

Cuando sea mayor, Shamsa, la pequeña, quiere ser costurera como su madre. A la mayor le gustaría convertirse en médico para poder curar a su padre que sufre una diabetes que le ha dejado ciego y sin poder moverse. Su mayor sueño es volver a Siria, donde creen que su padre mejorará.

#CambiamosHistorias: Ayuda a Shamsa y a Thuha

Los refugiados sirios más vulnerables dependen de la ayuda de ACNUR para sobrevivir.

En un país en el que años de guerra dejan cada día un mayor número de personas fuera de sus casas, es necesario seguir sumando ayuda para que Shamsa, Thuha y cientos de niños como ellas puedan ir a la escuela, conseguir sus sueños y no tener que aprender lo que significa ser refugiado.

Su imaginación y creatividad les ha ayudado a mantener vivo el espíritu de la infancia. Como ella, miles de niños de la guerra se arriesgan a no poder ir al colegio, o a no tener comida para sobrevivir.

Gracias a la ayuda de personas como tú, desde ACNUR cada día cambiamos historias como ésta. Ayúdanos a escribir un final feliz para millones de refugiados.

 

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