Historias de vida

Supermujeres sin superpoderes

Supermujeres refugiadas
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31 Diciembre 2019

Para ser una supermujer no hace falta tener superpoderes sino talento y fuerza de voluntad. Elegimos tres historias de mujeres inspiradoras que han conseguido lograr retos extraordinarios.

3 historias increíbles de Supermujeres en los campos de refugiados

Emprendedora con discapacidad

Supermujeres: Refugiada con discapacidad y emprendedora

Con ocho años, Hota contrajo tuberculosis ósea y tuvo que dejar el colegio. Su mala suerte no terminó ahí. Más tarde, el conflicto en Congo la obligó a huir hasta el campamento de refugiados de Kakuma.

Allí, aunque su enfermedad curvaba su espalda y limitaba su capacidad de movimiento, decidió emprender su propia sastrería. “Solo gastaba una pequeña parte de lo que ganaba y ahorraba el resto del dinero”, recuerda.

Trabajó muchas horas durante meses hasta ahorrar suficiente para comprar su propia máquina de coser y puso en marcha su sastrería. Tres años más tarde obtuvo un préstamo de una socia de ACNUR: “Compré dos máquinas más y amplié mis existencias de tejidos”.

Hoy, tiene siete máquinas de coser y da trabajo a siete mujeres a quienes paga por pieza de ropa: “La promoción se hace boca a boca y casi todas mis clientas vienen recomendadas por otras”.

En Kakuma, ACNUR coordina los servicios a personas con discapacidad y trabaja para asegurar la plena inclusión de personas refugiadas como Hota mientras esta supermujer inspira a su comunidad.

Trabajadora humanitaria en África

Supermujeres: Trabajadora humanitaria en uno de los países más peligrosos del mundo

Desde hace más de dos años, Eujin forma parte del equipo de ACNUR en Sudán del Sur. Uno de los países más peligrosos del mundo para los trabajadores humanitarios. Desde el comienzo del conflicto, 93 fueron asesinados y, en 2017, fueron blanco de 46 tiroteos, secuestros y agresiones. A pesar ello, Eujin ha decidido seguir trabajando allí: “Es profundamente triste saber de mis compañeros humanitarios retenidos o asesinados. Pero esto no me detendrá mientras siga ayudando a refugiadas y desplazadas a reconstruir sus vidas.”

Para Eujin, el suyo es más que un trabajo diario: “El horror que vemos nos afecta profundamente, pero al trabajar juntos, la tristeza y el enfado se traducen en algo productivo. El miedo está conmigo desde que elegí trabajar en Sudán del Sur. Después de que varias trabajadoras humanitarias fueran violadas en Juba en 2016, aumentó aún más."

“Ser mujer y trabajadora humanitaria es incluso más difícil”

ACNUR tiene más de 450 ubicaciones en el terreno en todo el mundo. En los países donde el conflicto está en curso, las empleadas son una minoría. “Es incluso más difícil ser mujer trabajadora humanitaria. Aun así, aquí sigo, al igual que otras 85 compañeras de ACNUR, que trabajan en el país”, cuenta Eujin.

Supermujeres: La Jóven Líder Mundial que aprendió a leer a los 16

Tras ser abandonada por su madre en Senegal, Mariéme Jamme creció en un orfanato. Años después, llegó a Francia en manos de traficantes que la obligaron a prostituirse. “Viví en una estación del metro de París durante tres años hasta que me recogió la policía”. Nunca había podido aprender a leer y escribir. “Desde entonces, iba todos los días a la biblioteca y leía todo lo que caía en mis manos”, cuenta Mariéme, que se alfabetizó sola a los 16 años.

Tres años más tarde, Mariéme conoció a una mujer marroquí que la ayudó a llegar a Reino Unido donde ha conseguido crear su propia empresa tecnológica.

Su recorrido llevó a Mariéme a ser nombrada Joven Líder Mundial por el Foro Económico Mundial y recibir el Premio a la Innovación en los Global Goals Awards de 2017 por su labor de promoción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

“Comprendo los problemas y las dificultades que han sufrido”

Mariéme continúa su camino por llevar la educación a los jóvenes de todo el mundo, entre ellos los refugiados, con una iniciativa para enseñar a jóvenes y niñas sistemas de codificación informática que les ayuden a encontrar trabajo. Su objetivo es capacitar a un millón de mujeres y jóvenes programadoras para 2030.

Hoy puedes cambiar la vida de una mujer refugiada.
 
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