Los códigos de barras reducen de 10 a 4 días el reparto de alimentos y material humanitario

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13/08/2013

Durante el proceso de distribución, los miembros de las familias presentan sus cartillas de racionamiento al personal de ACNUR, que anteriormente tenía que comprobar los datos de cada una en una lista impresa que incluía todas las familias que viven en el campo, lo que suponía un largo proceso a la hora de buscar e, inevitablemente, se producían a errores. Ahora, con el sistema de códigos de barra, el personal de ACNUR escanean las cartillas y obtiene las fotografías y los datos de registro de todas las personas asociadas a cada cartilla.

Por ejemplo, en el campo de Yida, en el norte de Sudán del Sur (África), hogar de más de 70.000 refugiados, el código de barras ha permitido a ACNUR reducir de 10 a 4 días el tiempo que se tarda en llevar a cabo un reparto completo.

Esta tecnología también reduce el riesgo de fraude, ya que se puede verificar la información del registro y las fotografías de todos los miembros de la familia que figuran en la cartilla. De esta forma, el personal de ACNUR puede garantizar que las raciones se destinan a sus beneficiarios legítimos, haciendo que a las personas que no están registradas con ACNUR les sea muy difícil utilizarlas. Este sistema también genera rápidamente valiosos datos sobre el número de personas que reciben las raciones, su edad, sexo y otros parámetros biométricos.

Tunzaw Oo, un oficial de registro de ACNUR, fue quien desarrolló esta rápida herramienta de distribución y afirma que fue diseñada para mejorar la eficiencia y la precisión. "La tecnología tan sencilla que estamos utilizando nos permite llevar a cabo la distribución mensual de raciones de una forma más fácil tanto para los refugiados como para ACNUR y nuestros colaboradores", explica. "Permite ahorrar tiempo y mano de obra y se reduce el riesgo de fraude asociado a la pérdida o robo de cartillas robadas o extraviadas".

Este mismo sistema de códigos de barras también lo está utilizando otro de los colaboradores de ACNUR, Samaritan’s Purse, dentro de su programa de abastecimiento de alimentos para combatir la malnutrición entre los niños y mujeres embarazadas o en periodo de lactancia.

En el campo de Ajuong Thok, a unos 90 kilómetros de Yida y actualmente con más de 3.000 refugiados, también se está haciendo uso de esta herramienta.

El equipo de ACNUR en Yida también está valorando la posibilidad de instalar acceso inalámbrico a Internet dentro del campo para unir así los dos centros de distribución y permitir la introducción de datos y el acceso a los mismos desde diferentes ubicaciones.

Estos progresos pasarían desapercibidos en la mayoría de ciudades, pero en un entorno remoto y donde las condiciones de vida son muy duras y no hay electricidad ni red de telefonía, las tecnologías que se están implantando en Sudán del Sur constituyen un enfoque innovador para ayudar y proteger a los refugiados.

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