Continúan las negociaciones de paz en la región y, por el momento, no existen indicios de que se vaya a alcanzar un acuerdo de paz entre Irán y Estados Unidos de manera inminente. La región atraviesa un momento de gran volatilidad, marcado por la inseguridad, la presión económica, los desplazamientos de población y las víctimas civiles.
Los países que más están sufriendo este conflicto son Líbano e Irán. A pesar del alto el fuego, en Líbano continúa la destrucción de viviendas y asesinatos de civiles. Según las autoridades libanesas, las hostilidades han provocado más de 2.000 víctimas civiles desde principios de marzo. Mientras en Irán, las autoridades estatales informan de que el número de personas fallecidas ha superado las 3.000.
Este conflicto está aumentando la vulnerabilidad tanto de la población local como de las personas refugiadas que viven en una región que ya acogía a más de 24 millones de personas desplazadas por la fuerza y retornadas. Además el hacinamiento y el acceso limitado a zonas de difícil alcance están incrementando los riesgos de protección, especialmente en niños, mujeres y otros grupos vulnerables.
Las necesidades humanitarias continúan y ACNUR está al frente de la ayuda y la protección para la población desplazada por esta crisis.
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Bombardeos en Beirut. Foto: © ACNUR/Houssam Hariri.Oriente Medio abarca una extensa y compleja región que incluye países como Turquía, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Jordania y Egipto, además de otros situados en el Golfo Pérsico y el sur de Asia, como Arabia Saudita, Irán, Irak, Emiratos Árabes Unidos, y en ocasiones Afganistán y Pakistán. Hoy, esta zona vive una de sus mayores inestabilidades en años.
En Líbano, más de un millón de personas continúan desplazadas internamente, de las cuales un 35 % son niños y niñas, con 124.200 personas registradas en 625 centros colectivos, la mayoría saturados. Las condiciones siguen siendo extremadamente difíciles, especialmente fuera de los centros colectivos y en áreas con acceso limitado. A fecha de 2 de mayo, más de 371.000 personas han cruzado desde Líbano hacia Siria, la mayoría sirias, junto con más de 64.900 personas refugiadas libanesas.
Según el Consejo Nacional de Investigación Científica del Líbano (CNRS), 428 viviendas fueron destruidas y otras 50 resultaron dañadas solo en los primeros tres días del alto el fuego. Muchas personas retornan y encuentran sus casas gravemente dañadas o destruidas, y 55 aldeas siguen siendo inaccesibles debido al control militar israelí.
En Irán, las autoridades gubernamentales informan de que, aproximadamente, 3,2 millones de personas, (alrededor de 800.000 familias) han sido reubicadas internamente desde el inicio del conflicto, con un 75% concentrado en Teherán. Un 60% de la población desplazada son mujeres y niños. Muchas personas se alojan en espacios temporales como escuelas, alojamientos colectivos y pabellones deportivos, donde el hacinamiento está provocando problemas de acceso al agua. En algunas zonas, casi el 17% de la población carece de acceso a agua potable.
Las restricciones de movimiento, la presión económica y la preocupación por la seguridad afectan tanto a la población iraní como a familias refugiadas, y es que Irán acoge desde hace tiempo a 1,65 millones de personas obligadas a huir, principalmente de Afganistán. Desde el 28 de febrero de 2026, cerca de 120.000 personas afganas han retornado desde Irán, en gran medida como resultado de deportaciones, lo que incrementa las necesidades humanitarias y de protección. Los afganos que regresan citaron la asistencia financiera, la vivienda y los artículos básicos de primera necesidad como prioridades principales.
Por otro lado, desde el inicio de la crisis, aproximadamente 231.000 personas iraníes han cruzado hacia países vecinos, incluidas más de 205.000 hacia Turquía. ACNUR considera que las personas nacionales de Irán fuera del país, tanto las que ya se encontraban en terceros países o recién llegadas, pueden tener necesidades de protección internacional como consecuencia de las hostilidades.
ACNUR está respondiendo en todos los países afectados por esta crisis, trabajando en estrecha colaboración con las autoridades, los organismos de la ONU y los socios humanitarios. Además, se ha reforzado su capacidad para movilizar personal experimentado, ampliar operaciones y coordinar acciones humanitarias en toda la región. El objetivo es claro: proteger a la población civil y asegurar asistencia donde y cuando sea necesaria. Así ayuda ACNUR en estos países: