La primera oleada de ataques
El Líbano lleva sufriendo desde septiembre de 2024 cuando comenzaros los ataques israelíes. Las bombas dejaron miles de personas fallecidas y heridas y heridas y más de 1,3 millones de personas se vieron forzadas a abandonar sus hogares.
El 27 de noviembre de 2025 entró en vigor un acuerdo de alto el fuego entre Israel y Líbano. A pesar de este cese de los ataques se siguieron informando violaciones de la tregua tras una serie de ataques de ambas partes.
Los ataques dejaron un país dañado, que tiene mucho que reconstruir y con un sistema de salud gravemente afectado, con muchos centros sanitarios y hospitales cerrados. El sistema educativo también se ha visto dañado, no solo porque se retrasó el inicio del curso escolar sino también porque la mayoría de las escuelas públicas se reutilizaron como refugios colectivos.
Desgraciadamente, en marzo de 2026 comenzó la crisis en Oriente Medio que está afectando muchísimo a Líbano. A pesar de un alto el fuego provisional, Israel ha seguido atacando al país. Según las autoridades libanesas, estas hostilidades han provocado al menos 2.089 víctimas civiles desde principios de marzo.
Más de un millón de personas continúan desplazadas internamente y, de esta cifra, un 35% son niños y niñas. Alrededor de 140.700 personas están registradas en 684 centros colectivos en todo el país. Las condiciones siguen siendo extremadamente difíciles, especialmente fuera de los centros colectivos y en áreas con acceso limitado.
En situaciones como esta, la ayuda humanitaria es esencial para mejorar, en la medida de lo posible, la vida de estas personas que se ven forzadas a huir en busca de un lugar seguro. ACNUR lleva presente en Líbano desde hace más de 60 años y ha seguido estando ahí desde que se intensificaron los ataques.
Está proporcionando asistencia urgente y protección a los afectados, ya sean libaneses o refugiados, además de artículos básicos como agua, alimentos, mantas, bidones, colchones y por supuesto, refugio. Están presentes tanto dentro del país como en las fronteras y en los países vecinos que están recibiendo la llegada de las familias desplazadas como Siria o Irak.