Revista socios

Boletín "Refugiados" noviembre 2014

Niño refugiado con grave malnutrición
01/11/2014

HTabs

Editorial
María Ángeles Siemens, Directora General del Comité español de ACNUR

Queridas amigas y amigos, hace unas semanas tuve el privilegio de asistir a algunas sesiones del Comité Ejecutivo de ACNUR, órgano que supervisa anualmente las actividades y la financiación de nuestra Agencia. Me llamaron la atención las duras palabras de nuestro Alto Comisionado, António Guterres, quien manifestó su profunda preocupación por la falta de gobernanza mundial, la creciente incapacidad o falta de voluntad política de la comunidad internacional para prevenir y resolver conflictos. “Podría decirse que hoy, cualquiera puede comenzar una guerra -dijo-. Y es chocante la indiferencia de quienes provocan el desplazamiento de millones de personas y lo consideran un daño colateral”.

Efectivamente, los números no dejan de aumentar. Si en 2012 había 45,2 millones de personas desplazadas, en 2013 llegamos a la cifra récord de 51,2 millones. Cifra comparable sólo a las conocidas tras la II Guerra Mundial… Y, en este marco turbulento, se hacen cada vez más dolorosamente visibles los límites de la acción humanitaria.

La situación de Siria no tiene precedentes en la historia del desplazamiento humano forzoso. Más de tres millones de personas, la mitad de ellas menores, han salido de su país y se han refugiado en países vecinos. Seis millones y medio se hallan desplazadas dentro de su propio país. La extensión de este conflicto a Irak, producto de la aparición en escena de ISIS, ha provocado el desplazamiento de más de dos millones de iraquíes dentro y fuera de sus fronteras.

En Ucrania, 430.000 personas se encuentran desplazadas en el país y ACNUR asiste a los más vulnerables. En África hay crisis abiertas en la República Centroafricana, Sudán del Sur o la República Democrática del Congo, y situaciones de emergencia de larga duración para las que sin duda hay que encontrar soluciones que permitan a los refugiados salir de la situación de dependencia de la ayuda humanitaria. Los nuevos contextos y los recortes presupuestarios a la ayuda humanitaria han supuesto que millones de personas en el continente africano se encuentren en el umbral del hambre y la pobreza. Por todo ello, debemos continuar ayudando a que estas personas sobrevivan con un mínimo de dignidad.

“No hay mayor pena en el mundo que el exilio de la propia tierra”, dijo Eurípides hace más de 2.000 años. Esto hoy sigue estando vigente para millones de personas. Gracias a todos nuestros socios y socias porque hacéis posible que nuestra ayuda llegue a tantos refugiados y desplazados. Gracias por estar ahí y continuar ayudándolos.