Cuando una persona se ve obligada a huir de su hogar, necesita mucho más que ayuda de emergencia: necesita oportunidades para volver a empezar. Detrás de cada crisis hay historias de familias que han perdido su casa, sus medios de vida y la seguridad que daban por sentada.
Millones de personas refugiadas y desplazadas comparten un mismo desafío: reconstruir sus vidas en medio de la incertidumbre. Gracias al apoyo de ACNUR, pueden acceder a refugio, protección y herramientas para recuperar su autonomía y volver a mirar al futuro con esperanza.
Estas historias muestran cómo la ayuda humanitaria no solo responde a una emergencia, sino que también ofrece la oportunidad de empezar de nuevo con dignidad. Descubre cómo el apoyo de ACNUR ha ayudado a personas refugiadas y desplazadas a recuperar la seguridad, la estabilidad y la esperanza.
Foto: © ACNUR/Santi Palacios.Minara vive en el campo de personas refugiadas de Cox’s Bazar, en Bangladesh. Allí, más de 1,2 millones de personas que huyeron de Myanmar, intentan construir una vida normal en medio de la incertidumbre constante.
Bangladesh es uno de los países más vulnerables del mundo, ya que, las condiciones climáticas extremas y los incendios afectan al país durante todo el año, interrumpiendo repetidamente la vida de las personas y situando a familias ya vulnerables entre las más afectadas. Una de ellas es Minara, que posa dentro de su refugio mejorado, como parte de un programa de ACNUR y sus socios para mejorar las viviendas en zonas propensas a inundaciones para 400 familias.
Ahora, gracias a estas mejoras, Minara se siente segura cuando llegan las inundaciones, y puede dormir y comer sin temor durante la temporada del monzón. A pesar de la constante preocupación por su hijo, que sigue en Myanmar, agradece el refugio más resistente y elevado, los sistemas de drenaje, los paneles solares y los tanques de agua potable, que permiten a su familia vivir en paz y con resiliencia frente a los riesgos climáticos.
Foto: © ACNUR/Tiksa Negeri.Martha Chuol Badeng es una de las millones de personas desplazadas internas en Sudán del Sur que han visto sus vidas transformadas por las inundaciones recurrentes. Hace cinco años, las lluvias arrasaron su hogar, sus cultivos y su ganado, obligándola a abandonar su aldea y empezar de nuevo en un campo de desplazados. Ante la pérdida de sus medios de subsistencia, Martha se reinventó como pescadora y procesadora de pescado, una actividad que hoy le permite generar ingresos para alimentar a su familia y pagar la educación de sus hijos. Además, se unió a un grupo de mujeres que trabajan juntas para fortalecer su negocio y apoyarse mutuamente frente a las dificultades.
El apoyo de ACNUR ha sido fundamental en este proceso de recuperación. Gracias a la ayuda de la organización, el grupo de Martha pudo construir un espacio de almacenamiento y adquirir materiales como malla metálica y lonas, lo que les permite proteger y conservar el pescado durante la temporada de lluvias y mejorar sus condiciones de trabajo. Más allá de este apoyo concreto, ACNUR continúa ayudando a las comunidades afectadas por las inundaciones mediante la entrega de refugio de emergencia, artículos básicos, semillas y materiales agrícolas, además de iniciativas para fortalecer los medios de vida y la resiliencia frente a futuras crisis. La historia de Martha demuestra cómo este acompañamiento puede marcar una diferencia real en la reconstrucción de la vida de las personas desplazadas.
Foto: © ACNUR/Elisabeth Arnsdorf Haslund.Vira y Mykola, una pareja de 76 años de la región de Mykolaiv (Ucrania), vieron cómo la guerra transformó por completo la vida que habían construido durante décadas. Cuando comenzaron los bombardeos en febrero de 2022, pasaron casi dos meses refugiados en un sótano antes de verse obligados a evacuar y trasladarse a casa de su hija. Días después de su partida, un ataque dañó gravemente su vivienda, destruyendo el techo, las ventanas y parte de las paredes. Para ellos, perder su hogar supuso un golpe especialmente doloroso, ya que era la casa que habían levantado juntos muchos años atrás y donde habían desarrollado gran parte de su vida familiar.
El apoyo de ACNUR fue clave para que la pareja pudiera recuperar su hogar y regresar con seguridad. En un primer momento, a través de su socio El Diez de Abril, recibieron materiales de emergencia que permitieron proteger la vivienda dañada con lonas impermeables y láminas de plástico. Más adelante, gracias al programa de ayuda económica para reparaciones gestionado por ACNUR junto con Cáritas, pudieron comprar materiales, contratar profesionales y reconstruir la casa. Además, recibieron apoyo adicional para mejorar el aislamiento antes del invierno, lo que les permitió mantener la vivienda habitable y reducir los costes de calefacción. La historia de Vira y Mykola refleja el impacto que tienen los programas de refugio y reparación de viviendas de ACNUR para ayudar a las familias afectadas por la guerra a recuperar la seguridad y la estabilidad en sus hogares.