Celebramos mucho más que una fecha. Celebramos 75 años acompañando y protegiendo a quienes han tenido que huir para sobrevivir.
Desde 1951, ACNUR ha estado ahí, en cada frontera, en cada emergencia, en cada nuevo comienzo. Pero la historia del refugio no se escribe en cifras. Se escribe en nombres, en miradas, en cada decisión de huir para encontrar protección y seguridad.
En este Día Mundial del Refugiado, recordamos que detrás de cada historia hay una vida en pausa… y también una oportunidad de volver a empezar.
Haciendo de la historia algo personal, es poner en valor una historia construida a lo largo de décadas gracias al compromiso, la solidaridad y la implicación de millones de personas. Una historia que no pertenece solo a una organización, sino a todas las personas que han hecho posible la labor de ACNUR y su impacto.
Personas que han jugado un papel clave en estos 75 años de ACNUR personas refugiadas, trabajadores y trabajadoras, voluntariado, socios y donantes, empresas y fundaciones, administraciones públicas y referentes del ámbito cultural y social, que reflejan el carácter plural y compartido de este camino.
Porque cuando entiendes una historia, ya no es solo historia. Es algo personal.
“En mi país algo tan sencillo como caminar libremente está prohibido... aquí soy libre, acompañada de gente que se toma mi historia personal como su propia vida”.
Karishma Koofi, ingeniera y refugiada de Afganistán.
"Cuando tuve que huir todo era distinto… y tenía muchas dudas. poco a poco me fui dando cuenta de algo: no estaba solo. Había otras personas que también habían tenido que dejar atrás todo para salvar su vida".
Mateo Zamudio, solicitante de asilo de Colombia. Fundó su proyecto social en España, Música sin Fronteras gracias a ACNUR
"Si todos nos tomásemos como algo personal lo que afecta a los demás…quizás el mundo sería un lugar mejor."
Alfredo Fernández, trabajador de ACNUR durante 25 años.
Cada 20 de junio nos invita a detenernos. A escuchar historias que a menudo quedan en silencio. A dar voz a quienes han tenido que huir. Porque el Día Mundial del Refugiado es, sobre todo, una oportunidad para no olvidar.