La colaboración arranca en Etiopía, uno de los países con mayor población refugiada de África, donde miles de niños y niñas enfrentan una situación nutricional crítica.
Fundación Ordesa y España con ACNUR han puesto en marcha una colaboración para mejorar la salud y la nutrición de la infancia y de las mujeres en contextos de desplazamiento forzoso, una de las crisis humanitarias más urgentes a nivel global.
Más de 117 millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en todo el mundo a causa de conflictos, violencia o crisis climáticas, una cifra que se ha duplicado en la última década. En este escenario, los niños, niñas y mujeres representan cerca del 70% de la población desplazada, lo que agrava su vulnerabilidad y limita su acceso a servicios básicos como la alimentación y la atención sanitaria.
La iniciativa une la experiencia de Fundación Ordesa, con más de dos décadas trabajando en proyectos de salud y nutrición materno-infantil, y la capacidad operativa de ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, presente en más de 130 países.
Etiopía es hoy uno de los principales países de acogida de personas refugiadas en África, con más de 1,1 millones de personas refugiadas y solicitantes de asilo. El país atraviesa una situación compleja marcada por sequías prolongadas, conflictos internos y una reducción significativa de la ayuda internacional, factores que han agravado la inseguridad alimentaria y la desnutrición, especialmente entre los menores de cinco años y las mujeres embarazadas y lactantes.
En este contexto, ACNUR centra sus esfuerzos en mejorar el estado nutricional de la población refugiada mediante un enfoque integral que combina la prevención, la detección precoz y el tratamiento de la desnutrición infantil, junto con la promoción de prácticas de alimentación adecuadas y el refuerzo de los sistemas de seguimiento nutricional.
Uno de los pilares de la colaboración será el apoyo de Fundación Ordesa al trabajo comunitario con familias refugiadas. A través de grupos de madres y padres, se ofrecerá formación y acompañamiento en cuestiones clave como la lactancia materna, la alimentación infantil, la salud prenatal y los cuidados básicos. Estos espacios no solo contribuyen a mejorar la salud de los menores, sino que también generan cambios sostenibles al empoderar a las comunidades y fomentar la corresponsabilidad en el cuidado familiar.
Con esta colaboración, ambas organizaciones esperan no solo dar respuesta a una emergencia inmediata, sino también sentar las bases para un impacto duradero en la vida de los niños y niñas que más lo necesitan.