Más de cuatro años después del inicio del conflicto, millones de personas desplazadas siguen enfrentándose a dificultades e inseguridad. Las familias siguen sufriendo el impacto de los constantes ataques a hogares, redes eléctricas y servicios esenciales.
Los ataques rusos se están intensificando en toda Ucrania, afectando a infraestructuras civiles y humanitarias, y provocando desplazamientos dentro del país. Al mismo tiempo, la infraestructura energética crítica está siendo objeto de ataques, lo que conlleva el riesgo de cortes de suministro eléctrico prolongados y deja a millones de personas sin calefacción ni electricidad, una situación especialmente ahora que llega el invierno.
Estos ataques ponen de manifiesto, una vez más, no solo que el conflicto no ha terminado, sino también que la ayuda sigue siendo imprescindible, ya que, hay 10,8 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria.
Por eso, ACNUR continúa presente en Ucrania y en los países vecinos, ofreciendo asistencia, protección y apoyo humanitario. No olvides que la guerra no ha terminado, ni tampoco el sufrimiento de la población. Por favor, colabora.
5,6 millones
de personas refugiadas de Ucrania registradas en todo el mundo.
3,7 millones
de personas desplazadas internas en Ucrania.
5,2 millones
de personas refugiadas dentro de Europa.
El inicio de 2026 fue especialmente duro para Ucrania. El 9 de enero, un ataque masivo con cientos de drones y misiles alcanzó principalmente Kiev dejó varias personas fallecidas y muchas heridas. El objetivo principal fueron las infraestructuras energéticas y edificios residenciales. Como consecuencia, alrededor de 500.000 hogares en la capital y sus alrededores se quedaron sin electricidad y la mitad de los edificios de apartamentos se quedaron sin calefacción.
A finales de enero, nuevos ataques aéreos a gran escala afectaron a Dnipro, Járkov y Odesa, dejando más de 40 víctimas civiles en una semana. En todo el país, los últimos días del mes registraron más de 80 víctimas, incluidos cuatro niños. Tras los bombardeos, el 80 % del país sufrió cortes de electricidad de emergencia.
Después de un breve alto el fuego anunciado el 29 de enero, Ucrania volvió a sufrir un nuevo ataque masivo contra infraestructuras energéticas en varias regiones, incluidas Kiev, Sumy, Járkov y Odesa. Los primeros informes registraron dos muertos y doce heridos, entre ellos dos niños. En la capital, varios incendios se produjeron tras los impactos y 1.170 edificios residenciales quedaron sin calefacción. Todo ello coincidió con un invierno especialmente duro, con temperaturas que llegaron a los –20 °C, aumentando los riesgos para la población y dificultando la respuesta humanitaria.
La gravedad de la situación se refleja también en los datos de víctimas. Informes independientes confirman que 2025 fue el año más mortífero para la población civil desde el inicio de la invasión a gran escala, con 2.919 personas fallecidas y 17.775 heridas.
En la noche del 19 de mayo y la madrugada del 20 de mayo, Rusia intensificó los ataques aéreos en los que un almacén de ACNUR fue alcanzado por un misil balístico y se incendió, causando la muerte de dos trabajadores. Unos 900 palés de ayuda humanitaria del ACNUR (con mantas, colchonetas y kits de higiene), valorados en más de un millón de dólares, resultaron destruidos.
En octubre también continúan los ataques rusos afectando a infraestructuras civiles y humanitarias, y provocando desplazamientos dentro del país. La infraestructura energética crítica está siendo objeto de ataques, lo que conlleva el riesgo de cortes de suministro eléctrico prolongados y deja a millones de personas sin calefacción ni electricidad.
Se prevé que el desplazamiento interno continúe, dado que las evacuaciones desde las zonas cercanas al frente han aumentado considerablemente.
ACNUR está presente en Ucrania desde 1994 y desde el comienzo del conflicto a gran escala ha estado proporcionando protección y asistencia vital, especialmente para las personas que viven en zonas de primera línea.
La población civil está sometida a una inmensa tensión psicológica y física, con bombardeos continuos y ataques selectivos contra las infraestructuras que perturban la vida cotidiana. Por eso, ACNUR además de apoyar establecimiento de centros de acogida, materiales de primera necesidad y refugios de emergencia, sigue facilitando el acceso a la asistencia jurídica, el apoyo psicosocial y otros tipos de asistencia a las personas en situación de vulnerabilidad.
Ante la intensificación de los ataques aéreos en todo el país, ACNUR y sus socios están brindando apoyo inmediato. Las familias están recibiendo materiales de refugio de emergencia para reparar las viviendas dañadas (tablas de madera, lonas y lonas de plástico para cubrir ventanas, puertas y techos destrozados).
Este invierno, ACNUR junto al gobierno de Ucrania y sus socios está proporcionando asistencia financiera, alojamiento y refugio, y asistencia energética en especie para ayudar a las personas a mantenerse seguras y abrigadas.
Desde febrero de 2022, ACNUR y sus socios han apoyado a 10 millones de personas con ayuda de emergencia, protección y apoyo psicosocial. En 2026, ACNUR tiene como objetivo asistir a otros 2 millones de personas dentro de Ucrania y a 1,7 millones de refugiados y a los Estados que los acogen, en función de la financiación disponible.
El apoyo de la comunidad internacional a la respuesta humanitaria en el país y a los países vecinos que acogen a personas refugiadas sigue siendo fundamental. ACNUR también está presente en países de acogida como Bulgaria, República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Moldavia, Rumanía, Eslovaquia.