El pasado marzo se cumplieron 15 años desde el inicio de la guerra de Siria. A pesar de los cambios políticos sucedidos a finales de 2024 y del regreso de más de 1,7 millones de personas sirias, el país continúa inmerso en una de las peores crisis humanitarias del mundo.
Además de los enormes desafíos a los que se enfrentan las personas que deciden regresar a un país destrozado tras tantos años de guerra, las hostilidades no han cesado. A principios de enero de 2026 una escalada de violencia dejó víctimas civiles, miles de desplazamientos y daños generalizados en la infraestructura. Además, el país también ha sufrido la actual crisis en Oriente Medio que ha provocado desplazamientos desde Líbano.
Las familias que regresan llegan sin medios de vida, sin documentación y sin acceso a servicios mínimos, requieren apoyo inmediato, refugio y atención. Se estima que más de 6 millones de personas necesitarán asistencia para alojamiento y refugio este año.
ACNUR siempre ha estado en Siria brindando apoyo a las personas desplazadas y refugiadas. Por favor, ayúdanos a seguir estando ahí para ellas.
A pesar de los cambios políticos ocurridos en Siria a finales de 2024 y de que más de 1,7 millones de personas refugiadas sirias han regresado al país, la crisis humanitaria sigue lejos de terminar. Se estima que más de 15,6 millones de personas continúan necesitando ayuda humanitaria, mientras que 3,8 millones de refugiados sirios permanecen en países vecinos y en el norte de África.
Las personas que regresan para reconstruir sus vidas se encuentran con viviendas dañadas, servicios básicos limitados y escasas oportunidades para generar ingresos, lo que dificulta enormemente su reintegración.
Foto: © ACNUR/Hameed Maarouf.
Al mismo tiempo, millones de personas refugiadas continúan dependiendo de la asistencia humanitaria fuera de Siria. Por ello, ACNUR mantiene su apoyo tanto dentro del país como en los campos y comunidades de acogida en países como Líbano o Jordania, donde proporciona protección, alojamiento, artículos básicos y otros servicios esenciales a las familias refugiadas.

La situación sigue siendo especialmente preocupante en el norte del país. A principios de enero de 2026, las hostilidades se intensificaron, causando víctimas civiles, nuevos desplazamientos, principalmente de mujeres, niños y niñas, y daños en infraestructuras. Esta escalada generó necesidades humanitarias urgentes entre la población desplazada, incluyendo alimentos, artículos de emergencia, mantas, colchones, agua potable, servicios de saneamiento e higiene, así como combustible para calefacción y cocina. Además, en marzo de 2026, una nueva crisis en Oriente Medio provocó movimientos de población desde Líbano hacia Siria.
A estas dificultades se suman las adversas condiciones meteorológicas, que agravan aún más la situación humanitaria. En diciembre de 2025, intensas tormentas de nieve afectaron a más de 150.000 personas desplazadas en Alepo, Idlib y Al-Hasakah, dañando cerca de 5.000 tiendas y refugios. La escasez de combustible en los campos de Al-Hasakah y en refugios de Ar-Raqqa expuso a miles de familias al frío extremo, aumentando los casos de hipotermia y enfermedades respiratorias y provocando incluso la muerte de dos bebés.
Poco después, a finales de febrero de 2026, fuertes lluvias e inundaciones volvieron a golpear el noroeste del país. Las inundaciones causaron víctimas, destruyeron infraestructuras en Idlib y el norte de Latakia y dañaron unas 1.800 tiendas, de las que al menos 150 quedaron completamente destruidas, obligando a habilitar refugios de emergencia para las familias afectadas.
Durante los 14 años de conflicto en Siria, ACNUR ha estado proporcionando protección y asistencia esencial tanto a las personas refugiadas fuera del país como a las desplazadas internamente. Desde el inicio de los retornos voluntarios, la organización facilita el regreso de quienes deciden volver, ofreciéndoles ayuda económica, transporte y apoyo para su reintegración. Miles de familias han recibido asistencia financiera, y junto a sus socios, ACNUR rehabilita viviendas dañadas para que quienes regresan puedan contar con un refugio seguro. En el país, la ayuda incluye artículos básicos, apoyo para la subsistencia, documentación, servicios de protección, salud mental, apoyo psicosocial y protección infantil.
A comienzos de 2026, ante el desplazamiento en el noreste, ACNUR reforzó su respuesta de emergencia, ampliando la protección y el alojamiento, distribuyendo artículos de invierno y construyendo refugios adicionales. Equipos especializados trabajan las 24 horas en la instalación de tiendas y la entrega de ayuda, además de proporcionar apoyo psicosocial y medidas para prevenir la violencia de género.
Durante la crisis en Oriente Medio, ACNUR ha estado brindando asistencia en Siria con especial foco en los tres pasos fronterizos con el Líbano distribuyendo agua, ofreciendo asesoría legal, transporte, artículos de socorro o incluso realizando primeros auxilios psicológicos y difundiendo información sobre protección frente a explotación y abusos sexuales.
El plan de respuesta de ACNUR en la emergencia de Siria se centra en estas áreas:
