Súmate al reto de su educación superior

Educación superior mujeres refugiadas

Ya te hemos contado cómo la educación superior transforma la vida de las personas desplazadas de una manera muy profunda, les permite prosperar y labrarse su propio futuro sin depender de la ayuda humanitaria. En el caso de las mujeres, además, les proporciona la base para participar en la sociedad en condiciones de igualdad con los hombres. Cuanto mayor sea el nivel educativo que consigan alcanzar, mayores serán los beneficios para ellas y para sus comunidades.

Cada euro destinado a la educación de una persona desplazada tiene un efecto multiplicador porque prepara el camino para el empleo, fomenta la autosuficiencia y ayuda a las personas a desarrollar su potencial y contribuir con sus comunidades de acogida.

Una matrícula universitaria durante un año cuesta 865 €. Esta inversión cambiará su vida para siempre.

La educación no es solo un derecho humano básico; es también un refugio para huir del trauma y una oportunidad para construir un futuro seguro y digno. Tú puedes dar una nueva oportunidad a mujeres jóvenes que carecen de casi todo, pero tienen lo más importante: las ganas de luchar por un futuro mejor.

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* Cada beca incluye tasas de matriculación, gastos de viajes, alojamiento, libros, comida, uniformes y costes administrativos.

Súmate al reto de la educación superior de las personas refugiadas

El problema

Solo un 5 % de los jóvenes refugiados tiene la oportunidad de acceder a estudios universitarios o de formación profesional. Esto limita sus oportunidades y les impide desarrollar su potencial y ser autosuficientes.

La solución

ACNUR tiene como objetivo elevar ese porcentaje hasta el 15 % en 2030. Por eso, en 2020 lanzó la campaña "Apuntar más alto" para impulsar el acceso de refugiados a la educación superior y otorgar 1800 nuevas becas.

Lo que tú puedes hacer

Quedan muchas becas por financiar. Únete al reto de ACNUR para dar una nueva oportunidad a jóvenes que lo han perdido todo, pero no las ganas de formarse para poder tener un futuro mejor para ellos y sus comunidades.
 
"Lo que me motiva para estudiar es poder inspirar a otras niñas a hacer los mismo, a seguir mi ejemplo".
Vickie, refugiada de 25 años, estudia el tercer curso de Ciencias Administrativas gracias a una beca de ACNUR.

La educación superior de las jóvenes refugiadas

Empodera

La educación permite a las jóvenes refugiadas desarrollar habilidades de liderazgo, emprendimiento, autosuficiencia y resiliencia. Al aprender cuáles son sus derechos y cómo reclamarlos, se empoderan.

Protege

La educación es una herramienta de protección. Reduce la vulnerabilidad a la explotación, la violencia sexual y de género, los embarazos en la adolescencia y los matrimonios forzados.

Beneficia

Los ingresos de mujeres con educación superior triplican los de aquellas sin estudios. La educación de las mujeres refugiadas también beneficia social y económicamente a sus comunidades.