Un mes después de los terremotos que devastaron Venezuela, la respuesta humanitaria ya ha permitido llevar protección, refugio y ayuda de emergencia a miles de personas afectadas. Gracias al apoyo de personas comprometidas como tú, ACNUR y sus socios han podido acompañar a las familias más vulnerables en los momentos más difíciles, ayudándolas a recuperar seguridad, estabilidad y esperanza.
Sin embargo, cuando las cámaras se apagan y la emergencia deja de ocupar titulares, las necesidades continúan. Miles de personas siguen viviendo en alojamientos temporales, intentando reconstruir sus hogares y recuperar sus medios de vida.
Por eso, es momento de hacer balance de la situación y de la respuesta humanitaria desplegada durante este primer mes, así como de los desafíos que aún quedan por delante. En este informe te contamos:
La emergencia ha dejado un saldo devastador: más de 5.500 personas han perdido la vida y 16.740 han resultado heridas.
Los daños materiales también han sido enormes. Un total de 856 edificios se han visto afectados, de los cuales 190 colapsaron por completo. Como consecuencia, 17.900 personas han perdido sus hogares y 23.800 permanecen alojadas en 107 campamentos temporales mientras intentan reconstruir sus vidas.
Aunque las consecuencias más visibles han afectado directamente a decenas de miles de personas, se estima que hasta 1,3 millones de personas sufrirán necesidades socioeconómicas derivadas del terremoto y necesitarán apoyo para recuperar sus vidas. Aquí puedes contribuir a su futuro.
Tras el terremoto, miles de personas quedaron expuestas a riesgos de protección, separación familiar y graves consecuencias emocionales. Junto a sus socios, ACNUR ha proporcionado más de 4.700 servicios de protección, apoyado a más de 2.500 mujeres y niñas con información y atención especializada, realizado más de 440 sesiones de apoyo psicosocial y facilitado más de 525 derivaciones a servicios de salud, protección infantil y asistencia especializada.
Ella es Gusmaira Rizo, una madre venezolana que había dado a luz apenas dos días antes del terremoto. Tras los seísmos, quedó separada de su hija recién nacida, que permanecía hospitalizada. Después de una noche de incertidumbre, la familia logró reunirse y actualmente se encuentra alojada en un centro temporal donde recibe apoyo y servicios proporcionados por ACNUR y sus socios.
Perder la documentación en una emergencia puede significar quedarse sin acceso a derechos y servicios básicos. ACNUR ha apoyado a cerca de 2.000 personas de unas 560 familias y ha prestado más de 375 servicios de asesoría y acompañamiento para la recuperación de documentos de identidad, facilitando el acceso a atención sanitaria, educación, vivienda y ayudas públicas.
Gracias al apoyo de donantes y socios humanitarios, se han distribuido más de 55 toneladas de ayuda humanitaria. Cerca de 1.700 personas han recibido artículos esenciales para cubrir sus necesidades inmediatas, entre ellos mosquiteras, cargadores solares, sistemas de iluminación y otros suministros básicos para afrontar la emergencia.
ACNUR también ha trabajado para mejorar las condiciones de seguridad y protección en los refugios temporales. Se han habilitado espacios específicos para mujeres embarazadas, madres lactantes, personas con discapacidad y menores, y se han instalado más de 120 luminarias y reflectores solares, mejorando la seguridad, la accesibilidad y las condiciones de vida en los campamentos.
Aunque la fase inicial de emergencia ya pasó, la crisis sigue siendo muy importante. Queda mucho por hacer.
Gracias al apoyo recibido hemos logrado estar donde más se necesitaba. Ahora, necesitamos seguir haciéndolo.
Tu solidaridad puede seguir marcando la diferencia para las familias que aún lo han perdido todo.