Tras los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio, tu solidaridad y la de otras personas como tú ha permitido llevar protección, refugio y ayuda de emergencia a miles de personas afectadas.
Gracias a la generosa respuesta de las personas socias que formáis parte del Comité español de ACNUR, pasado un mes hemos podido enviar más de 720.000€ de ayuda hasta el momento.
Tu solidaridad y apoyo nos ha permitido entregar ayuda directa como la que te contamos en este informe y acompañar a miles de familias que, obligadas a dejarlo todo atrás, luchan ahora por reconstruir sus vidas. Pues cuando las cámaras se apagan y la emergencia deja de ocupar titulares, las necesidades continúan.
En este informe te contamos:
Se estima que hasta 1,3 millones de personas tendrán necesidades socioeconómicas derivadas del terremoto. Por ahora, la seguridad y la solidaridad de los afectados ofrecen una base frágil pero vital para reconstruir la vida tras los devastadores terremotos.
Detrás de cada una de estas cifras hay miles de familias que intentan volver a empezar.
Gusmaira había dado a luz apenas dos días antes del terremoto. Tras los seísmos, quedó separada de su hija recién nacida, que permanecía hospitalizada. Después de una noche de incertidumbre, la familia logró reunirse y actualmente recibe apoyo y servicios proporcionados por ACNUR y sus socios en un centro temporal. Su historia refleja la realidad de muchas familias que todavía necesitan ayuda para reconstruir sus vidas.
Aunque la fase inicial de emergencia ya ha pasado, la recuperación llevará mucho más tiempo.
Gracias al apoyo recibido hemos logrado estar donde más se necesitaba. Ahora, necesitamos seguir haciéndolo.
Hoy miles de personas y familias venezolanas siguen intentando reconstruir sus hogares, recuperar sus medios de vida y volver a mirar al futuro con esperanza. La solidaridad de nuestros socios, socias y personas generosas como tú, les está ayudando a dar ese siguiente paso.
Aún queda mucho por hacer... Pero cada aportación, grande o pequeña, es una muestra de solidaridad que se convierte en ayuda real. Porque detrás de cada ayuda entregada hay alguien que decidió no mirar hacia otro lado.