El futuro incierto de Afganistán
El país vive uno de los contextos de desplazamiento forzado más extensos y prolongados del mundo, que abarca Afganistán y países vecinos como Irán, Pakistán y los estados de Asia Central. Décadas de desplazamiento, conflictos, fragilidad económica, inseguridad y desastres naturales siguen configurando los movimientos migratorios en la región, generando necesidades de protección complejas.
Esta situación hace que el país sufra una de las peores crisis humanitarias del mundo y su población tenga un futuro incierto y necesiten ayuda de manera. La inmensa mayoría de las personas que han tenido que abandonar sus hogares permanecen dentro del país, según datos de ACNUR. Ahora muchos se ven obligados a regresar desde Pakistán e Irán, a pesar de no darse las circunstancias adecuadas para ello.
Desde 2023, más de 6 millones de personas afganas han regresado al país, entre ellas alrededor de 2,9 millones en 2025. En lo que va de 2026, más de 750.000 personas ya han regresado, y se espera que otros 2,5 millones lo hagan para finales. Las personas que regresan necesitan tener la oportunidad de reconstruir sus vidas, un empleo y acceso a los servicios básicos.
La mayoría de las personas que han retornado o han sido forzadas lo han hecho desde Irán y Pakistán. Este fenómeno representa un cambio significativo en la dinámica del desplazamiento, impulsado principalmente por el aumento del sentimiento antiafgano y el endurecimiento de las políticas en ambos países anfitriones, lo que ha provocado un incremento de los retornos forzados. Aunque no todos fueron deportados oficialmente, las evaluaciones de protección en los cruces fronterizos y centros de recepción revelan que muchos sintieron que no tenían otra opción. Entre las razones más citadas por quienes regresan se encuentran el acoso por parte de la policía, la presión para abandonar sus viviendas y el deterioro general de las condiciones de vida en Pakistán.
Casi la mitad de la población en Afganistán necesita ayuda humanitaria y, con millones de personas afganas más que se espera que regresen, las comunidades locales están sometidas a una gran presión. Tres cuartas partes de la población afgana vive al nivel de subsistencia y la mitad necesita asistencia humanitaria.
Pero la falta de financiación actual hace que sea complicado poder asistir de manera adecuada a todas las personas que necesitan ayuda humanitaria. Por eso, es clave el apoyo de donantes, socios y socias para hacerlo posible.