Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia el 10 de agosto de 2026 afectando a 15 departamentos y 472 municipios, especialmente Risaralda, Valle del Cauca, Chocó y Caldas. Las autoridades gubernamentales cifran en más de 272.000 las personas afectadas. La emergencia continúa evolucionando y estos datos podrían aumentar a medida que concluyan las evaluaciones en las zonas más gravemente impactadas. El número de personas que ha perdido la vida asciende a 319 mientras que se contabilizan 4.469 personas heridas.
Además, más de 152.000 viviendas han sufrido daños, más de 30.000 han quedado destruidas y también se han visto afectadas escuelas, centros de salud y centros comunitarios. Asimismo, se han producido interrupciones en servicios esenciales como el suministro eléctrico, el acceso al agua potable, la atención sanitaria y las telecomunicaciones en varias zonas afectadas.
Muchas familias se han visto obligadas a abandonar sus hogares y necesitan apoyo urgente. El terremoto ha afectado a comunidades que ya enfrentaban una situación humanitaria compleja debido al conflicto y el desplazamiento. Las necesidades más urgentes son alojamiento, agua potable, higiene y saneamiento, alimentos, atención sanitaria y apoyo psicosocial.
ACNUR participa en la evaluación de daños y necesidades y apoya la respuesta liderada por el Gobierno y ya tiene artículos de emergencia listos para su distribución. Esta ayuda es posible gracias a la colaboración de socios y donantes. Por favor, dona ahora y haz posible que la ayuda llegue.
Con presencia en Colombia desde 1997 y en 14 ubicaciones, ACNUR trabaja para proteger a personas desplazadas, refugiadas, solicitantes de asilo y comunidades vulnerables, con especial atención a la protección, la respuesta de emergencia y la prevención del desplazamiento forzado. Sus actividades hasta el momento estaban focalizadas en el seguimiento de protección, servicios de protección de infancia, prevención y respuesta de violencia de género, asistencia jurídica y apoyo en la tramitación de documentación y derivaciones a servicios especializados.
Desde las primeras horas tras el terremoto, ACNUR ha apoyado las labores de evaluación, coordinación y respuesta junto a las autoridades nacionales y locales. Gracias a su presencia operativa en 51 municipios, la organización ha podido llegar rápidamente a comunidades vulnerables y de difícil acceso, especialmente en Buenaventura, una de las zonas más afectadas.

ACNUR ya ha comenzado a distribuir asistencia de emergencia, incluyendo refugios temporales, lámparas solares y más de 19.700 kits de higiene. Sin embargo, el acceso sigue siendo complicado debido a los daños en la infraestructura y las comunicaciones.
La respuesta se centra en apoyar a personas desplazadas, refugiadas, comunidades indígenas y otros grupos vulnerables, atendiendo tanto sus necesidades inmediatas como los riesgos de protección derivados de la emergencia, como la separación familiar, la violencia de género, la pérdida de documentación y las dificultades para acceder a servicios y ayudas.
Colombia lleva décadas enfrentando una compleja crisis humanitaria derivada de la persistencia de múltiples conflictos armados, que han provocado desplazamientos forzados, violencia generalizada y graves vulneraciones de derechos. En 2025 se registró el mayor desplazamiento masivo de la historia reciente del país, reflejo del deterioro de una situación que sigue afectando a millones de personas.
En diversas regiones, la población continúa viviendo bajo el control de grupos armados ilegales y se enfrenta a amenazas, asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos, reclutamiento de menores, violencia de género y la presencia de minas antipersona. Las comunidades indígenas y afrocolombianas se encuentran entre las más afectadas por esta situación.
Foto: © ACNUR.
Entre 2023 y 2025, la crisis de desplazamiento forzado se intensificó, acompañada de un aumento del 18 % en las solicitudes de asilo de ciudadanos colombianos. Miles de personas han buscado protección en países vecinos como Venezuela y Perú, así como en Brasil y otros países del Cono Sur, donde muchas continúan enfrentando situaciones de vulnerabilidad, pobreza y dificultades para acceder a soluciones duraderas o regresar de forma segura a sus lugares de origen.
El conflicto armado, los desplazamientos y la reducción de la financiación humanitaria han dejado a millones de personas, especialmente mujeres, niños y comunidades indígenas, sin protección adecuada ni acceso suficiente a servicios básicos. Actualmente, Colombia acoge cerca de 11 millones de personas desplazadas, entre ellas 7 millones de personas desplazadas internas y más de 2,8 millones de ciudadanos venezolanos. A pesar de haber sido históricamente un país de acogida para quienes huían de la violencia y las crisis en la región, hoy Colombia necesita un importante apoyo internacional para atender sus propias necesidades humanitarias.
El terremoto puede agravar aún más la vulnerabilidad de quienes ya se encontraban en una situación de especial riesgo.