ACNUR, junto a su Comité español, celebraron ayer, 17 de junio de 2026, en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía un acto conmemorativo con motivo del Día Mundial del Refugiado y del 75º aniversario de la organización, bajo el lema “75 años haciendo de la historia algo personal”.
El evento, celebrado en el Auditorio 400, reunió a representantes institucionales, del ámbito cultural y social, así como a personas refugiadas, donantes, empresas, fundaciones y colaboradores que han formado parte de la historia de ACNUR en estas más de siete décadas.
El encuentro se planteó como un homenaje colectivo a todas las personas que, de una u otra manera, han contribuido a la protección y acompañamiento de millones de personas refugiadas en todo el mundo desde la creación de ACNUR en 1950. Durante el acto, se puso en valor el papel fundamental de la ciudadanía en la respuesta al desplazamiento forzado. Nuestro país es, desde hace años, el primer donante privado de ACNUR a través de su Comité español, reflejo de un compromiso social sostenido en el tiempo.
El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, fue el encargado de inaugurar el acto. “La cultura nos permite reconocernos en las historias de otras personas y construir sociedades más abiertas, inclusivas y cohesionadas. También es una herramienta fundamental para la integración y para combatir la indiferencia ante quienes se han visto obligados a huir de sus hogares”. Por su parte, la Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, subrayó el significado del acto con unas palabras que marcaron el tono de la jornada: “Hoy no estamos aquí para celebrar, más bien es una renovación del compromiso con las personas refugiadas y desplazadas”.
A lo largo de la tarde se sucedieron intervenciones y testimonios que pusieron rostro a esa historia compartida, recordando que detrás de cada cifra hay una vida, una trayectoria y una oportunidad de reconstrucción.

El acto contó también con la entrega de dos galardones muy significativos. El primero de ellos a Antonio Garrigues-Walker, presidente de honor del Comité español de ACNUR, que recibió el premio de manos de la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol. Un reconocimiento con el que se puso en valor la incansable labor de uno de los más reconocidos juristas en su compromiso con la protección de las personas refugiadas en todo el mundo.

El segundo de los galardones fue para la activista maliense Aminata Soucko, que recibió de manos de Paula Ribó (Rigoberta Bandini). Antes, compartió con los asistentes un relato de vida tan duro como conmovedor. Aminata es superviviente de mutilación genital femenina, de un matrimonio forzado a los 17 años y de violencia de género por parte de su exmarido. Hoy, preside Red Aminata, una asociación en Valencia que apoya a mujeres refugiadas que han vivido experiencias similares y trabaja activamente contra la mutilación genital femenina y otras formas de violencia contra las mujeres. Su fortaleza y seguridad contrastan con la ternura y cercanía con las que narra su historia, que cuenta con mucha naturalidad. Con su testimonio, logró emocionar profundamente al público, arrancando tanto sonrisas como lágrimas y dejando una huella imborrable en el público asistente.

La elección del Museo Reina Sofía como escenario no fue casual. El espacio que alberga el Guernica de Pablo Picasso, símbolo universal del horror de la guerra y del exilio, aportó un marco especialmente significativo para reflexionar sobre la protección internacional, la memoria y la resiliencia.
El evento sirvió además para presentar la campaña “Haciendo de la historia algo personal”, que invita a entender el refugio desde una perspectiva en primera persona, alejándose de la abstracción de las cifras y acercándose a las historias individuales que dan sentido a la labor de ACNUR.
El acto se cerró con una interpretación en directo entre Rigoberta Bandini junto al Coro y Orquesta Música Sin Fronteras, proyecto impulsado por ACNUR, y el Coro Xenakis, acompañados por músicos de la Orquesta de la Universidad Politécnica de Madrid. Uno de los momentos más emotivos del evento, en el que decenas de voces se unieron para entonar un canto a la esperanza y la fortaleza de quienes más necesitan protección.

Setenta y cinco años después de su creación, ACNUR continúa desempeñando un papel esencial en un contexto global marcado por la necesidad de protección a las personas que se ven forzadas a dejarlo todo atrás. Este aniversario se presenta así no solo como una mirada al pasado, sino como una invitación a seguir construyendo, de forma colectiva, una respuesta basada en la solidaridad, la protección y la dignidad.