Historias de vida

4 inviernos en la guerra del Donbass

Este de Ucrania, Foto: UNHCR/ Andrew Mcconnell
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26 Diciembre 2017

Ucrania entra en el cuarto invierno desde el comienzo del conflicto mientras miles de personas se enfrentan a temperaturas de hasta – 20ºC en hogares destruidos por las bombas.

Las temperaturas bajan hasta -20º en enero

El invierno se torna especialmente difícil cuando las temperaturas se desploman en Ucrania en medio de aldeas y pueblos medio destruidos. En enero, se prevé que los termómetros lleguen a marcar -20º. Cerca de la línea de contacto, entre las áreas controladas por el Gobierno y las que no, las casas están a menudo dañadas y bombardeadas. En algunos pueblos, las infraestructuras y los suministros de agua, luz o gas también han sido destruidos y el carbón y la leña son la única forma de calentar las casas.

La situación es especialmente crítica en las zonas no controladas por el gobierno, donde el 40% de las casas necesitan calefactores de fuel y el 90% necesitan ropa de invierno y aislamiento.

Invierno en Ucrania

El Donbass, al otro lado de la línea de contacto

Cruzar del territorio controlado por un bando al otro resulta aún más difícil en invierno. Las condiciones de las carreteras empeoran y llevar mercancías hasta el otro lado de la línea de contacto es aún más complicado. Es la única forma de conseguir provisiones y acceso a algunos servicios para quienes viven en el oeste.

Cerca de un millón de personas cruzan cada mes para ver a su familia o acceder a servicios, pero en invierno los horarios en los puestos de control son más reducidos y la calefacción en las áreas de espera escasea. ACNUR está reforzando los refugios existentes y llevando calefacción a las carpas de los puntos de control o construyendo nuevas cuando es necesario.

Allí, las historias de solidaridad como la de Oleg, el superhéroe ucraniano, llevan esperanza, comida y medicinas a cientos de ancianos que no pueden hacer el trayecto por sí solos. Pero un millón y medio de personas viven desplazadas en el país y hace falta mucha más ayuda para atenderles.

9.000 toneladas de carbón para pasar el invierno

ACNUR ha enviado chaquetas de abrigo, botas, carbón para calentarse y ayudas económicas para 15.300 personas especialmente vulnerables. La mayoría son madres y padres solteros, ancianos, familias con muchos hijos y personas con discapacidad o enfermedades crónicas que viven en las regiones de Donetsk y Luhansk, al este de Ucrania.

Pero, aunque ACNUR ya ha entregado 9.000 toneladas de carbón para 3.000 viviendas y más de 7.500 prendas de invierno, y ha reparado 500 casas, de los fondos necesarios para asistir a todos los que lo necesitan, sólo se ha conseguido el 35%.

civiles en Ucrania Donbass

Elegir entre calor, comida o medicinas

A pesar de los disparos y del invierno helado, Sergei y su madre de 83 años intentan no perder la esperanza. Desde que en 2016 un proyectil redujera a cenizas su hogar, los meses de invierno se han convertido en una lucha por la supervivencia.

“Si no nos hubieran dado este carbón hubiéramos tenido que comprarlo y no hubiéramos tenido dinero para medicinas para mi madre o para comprar pan”, cuenta Sergei después de recibir 3 toneladas de carbón de ACNUR para calentar su casa y cocinar.

Oliya y su abuela viven en las llamadas “zonas grises” de Ucrania, cerca de la línea que separa las áreas controladas por el Gobierno de las que no. Su abuela llora cuando habla de cómo solía ser su vida antes de que se vieran obligadas a huir.

“Algunas escenas son desgarradoras. Cuando llegan a los pueblos con los vehículos de ACNUR, notan cómo las personas más mayores se dirigen al coche, pidiendo ayuda.”
Pablo Mateu, representante de ACNUR en Ucrania.

Dos guerras a sus espaldas

Después de sobrevivir a los campos de concentración en la II Guerra Mundial, cientos de mujeres como la de la imagen, reviven sus peores traumas de infancia en Ucrania. Es una historia que se repite entre los más mayores, que suponen más de la mitad de la población de algunas aldeas de la región del Donbass.

Katya, de 78 años, vive sola cerca de la línea de contacto en Lugansk. Su techo fue bombardeado el último año y ACNUR le ayudó a repararlo y le ha dado carbón para pasar el invierno. “Mi marido murió el año pasado y no tengo hijos. Estoy yo sola”, cuenta. “No sé cómo iba a sobrevivir en invierno si no fuera por este carbón”.

Fotos: UNHCR Ukraine / Andrew Mcconnell / Marcel Maffei

Ayuda a los ucranianos del Donbass a pasar el invierno
 
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