Es paradójico que, actualmente, el mundo produce alimentos suficientes para toda la población pero hay millones de personas padeciendo hambre y malnutrición. La pérdida y el desperdicio de alimentos agravan esta situación al reducir la disponibilidad de comida, especialmente de productos nutritivos y perecederos como frutas, pescado o productos de origen animal.
Además, este problema genera importantes pérdidas económicas para productores, consumidores y países, y tiene un fuerte impacto ambiental: los alimentos desechados son responsables de entre el 8 % y el 10 % de las emisiones de los sistemas agroalimentarios, contribuyendo al cambio climático.
El 29 de septiembre es el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos. Un día en el que es importante recordar que todos podemos ser parte del cambio e intentar, en nuestro día a día, hacer un uso responsable de los recursos y no desperdiciar alimentos.
En esta edición de 2026 se hace hincapié en la necesidad crítica de financiación para impulsar los esfuerzos encaminados a reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos, contribuir al logro de los objetivos climáticos y avanzar en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
El tema de este año se centra en el "potencial transformador de la reducción de la pérdida y el desperdicio de alimento". De hecho, abordar esta problemática puede generar un triple beneficio:
Nuestros sistemas alimentarios deben ser sostenibles y para lograrlo, es necesario adoptar medidas, tanto a nivel local como global, para aprovechar el máximo los alimentos que producimos. Los alimentos y su proceso de producción tienen un gasto de agua, tierra, energía, mano de obra, etc… y si se desperdician todos estos recursos también se desaprovechan. Por otro lado, los alimentos perdidos deben ser eliminados, lo cual genera emisiones de gases de efecto invernadero que influyen en el cambio climático.
El desperdicio de alimentos también repercute negativamente en la seguridad alimentaria, la disponibilidad de alimentos y al aumento del costo de los productos.
Desperdiciar alimentos es desaprovechar esfuerzo, recursos, trabajo, inversión, empleados, transporte, elaboración, etc. Esto es especialmente alarmante cuando millones de personas sufren hambre en el mundo, mientras el resto desperdicia lo que tiene.
Además, la pérdida y el desperdicio de alimentos también contribuyen al 10 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, lo que repercute en el cambio climático y la sostenibilidad ambiental. Por tanto, reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos constituye una solución climática que los países y las comunidades pueden adoptar para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y proteger los recursos naturales.
Desgraciadamente, parece que en una gran parte de la sociedad, el desperdicio de alimentos se ha convertido en una costumbre cuando compramos y consumimos más de lo que necesitamos. Se pierden toneladas de alimentos en el mundo desde la cosecha hasta el propio consumidor. Reducir esto es esencial, especialmente cuando tantos millones de personas padecen hambre cada día.
Depende de nosotros cambiar nuestras costumbres para que no desperdiciar alimentos se convierta en un modo de vida. Como todos debemos ser parte del cambio, os damos algunos consejos para intentar desperdiciar la menor cantidad de alimentos posible.
1. Comprar solo lo que necesitamos
Esto parece lo más obvio pero lo cierto es que, generalmente, compramos más de lo que necesitamos, por lo que al final se estropean cosas. Mejor llevar una lista con lo necesario y no comprar impulsivamente.
2. Consumir lo que necesitamos
En general, estamos sobrealimentados, no necesitamos consumir tanta cantidad de comida, así que es mejor consumir aquello que realmente necesitamos.
3. Planificación de las comidas
Organiza bien las comidas de la semana, haz una lista de lo que necesitas, viendo bien lo que ya tienes, cuántas personas seréis para comer y así calcular bien las raciones para que no sobre.
4. Aprovechar las sobras
Y si a pesar del anterior punto te sobra comida, no la tires. No pasa nada por volver a comer lo mismo al día siguiente o bien congelar para aprovecharlo para más adelante.
5. Almacena correctamente los alimentos
Es importante colocar más a la vista los productos que conviene consumir primero. Además, conviene guardar los alimentos correctamente en recipientes herméticos.
6. Respetar el etiquetado de conservación
Es importante leer las indicaciones sobre conservación de los productos que vienen en el envase, si necesitan frío o no, si pueden estar con luz, calor, etc. Así evitarás que se estropeen.
7. Fechas de caducidad
Hay que estar atentos a las fechas de caducidad para consumirlos antes de que se deterioren y también conviene diferenciar entre fecha de caducidad y el consumo preferente, ya que es diferente.
8. Comprar productos locales
En la medida de lo posible, intenta comprar productos de agricultores o empresas locales. Es una manera de reducir las distancias y la contaminación que supone el transporte.
9. Elije verduras y frutas feas
No elijas los alimentos solo por su apariencia, porque muchas veces los que están dañadas directamente se tiran cuando se pueden consumir perfectamente.
10. Haz compostaje
Puedes aprovechar los restos orgánicos para hacer tu propio abono en el caso de que tengas un huerto o un jardín.