Cambiamos historias

67 años creando un futuro mejor.

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En ACNUR llevamos demasiado tiempo escuchando que NO. Que no podemos hacer nada por cambiar el mundo. Que no se puede cambiar la historia. Pero también llevamos 67 años mejorando la vida de miles de personas gracias a quienes se suman a nosotros para poder dar un futuro a los millones de refugiados.

No podremos cambiar la historia, pero sí cambiamos historias

Omar un niño de 8 en un cuerpo de 5 años

Omar, el niño que dejó de crecer

Este pequeño de 8 años tenía sólo 5 cuando comenzó la guerra en Siria. Debido a una carencia hormonal, necesitaba un tratamiento médico especial para poder crecer. Cuando él y sus padres tuvieron que huir y refugiarse en Líbano, tuvo que parar el tratamiento y Omar dejó de crecer.

Su apariencia no le impidió ganarse el cariño de la gente: era uno de los niños más populares de la clase, aunque necesitaría un milagro para volver a crecer.

Después de 3 años sin recibir tratamiento, ACNUR ha conseguido reasentar a Omar y a su familia en Finlandia donde ya ha empezado a tratarse con la tecnología más avanzada. Pronto, podrá ser “tan alto como la luna”.

ACNUR cambiamos historias en África

“Me decían que no podía ser buena estudiando porque mi madre es analfabeta”

Con 10 años, Esther se convirtió en refugiada. Huyó de su país con su madre y sus hermanas cuando estalló la guerra.

Al llegar a Kenia, empezaron a ir a un colegio de ACNUR. Al principio, Esther no se lo tomaba muy en serio, pero cuando su madre empezó a beber, se volcó en estudiar para darle un motivo para estar orgullosa.

Años después, Esther fue admitida en la escuela de Morneau Shepell donde todas las niñas querían ir. Ahora, espera poder “pasar del campo al campus y de refugiada a neurocirujana”.

Chica refugiada siria Hala

Hala, la niña bonita

Cuando empezó la guerra en Siria, Hala tenía una vida tranquila. De pronto, todo cambió. Asesinaron a su tío y su padre tuvo que refugiarse en Alemania. No había dinero para que todos viajaran.

Cada día, había bombardeos y francotiradores al salir del colegio. A sus 15 años, destruyeron su casa y su familia huyó a Grecia en un peligroso viaje. Allí, ACNUR les dio un refugio y material de ayuda. Tenían algo de ropa, un boli viejo y una foto rota. En el campamento había médicos, ingenieros, arquitectos sirios...

ACNUR les dio el asesoramiento necesario y, gracias a su padre, se reunieron en Alemania. Para Hala, fue como volver a nacer. “Si vienen problemas, los afrontaremos juntos”, dice. Ahora, va a tener un hermanito, ha retomado sus estudios y aprende alemán.

Un futuro mejor sí es posible

49,7 M
De refugiados amparados por ACNUR.
La mitad
De ellos son niños.
67 años
Trabajando para darles un futuro.