Emergencia en Mozambique Emergencia en Mozambique

Emergencia en Mozambique

Ayuda a Mozambique

Desde principios de 2026, Mozambique está sufriendo graves inundaciones en las provincias del sur y el centro del país. Se estima que el número de personas afectadas podría oscilar entre 800.000 y 1 millón, además de las miles de viviendas dañadas o destruidas. Estas intensas lluvias han desplazado a unas 392.000 personas y en algunas zonas el agua creció tan rápido que las familias tuvieron que huir rápidamente sin pertenencias ni documentos de identidad.

Esto se suma a la violencia que sufre el país por el conflicto en el norte, que ya ha agotado las reservas humanitarias que ha desplazado a 300.000 personas a finales de 2025. Las familias huyen aterrorizadas mientras grupos armados asaltan aldeas por la noche, quema casas y atacan a civiles. Muchos huyen sin nada; algunos han perdido a sus hijos o han tenido que dejar atrás a familiares mayores en el caos. Para muchos, este es el segundo o tercer desplazamiento este año.

Las inundaciones y la violencia hace que se agrave la inseguridad alimentaria y limita el acceso a los servicios básicos.

Mozambique no es un país del que se hable mucho, pero su población está sufriendo y necesitan ayuda. Por favor, colabora.

Inundaciones y crisis climática

Las graves inundaciones sufridas desde principios de año han afectado el sur y el centro de Mozambique, desplazando a 392.000 personas y agravando la presión derivada del conflicto en curso en el norte. En Gaza, Maputo y las provincias centrales, la rápida crecida de las aguas dejó a las familias con poco tiempo para escapar, obligando a muchas a huir sin pertenencias ni documentos de identidad. Los niños fueron separados de sus cuidadores, y las personas mayores y con discapacidad lucharon por ponerse a salvo.

Unas 100.000 personas se refugian en aproximadamente 100 centros de alojamiento temporal, principalmente escuelas y edificios públicos, donde el hacinamiento y la falta de privacidad, iluminación y servicios básicos aumentan los riesgos de protección. Las mujeres y las niñas se enfrentan a un mayor riesgo de violencia de género, y muchos lugares siguen siendo inaccesibles o inadecuadamente adaptados para personas con discapacidad.

Inundaciones de enero 2026. Foto: © ACNUR/Isadora Zoni.

Aunque las lluvias han disminuido, el acceso sigue siendo difícil. Las carreteras inundadas y los puentes dañados continúan aislando a las comunidades y retrasando la asistencia. La destrucción generalizada de infraestructuras, como carreteras, sistemas de agua, escuelas e instalaciones sanitarias, está interrumpiendo aún más los servicios, y muchas instalaciones han resultado dañadas o se han reconvertido en albergues. Las lluvias persistentes en las próximas semanas podrían provocar desplazamientos adicionales.

Mozambique es uno de los países que más sufren las consecuencias de la crisis climática. Además de la violencia, las familias enfrentan desastres naturales como ciclones, inundaciones y sequías prolongadas, lo que agrava aún más la inseguridad alimentaria y limita el acceso a servicios esenciales. Ejemplo de ello fue la tormenta tropical Filipo que en marzo de 2024 dejó lluvias torrenciales y fuertes vientos en el centro y sur del país y más de 93.000 personas se vieron afectadas. Después llegó el ciclón Chido en diciembre de ese mismo año que tuvo devastadores efectos para la población.

¿Qué está pasando en Mozambique?

Desde el inicio de la violencia en Cabo Delgado en 2017, más de 1,3 millones de personas han sido desplazadas en Mozambique, un país que además acoge a más de 25.000 refugiados y solicitantes de asilo. Un tercio de esta población vive en el asentamiento de Maratane, en Nampula, mientras que el resto se ha establecido en áreas urbanas y rurales.

Tras las elecciones de octubre de 2024, estalló una nueva ola de violencia que, durante 2025, se ha intensificado y extendido más allá de Cabo Delgado hasta la provincia de Nampula. Esto ha puesto en riesgo a comunidades que previamente habían recibido a familias desplazadas. Muchos civiles han llegado a asentamientos improvisados (escuelas o espacios abiertos) sin documentos ni acceso a servicios básicos, después de caminar durante días bajo un miedo constante. Las mujeres y las niñas enfrentan mayores riesgos de explotación y abuso; las personas mayores y con discapacidad se ven obligadas a permanecer en refugios abarrotados e inaccesibles. Los niños llegan exhaustos y traumatizados, algunos separados de sus familias o completamente solos, y varios presentan desnutrición. Además, los niños enfrentan un riesgo creciente de trabajo infantil, matrimonio precoz y reclutamiento forzado.

Las necesidades humanitarias crecen a un ritmo sin precedentes, mientras que los esfuerzos colectivos están lejos de responder a la magnitud de la crisis. El aumento repentino del desplazamiento, sumado a la falta de fondos hacia el final del año, ha puesto gran presión sobre servicios esenciales como protección, alojamiento, agua y saneamiento.

La violencia ha generado un clima generalizado de miedo e inestabilidad. Muchas de las personas ahora desplazadas ya habían acogido previamente a quienes huían del conflicto, y hoy ellas mismas se encuentran nuevamente desarraigadas.

La intensificación de los ataques y la rápida expansión del conflicto hacia distritos antes considerados seguros han obligado a más de 300.000 personas a desplazarse a finales de 2025. Las familias relatan haber escapado aterrorizadas mientras grupos armados atacaban aldeas durante la noche, quemando viviendas y agrediendo a civiles. Muchos huyeron sin pertenencias; algunos perdieron a sus hijos en el caos o se vieron obligados a dejar atrás a familiares ancianos. Para numerosos hogares, este es ya su segundo o incluso tercer desplazamiento en lo que va del año.


madre e hijo mozambiqueFoto: © ACNUR / Isadora Zoni.

¿Qué está haciendo ACNUR en el país?

ACNUR está presente en Mozambique desde la década de 1980 y a día de hoy sigue trabajando de manera estrecha con las autoridades locales, socios humanitarios y comunidades de acogida para cubrir las necesidades urgentes de la población. Brinda refugio, protección, alojamiento, acceso a agua pota y ayuda esencial (colchonetas, mantas y utensilios de cocina) a las personas que lo necesitan, especialmente a las más vulnerables como mujeres, menores o que precisan de asistencia específica.

ACNUR y sus socios continúan apoyando a las poblaciones desplazadas y a las comunidades de acogida en el norte del país. Se han establecido puntos de ayuda para identificar a las personas con necesidades específicas, brindar asesoramiento y apoyo en salud mental, distribuir kits de dignidad y dispositivos de movilidad, y ayudar a las familias a reemplazar sus documentos civiles perdidos, en coordinación con las autoridades locales.

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