La situación en la región de Oriente Medio sigue siendo sumamente volátil. La escalada de hostilidades en Irán y Líbano siguen agravando las necesidades humanitarias y provocando más desplazamientos.
Este conflicto ha aumentado la vulnerabilidad tanto de la población local como de las personas refugiadas que viven en una región que ya acogía a más de 24 millones de personas desplazadas por la fuerza y retornadas. Además el hacinamiento y el acceso limitado a zonas de difícil alcance están incrementando los riesgos de protección, especialmente en niños, mujeres y otros grupos vulnerables.
Las necesidades humanitarias continúan y ACNUR está al frente de la ayuda y la protección para la población desplazada por esta crisis.
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Bombardeos en Beirut. Foto: © ACNUR/Houssam Hariri.Oriente Medio abarca una extensa y compleja región que incluye países como Turquía, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Jordania y Egipto, además de otros situados en el Golfo Pérsico y el sur de Asia, como Arabia Saudita, Irán, Irak, Emiratos Árabes Unidos, y en ocasiones Afganistán y Pakistán. Hoy, esta zona vive una de sus mayores inestabilidades en años.
La reanudación de las hostilidades ha provocado nuevos ataques contra la población civil y las infraestructuras, agravando las necesidades humanitarias en distintos países de la región.
En el Líbano, a finales de agosto más de 334.000 personas seguían desplazadas internamente, mientras que más de 823.000 habían regresado a sus comunidades. Sin embargo, el ritmo de retorno se ha ralentizado debido a la falta de seguridad, vivienda adecuada y acceso a servicios básicos. Permanecen abiertos 196 centros de alojamiento colectivo que acogen a unas 19.500 personas. La grave falta de financiación limita la capacidad de los socios para mantener las actividades de protección y asistencia en un momento en que las necesidades siguen siendo elevadas.
Los retornos siguen siendo una de las principales consecuencias de la crisis. Desde el inicio de la escalada, cerca de 957.000 personas sirias y 923.000 afganas han regresado a sus países de origen, aunque muchos de estos movimientos se producen en condiciones adversas. En el caso de Siria, solo una parte de los retornados ha expresado su intención de permanecer de forma permanente, mientras que la mayoría continúa evaluando la situación antes de tomar una decisión definitiva.
Afganistán sigue recibiendo un elevado número de retornados desde Irán y Pakistán. Hasta finales de agosto, alrededor de 1,19 millones de personas habían regresado al país en 2026, muchas de ellas tras deportaciones o bajo presión para abandonar los países de acogida. Las organizaciones humanitarias han alertado además de incidentes como separaciones familiares, detenciones, extorsiones y malos tratos en algunos pasos fronterizos.
Ante esta situación, ACNUR y sus socios continúan proporcionando asistencia de protección, apoyo psicosocial, ayuda económica y artículos de primera necesidad a cientos de miles de personas desplazadas y retornadas. No obstante, la insuficiente financiación está limitando la capacidad de respuesta en un contexto en el que las necesidades humanitarias siguen siendo muy elevadas.
ACNUR está respondiendo en todos los países afectados por esta crisis, trabajando en estrecha colaboración con las autoridades, los organismos de la ONU y los socios humanitarios. Además, se ha reforzado su capacidad para movilizar personal experimentado, ampliar operaciones y coordinar acciones humanitarias en toda la región. El objetivo es claro: proteger a la población civil y asegurar asistencia donde y cuando sea necesaria. Así ayuda ACNUR en estos países: