Más de un mes después desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, la situación humanitaria continúa deteriorándose. A pesar de que el 7 de abril entró en vigor un alto el fuego provisional de dos semanas entre Estados Unidos, Israel e Irán tras una mediación diplomática liderada por Pakistán, se han producido ataques algunos países del Golfo.
Además Israel atacó en tan solo 10 minutos 100 objetivos sin previo aviso en el Líbano, incluidos barrios donde las personas desplazadas habían encontrado refugio. Las autoridades libanesas cifran en al menos 254 las personas fallecidas y más de 1.165 las heridas como consecuencia de estos ataques, a los que se sumaron nuevos bombardeos durante la tarde del mismo día.
El desplazamiento interno continúa creciendo sin parar. Esta escalada de hostilidades también está aumentando la vulnerabilidad tanto de la población local como de las personas refugiadas que viven en una región que ya acogía a más de 24 millones de personas desplazadas por la fuerza y retornadas. Además el hacinamiento y el acceso limitado a zonas de difícil alcance están incrementando los riesgos de protección, especialmente en niños, mujeres y otros grupos vulnerables.
Las necesidades humanitarias continúan creciendo y ACNUR está al frente de la ayuda humanitaria y la protección para la población desplazada por esta crisis.
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Bombardeos en Beirut. Foto: © ACNUR/Houssam Hariri.Oriente Medio abarca una extensa y compleja región que incluye países como Turquía, Siria, Líbano, Israel, Palestina, Jordania y Egipto, además de otros situados en el Golfo Pérsico y el sur de Asia, como Arabia Saudita, Irán, Irak, Emiratos Árabes Unidos, y en ocasiones Afganistán y Pakistán. Hoy, esta zona vive una de sus mayores inestabilidades en años.
En Irán, el desplazamiento continúa vinculado al temor a nuevos ataques y al deterioro de los servicios básicos. Según datos ofrecidos por el Gobierno de Irán, entre 600.000 y 1 millón de hogares (hasta 3,2 millones de personas) han abandonado temporalmente sus viviendas en busca de seguridad. Las restricciones de movimiento, la presión económica y la preocupación por la seguridad afectan tanto a la población iraní como a familias refugiadas, y es que Irán acoge desde hace tiempo a 1,65 millones de personas obligadas a huir, principalmente de Afganistán.
En Líbano, más de 1 millón de personas son desplazadas internas de las cuales un 35 % son niños y niñas, con 136.100 personas registradas en 663 centros colectivos, la mayoría saturados.
Los movimientos transfronterizos también están aumentando: más 60.600 iraníes y unos 28.600 libaneses han cruzado a países vecinos desde el inicio de la crisis. En el caso de Turquía, más de la mitad de las personas iraníes que cruzan lo hacen en núcleos familiares.
Además, más de 179.000 sirios procedentes del Líbano y 38.500 afganos procedentes de Irán han regresado a su país de origen desde el inicio de la crisis. Entre los sirios que cruzan la frontera se encuentran aquellos que tenían previsto regresar antes del conflicto y otros que se han visto obligados a cruzar debido a la situación actual.
ACNUR está respondiendo en todos los países afectados por esta crisis, trabajando en estrecha colaboración con las autoridades, los organismos de la ONU y los socios humanitarios. Además, se ha reforzado su capacidad para movilizar personal experimentado, ampliar operaciones y coordinar acciones humanitarias en toda la región. El objetivo es claro: proteger a la población civil y asegurar asistencia donde y cuando sea necesaria. Así ayuda ACNUR en estos países: