La educación de las niñas refugiadas: un arma poderosa para el cambio social

Educación de las niñas refugiadas

Un año más en la escuela puede suponer un incremento del 20 % en las ganancias de una mujer, según la UNESCO.

La educación no solo protege a las niñas refugiadas de peligros como el matrimonio infantil, la violencia o la explotación, sino que transforma sus vidas de una manera profunda, la de sus familias y la de sus comunidades. Cuanto más lejos lleguen en su formación, mayores serán los beneficios para la sociedad. Sin embargo, muchas se están quedando atrás por falta de recursos. ¡Dona ahora!

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La educación de las niñas refugiadas:

Empodera

Permite a las niñas desarrollar habilidades de liderazgo, emprendimiento, autosuficiencia y resiliencia. Al aprender cuáles son sus derechos y cómo reclamarlos, las niñas refugiadas se empoderan.

Protege

Para las niñas refugiadas la educación es una herramienta de protección. Reduce la vulnerabilidad a la explotación, la violencia sexual y de género, los embarazos en la adolescencia y los matrimonios infantiles.

Beneficia

Si todas las niñas refugiadas pudiesen recibir una educación, ellas, sus familias y sus comunidades tendrían más posibilidades de mejorar su situación económica y social.
 

La brecha de género persiste

Según el informe de ACNUR Ahora les toca a ellas, los niños refugiados tienen el doble de posibilidades de acceder a educación que las niñas, que representan más de la mitad de la población en edad de escolarización.

Uno de los principales obstáculos para acceder a la educación es la falta de recursos para asumir es el coste de la matrícula, del material escolaral o del transporte. Pero las niñas refugiadas, además, se enfrentan a dificultades adicionales. Tienen que ir a buscar agua o combustible, cuidar de sus hermanos pequeños o de parientes mayores o encargarse de las tareas del hogar. Son responsabilidades que recaen principalmente sobre las niñas y que, en ocasiones, les impide ir a la escuela.

Si continuamos descuidando la educación de las niñas refugiadas, las consecuencias se sentirán durante generaciones. Ha llegado el momento de hacer de la educación de las niñas refugiadas una prioridad.
Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los refugiados.