Emergencia en República Democrática del Congo Emergencia en República Democrática del Congo

Emergencia en República Democrática del Congo

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El este del país está sufriendo un brote de cólera que ha dejado 223 muertes sospechosas, 105 casos confirmados y más de 900 casos sospechosos. En esta zona viven más de dos millones de personas desplazadas internas y 11.000 refugiados sursudaneses que ya sufrían graves necesidades humanitarias y un acceso limitado a los servicios básicos antes de la llegada de este brote.

Mientras, el país sigue sufriendo la violencia en algunas zonas del este y áreas circundantes que dejan muertes de civiles, secuestros y otras violaciones de los derechos humanos. Miles de familias huyen traumatizadas, con cicatrices físicas y psicológicas, y muchas denuncian haber sufrido abusos —incluidos sexuales— durante su huida.

La situación en el país es devastadora y su población necesita ayuda urgente. Por favor, colabora.

Brote de ébola en el este

El brote de ébola causado por el virus Bundibugyo se está acelerando en el este de la República Democrática del Congo (RDC), y también se sospecha de algunos casos en Uganda. A 25 de mayo la Organización Mundial de la Salud ha reportado 906 casos sospechosos, incluyendo 105 casos confirmados y 223 muertes sospechosas.

Más de 2 millones de personas desplazadas internas y 11.000 refugiados sursudaneses viven en las zonas de mayor riesgo dentro de la RDC. Hasta la fecha, no se han reportado casos de ébola entre la población desplazada por la fuerza en la RDC ni en Uganda; sin embargo, el riesgo de exposición sigue siendo alto. Muchas de estas personas sobreviven en condiciones extremadamente precarias, marcadas por el hacinamiento y la falta de agua, saneamiento, higiene e instalaciones sanitarias, lo que aumenta drásticamente el riesgo de transmisión.

Burundi, Ruanda y Sudán del Sur también presentan un riesgo elevado de transmisión, particularmente debido a los continuos movimientos de refugiados impulsados ​​por la escalada del conflicto en el este de la RDC y Sudán del Sur. Por otro lado, en Uganda, los centros de recepción y tránsito en la región del Nilo Occidental, que acoge a personas refugiadas, operan a alrededor del 190% de su capacidad, lo que aumenta el riesgo de transmisión del virus.

¿Qué está pasando en el país?

El país atraviesa décadas de conflicto que han generado una grave crisis humanitaria. En 2025, la violencia se intensificó en las provincias de Kivu del Norte y Sur con el avance del grupo armado M23, que tomó ciudades clave y provocó desplazamientos masivos, incluso hacia países vecinos. A esto se sumaron desastres naturales como inundaciones que causaron numerosas muertes y daños.

Aunque en julio de 2025 se firmó un acuerdo preliminar de paz, la violencia continuó durante el año, con nuevos ataques y más desplazamientos. En 2026, pese a un alto el fuego vigente, los enfrentamientos siguen en el este del país. Además, se alerta sobre el uso sistemático de la violencia sexual como arma de guerra, con graves consecuencias sociales a largo plazo.

Desde diciembre de 2025, más de 238.800 personas han huido a países vecinos, y más de la mitad ha buscado refugio en Burundi. La situación sigue siendo crítica en el campamento de Busuma (Burundi), que alberga a 66.727 refugiados. Allí las necesidades de protección son graves y siguen superando la capacidad de respuesta en materia de protección, alojamiento, salud, agua y servicios básicos. La capacidad de los servicios de salud se ve mermada por la escasez de personal, medicamentos y equipos. Solo el 38 % de los refugiados tiene alojamiento, y la disponibilidad de agua se redujo a 5,19 litros por persona al día, muy por debajo de los estándares de emergencia humanitaria de 15 litros.

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¿Cómo responde ACNUR?

Las necesidades de financiación siguen siendo elevadas en toda la región, ya que solo cuenta con el 22 % de la financiación prevista para 2026, mientras que la infraestructura está sobrecargada y el acceso a los servicios básicos sigue siendo limitado para las personas desplazadas y las comunidades de acogida.

La inestabilidad en la región dificulta las operaciones humanitarias, pero ACNUR y sus socios continúan trabajando para proteger a las comunidades desplazadas. Se realizan acciones como la formación de líderes comunitarios para promover la convivencia pacífica, la identificación de casos de violencia sexual y protección infantil, y el apoyo médico y psicosocial a las víctimas. También se avanza en el registro civil y la entrega de asistencia en efectivo a desplazados internos.

En Burundi y Uganda, los refugiados congoleños son trasladados a los campos, aunque persisten necesidades urgentes de agua, saneamiento, alojamiento y educación.

En cuanto a este brote de ébola, en RDC, ACNUR ha reforzado las medidas de prevención en los centros de tránsito de Goma y Bukavu y continúa reubicando a refugiados lejos de la frontera con Sudán del Sur, afectada por el conflicto, proporcionando mascarillas y desinfectante de manos a los participantes de los convoyes. En toda la provincia de Ituri, ACNUR y sus socios están impartiendo sesiones de sensibilización e instalando estaciones de lavado de manos y otras medidas preventivas.

  1. ACNUR
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