Emergencia en República Democrática del Congo Emergencia en República Democrática del Congo

Emergencia en República Democrática del Congo

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El este del país está sufriendo un brote de cólera que ha dejado más de 100 personas fallecidas, 159 casos confirmados y 600 casos sospechosos en las provincias de Ituri y Kivu del Norte. En esta zona viven más de dos millones de personas desplazadas y retornadas que ya sufrían graves necesidades humanitarias y un acceso limitado a los servicios básicos antes de la llegada de este brote.

Mientras, el país sigue sufriendo la violencia en algunas zonas del este y áreas circundantes que dejan muertes de civiles, secuestros y otras violaciones de los derechos humanos. Miles de familias huyen traumatizadas, con cicatrices físicas y psicológicas, y muchas denuncian haber sufrido abusos —incluidos sexuales— durante su huida.

La situación en el país es devastadora y su población necesita ayuda urgente. Por favor, colabora.

Brote de ébola en el este

La Organización Mundial de la Salud ha declarado una emergencia de salud pública de importancia internacional. Actualmente hay 600 casos sospechosos y 159 casos confirmados, y es probable que la cifra aumente debido al período de incubación de la enfermedad, que puede ser de hasta 21 días. El brote se está detectando en zonas de las provincias de Ituri y Kivu del Norte, en el este del país.

Más de 2 millones de personas desplazadas internas y refugiadas viven en zonas afectadas por el brote. Muchas de ellas sobreviven en condiciones extremadamente precarias, marcadas por el hacinamiento y la falta de agua, saneamiento, higiene e instalaciones sanitarias, lo que aumenta drásticamente el riesgo de transmisión. Más de 2000 personas refugiadas ruandeses y burundeses en Goma y 11.000 refugiados sursudaneses en la provincia de Ituri necesitan formación en prevención y sensibilización.

Los centros de recepción y tránsito en las zonas de acogida de refugiados de la región del Nilo Occidental en Uganda albergan a unas 5.000 personas, operando a cerca del 190 % de su capacidad. Este hacinamiento aumenta considerablemente el riesgo de transmisión del ébola.

¿Qué está pasando en el país?

Para comprender el contexto de la RDC hay que explicar que es un país que lleva décadas de conflictos que han arrastrado a la población a una situación de vulnerabilidad y necesidad de asistencia humanitaria.

A lo largo del 2025, la inseguridad en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur aumentó significativamente debido al avance del grupo armado M23, que tomó el control de varias ciudades clave como Goma, Bukavu y Walikale, provocando masivos desplazamientos de población hacia zonas más seguras e incluso hacia países vecinos como Burundi y Ruanda. Además del conflicto armado, el país sufrió graves desastres naturales, incluyendo inundaciones en Kinshasa y en el territorio de Fizi, que causaron cientos de muertes y destruyeron miles de viviendas.

En julio de 2025, se firmó en Doha un acuerdo preliminar de principios entre el Gobierno y el M23, considerado un paso hacia la reconciliación. Sin embargo, pese a este avance, en los meses siguientes continuó la violencia y el desplazamiento masivo de personas. Hacia diciembre, la violencia volvió a intensificarse con ataques con drones y bombardeos, lo que restringió el acceso humanitario y generó una nueva ola de más de 100.000 desplazados hacia países vecinos.

En 2026 los enfrentamientos y la violencia continúan en el este del país, a pesar del acuerdo de alto el fuego vigente desde el 18 de febrero, entre el Gobierno de RDC y la Alianza Fleuve Congo (AFC)/Movimiento 23 de Marzo (M23). Los defensores de los derechos humanos de las Naciones Unidas también han alertado sobre la violencia sexual relacionada con el conflicto, advirtiendo que el uso sistemático de la violación como arma de guerra está creando una generación de niños que enfrentarán un estigma a largo plazo.

Desde diciembre de 2025, más de 238.800 personas han huido a países vecinos, y más de la mitad ha buscado refugio en Burundi. La situación sigue siendo crítica en el campamento de Busuma (Burundi), que alberga a 66.727 refugiados. Allí las necesidades de protección son graves y siguen superando la capacidad de respuesta en materia de protección, alojamiento, salud, agua y servicios básicos. La capacidad de los servicios de salud se ve mermada por la escasez de personal, medicamentos y equipos. Solo el 38 % de los refugiados tiene alojamiento, y la disponibilidad de agua se redujo a 5,19 litros por persona al día, muy por debajo de los estándares de emergencia humanitaria de 15 litros.

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¿Cómo responde ACNUR?

La inestabilidad en la región dificulta las operaciones humanitarias, pero ACNUR y sus socios continúan trabajando para proteger a las comunidades desplazadas. Se realizan acciones como la formación de líderes comunitarios para promover la convivencia pacífica, la identificación de casos de violencia sexual y protección infantil, y el apoyo médico y psicosocial a las víctimas. También se avanza en el registro civil y la entrega de asistencia en efectivo a desplazados internos.

En Burundi y Uganda, los refugiados congoleños son trasladados a los campos, aunque persisten necesidades urgentes de agua, saneamiento, alojamiento y educación. En Burundi, la llegada masiva de personas ha desbordado la capacidad del campo de Busuma, que además enfrenta un brote de cólera, agravado por la falta de agua potable y suministros médicos.

ACNUR también ha comenzado a distribuir asistencia financiera a más de 46.000 refugiados, junto con artículos esenciales como lonas impermeables, utensilios de cocina, mosquiteras mantas y bidones. Aunque han proporcionado refugios a las personas recién reubicadas, miles todavía siguen sin alojamiento adecuado, lo que deja a las familias expuestas a duras condiciones.

En cuanto a este brote de ébola, ACNUR y sus socios están intensificando la sensibilización y la difusión de información preventiva en la República Democrática del Congo y Uganda para apoyar a refugiados y comunidades locales. En Kivu del Norte, monitorean el cierre de fronteras y refuerzan la prevención en centros de tránsito. Además, coordinan acciones con autoridades sanitarias, amplían servicios de agua, higiene y saneamiento en Uganda y revisan planes de contingencia en Uganda y Sudán del Sur ante posibles nuevos brotes.