Sudán del Sur es uno de los países más frágiles del mundo. La violencia interna, la llegada de personas refugiadas de su vecino Sudán, su vulnerabilidad al clima extremo o la inseguridad alimentaria... hacen que el país viva en una crisis permanente.
La situación de seguridad en el país se ha deteriorado significativamente, con la intensificación de los enfrentamientos en los estados del Alto Nilo y Jonglei. Desde finales de diciembre de 2025, más de 280.000 personas han sido desplazadas solo en Jonglei, lo que ha agravado aún más las necesidades humanitarias.
Todo esto hace que el país y su población requieran ayuda humanitaria urgente. Por favor, colabora.
2,4 millones
de personas refugiadas y solicitantes de asilo de Sudán del Sur.
+ 2 millones
de personas desplazadas internas.
598.000 personas
refugiadas alberga Sudán del Sur aproximadamente.
Las tensiones entre el gobierno y las fuerzas de la oposición han ido en aumento desde octubre de 2024, cuando el presidente Salva Kiir anunció un aplazamiento de las elecciones presidenciales. Desde diciembre de 2025, la escalada de hostilidades y el deterioro general de la seguridad en el país, ha provocado víctimas civiles y desplazamientos de población tanto dentro como a través de sus fronteras.
A medida que el conflicto se expande, el riesgo de nuevos desplazamientos hacia Etiopía sigue siendo alto, especialmente a través de Akobo hacia la región de Gambella. Los combates se han intensificado en los estados del Alto Nilo y Jonglei, con continuas ofensivas y contraofensivas de las partes que limitan aún más las operaciones humanitarias como la distribución de alimentos.
La situación en Sudán del Sur continúa deteriorándose y el 80% de la población necesita asistencia humanitaria. Además, las inundaciones que sufrieron en septiembre de 2025 provocaron la destrucción del ganado y la pérdida de cosechas lo que agudizó la inseguridad alimentaria en una región que ya enfrentaba altos niveles de hambre. El número de niños menores de cinco años que requirieron tratamiento urgente por desnutrición aguda aumentó a 2,3 millones.
Sudán del Sur continúa siendo una de las mayores crisis de desplazamiento de África, con 2,4 millones de refugiados sursudaneses en países vecinos y más de 2 millones de desplazados internos. A finales de 2025, Sudán del Sur albergaba a aproximadamente 598.000 personas refugiadas.
Muchas de estas personas llegan de su vecino Sudán que lleva sufriendo una guerra desde abril de 2023. Además, las personas refugiadas surdanesas que vivían en Sudán se han visto obligadas a huir de nuevo de la violencia y regresar, en su mayoría, al estado de Unity en Sudán del Sur.
ACNUR está centrando sus esfuerzos en asegurar un acceso humanitario estable en zonas del estado de Jonglei donde la presencia es aún viable, mientras que mantiene suspendida la asistencia en áreas afectadas por conflictos activos. Como parte del Grupo Temático de Acceso, trabaja con las autoridades locales para superar limitaciones de seguridad y restablecer operaciones cuando sea posible.
En Etiopía, prepara planes de contingencia ante una posible afluencia de personas refugiadas y coordina la reubicación de los 28.000 refugiados registrados que aún permanecen en los centros de tránsito de Tormorok hacia Luakdong, junto al Servicio de Refugiados y Retornados del país.
En ambos contextos, ACNUR y sus socios están reforzando servicios esenciales que abarcan protección, salud, nutrición y agua y saneamiento. Se han ampliado las capacidades para responder a la violencia de género, se han brindado miles de consultas médicas y se han realizado acciones de prevención del cólera y apoyo psicosocial. Las actividades de nutrición incluyen el cribado de miles de niños y el asesoramiento a mujeres embarazadas y lactantes, aunque la desnutrición sigue en aumento en Tormorok debido a la inseguridad alimentaria. Además, se han mejorado las condiciones de agua y saneamiento y se han construido cientos de albergues adicionales, proporcionando a las comunidades refugiadas servicios básicos que superan los estándares de emergencia en algunos lugares.
Sudán del Sur sufrió a principios de septiembre de 2025 unas lluvias intensas que provocaron el desbordamiento de ríos y el aumento incontrolado del nivel del agua en los estados de Jonglei, Alto Nilo y Unity. Como consecuencia de esto, más de 100.000 personas se han visto obligadas a desplazarse. El estado de Unity fue el más afectado, ya que, el 70 % del territorio se encuentra actualmente bajo el agua.
Estas intensas lluvias destruyeron viviendas, escuelas, centros de salud, así como tierras agrícolas y ganado. Esta situación incrementó los riesgos para mujeres y niñas desplazadas, mientras que el daño a las infraestructuras dificultó aún más el acceso a la ayuda humanitaria.
Esta situación ya se vivió en octubre del 2024 con unas inundaciones que afectaron a más de 1,3 millones de personas. El volumen de las precipitaciones de los últimos cuatro años no tiene precedentes y no parece haber señales de que la situación vaya a mejorar. Estas inundaciones unidas a una situación ya de por sí inestable de Sudán del Sur, convierten a la población en extremadamente vulnerable y al país, en uno de los más frágiles e inseguros de África.