Emergencia en Sudán: envía ayuda Emergencia en Sudán: envía ayuda

Emergencia en Sudán: envía ayuda

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Se cumplen 1000 días desde que comenzara la guerra en Sudán y la violencia continúa impulsando el desplazamiento en la región de Kordofán. En lo que llevamos de 2026, más de 3.000 personas han sido desplazadas de esta región, lo que se suma a las casi 65.000 del último trimestre de 2025.

Este conflicto ya ha dejado casi 12 millones de personas desplazadas en total. La mayoría de ellas son mujeres y niños que huyen de la violencia en busca de un lugar seguro. Y cuando logran llegar lo hacen deshidratadas, desnutridas, heridas y profundamente traumatizadas por haber sido testigos de verdaderas atrocidades como matanzas masivas.

Esta es la mayor emergencia humanitaria en la actualidad. Millones de personas necesitan protección y asistencia humanitaria de forma urgente.

ACNUR está brindando toda la ayuda posible, pero se necesitan más medios para poder seguir adelante, tanto en Sudán como en los países vecinos que están acogiendo a las personas que huyen.

Por favor, colabora ahora y envía ayuda, cada gesto cuenta.

Las cifras del conflicto:

11,9 millones

de personas desplazadas forzosamente.

7,5 millones

de personas desplazadas internas en Sudán.

4,2 millones

de personas refugiadas en los países vecinos.

¿Qué está pasando en Sudán?

Desde el estallido del conflicto entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en abril de 2023, Sudán atraviesa una de las peores crisis humanitarias del mundo, con casi 12 millones de personas desplazadas.

A finales de octubre de 2025, las RSF irrumpieron en El Fasher, la capital regional, tras 18 meses de asedio. Miles de personas han conseguido huir pero muchas permanecen atrapadas en la ciudad, sin poder salir debido a los prohibitivos precios del transporte, las exigencias de rescate y la falta de un paso seguro.

Estos desplazamientos están provocando el hacinamiento de los campos de desplazados internos, con hasta seis familias compartiendo un mismo refugio. El acceso a alimentos, artículos de primera necesidad y atención médica sigue siendo extremadamente limitado. Las mujeres, que constituyen aproximadamente el 70% de la población desplazada, se ven obligadas a realizar trabajos peligrosos, dejando a sus hijos sin atención y aumentando los riesgos generales de protección.

Las personas que huyen llegan, en su mayoría, desnutridas, deshidratadas y traumatizadas, tras sufrir o presenciar graves violaciones de derechos humanos como extorsiones, secuestros, asesinatos en masa, violencia sexual contra mujeres y niñas y detenciones arbitrarias durante el trayecto. La falta de corredores humanitarios seguros impide las evacuaciones y la entrega de ayuda vital.

La violencia en Sudán ha provocado que más de cuatro millones de personas huyan a países vecinos que, pese a su falta de recursos, mantienen sus fronteras abiertas. Las comunidades locales comparten lo poco que tienen, mientras la población civil continúa pagando el precio más alto de un conflicto que no muestra señales de terminar. Chad acoge hoy el mayor número de refugiados sudaneses, aunque también se han registrado llegadas a Egipto, Sudán del Sur, Etiopía, Libia, la República Centroafricana y Uganda.

Foto: © ACNUR/Andreas Floistrup.

Además, la emergencia humanitaria se agrava con una crisis alimentaria catastrófica: más de la mitad de la población padece hambre extrema, y el número de niños que necesitan ayuda humanitaria se ha duplicado este año, alcanzando los 15 millones. Además, las tasas de desnutrición, la escasez de agua y los daños en las infraestructuras han aumentado la amenaza de brotes epidémicos.

A la violencia y al colapso sanitario se suman los efectos del cambio climático, con sequías e inundaciones recurrentes que destruyen cosechas y provocan nuevos desplazamientos.

La respuesta de ACNUR

ACNUR trabaja desde el inicio del conflicto con gobiernos de acogida y socios para entregar ayuda y protección. Entre noviembre y diciembre de 2025, ACNUR y sus socios llegaron a más de 4.500 familias desplazadas de El Fasher, en Darfur Oriental y Septentrional, distribuyendo artículos de primera necesidad, como mantas, mosquiteras, utensilios de cocina, bidones, lámparas solares y lonas de plástico.

En Tawila, región a la que están acudiendo miles de desplazados, ACNUR y sus socios siguen gestionando mostradores de protección y derivando a los recién llegados a los servicios adecuados.

En la frontera con Chad, ACNUR y sus socios siguen prestando apoyo vital, incluyendo el registro, la distribución de artículos básicos de primera necesidad, exámenes médicos, servicios de derivación para supervivientes de violencia de género y asistencia para personas con necesidades específicas.

A pesar de la inseguridad y los obstáculos burocráticos, ACNUR sigue brindando apoyo vital a quienes lo necesitan en Sudán y en los países vecinos, pero la falta de financiación sigue siendo un gran problema. A pesar de que Sudán es la mayor crisis de desplazamiento del mundo, está financiado solo al 29 %. Mientras la guerra sigue recrudeciéndose y la población está cada vez más en peligro.

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