La malaria interrumpe infancias como la de Fatuma La malaria interrumpe infancias como la de Fatuma

La malaria interrumpe infancias como la de Fatuma

En los lugares donde la malaria es parte del día a día, la vida transcurre bajo una sombra constante. Basta la picadura de un mosquito infectado para que un niño, una madre o una persona mayor pase, en cuestión de días, de la aparente normalidad a la fiebre extrema, los temblores, la sudoración y el riesgo real de muerte. La malaria es una enfermedad potencialmente mortal pero prevenible y tratable, y aun así sigue golpeando con fuerza a las comunidades más vulnerables del mundo.

En regiones como el África subsahariana, donde se concentran la mayoría de los casos y fallecimientos, la enfermedad continúa siendo una de las principales causas de mortalidad infantil. Allí, cada día es una carrera contra el tiempo: detectar los síntomas, acceder a un diagnóstico, recibir tratamiento… y, sobre todo, evitar la picadura que lo desencadena todo.

La malaria no solo enferma cuerpos: interrumpe infancias, paraliza economías familiares y deja a comunidades enteras atrapadas en un ciclo de fragilidad. Pero también es una enfermedad que podemos combatir. Y tú puedes ser parte de esa diferencia si así lo deseas.

La malaria, en cifras

610.000

personas fallecidas por malaria en 2024.

95 %

de los casos y muertes se concentran en África subsahariana (OMS).

75 %

de las muertes en la región corresponden a niños menores de 5 años (OMS).

Fatuma y su lucha contra la malaria

Foto: © ACNUR/Charity Nzomo.

Ella es Fatuma Yusuf Osman, una niña de nueve meses que recibe tratamiento para la malaria en el Hospital General de Ammusait, en Kakuma (Kenia). Su padre, Yusuf, de 31 años y nacionalidad somalí, llegó a Kakuma en 2002 y trabaja como conductor de un mototaxi. Su madre, de 27 años, está desempleada. La familia está profundamente agradecida por tener acceso a la atención hospitalaria que su hija necesita.

Envía ayuda para prevenir la malaria

¿Qué está pasando?

La malaria sigue siendo una de las enfermedades más letales del mundo, a pesar de ser prevenible y tratable. Los primeros síntomas - fiebre, sudoración, escalofríos, dolor de cabeza, náuseas - pueden confundirse con una gripe o una gastroenteritis, lo que retrasa el diagnóstico y aumenta el riesgo de complicaciones graves como insuficiencia renal, edema pulmonar o incluso coma.

En muchas zonas rurales, las familias viven lejos de centros de salud y sin acceso a pruebas diagnósticas rápidas o tratamientos adecuados. Para los niños, especialmente los menores de cinco años, cada hora cuenta. Para las mujeres embarazadas, la malaria puede ser devastadora. Para quienes ya viven en contextos de pobreza extrema o desplazamiento, la enfermedad se convierte en una amenaza constante que se suma a todas las demás.

La prevención es la barrera más eficaz: mosquiteras tratadas, repelentes, y educación comunitaria entre otras cosas. Pero no siempre está al alcance de quienes más la necesitan.

ACNUR sigue protegiéndoles gracias a personas como tú

ACNUR continúa trabajando, gracias a tu generosa colaboración, en los lugares donde la malaria golpea con más fuerza, para que las personas desplazadas y las comunidades vulnerables puedan acceder a:

  • Mosquiteras tratadas con insecticida: la herramienta más eficaz para evitar la picadura del mosquito Anopheles, principal transmisor de la enfermedad.
  • Diagnóstico temprano: mediante pruebas rápidas que permiten identificar el parásito incluso en áreas remotas.
  • Tratamiento adecuado: esencial para evitar complicaciones graves y salvar vidas.
  • Información y prevención comunitaria: clave para reducir la transmisión y proteger a quienes viven en zonas de riesgo.

Cada mosquitera, cada diagnóstico, cada tratamiento es una oportunidad para romper el ciclo de vulnerabilidad. Y cada donación que realizas multiplica esa capacidad de respuesta.

La malaria no es solo una enfermedad: es una barrera que impide a millones de personas vivir con seguridad, estudiar, trabajar, crecer. Pero es una barrera que podemos derribar juntos.

Tu aportación permite que ACNUR siga protegiendo a quienes no tienen otra defensa frente a esta amenaza. Tu gesto es la diferencia entre la vida y la muerte para miles de niños y niñas como Fatuma. Tu solidaridad transforma futuros.

  1. ACNUR
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