Desde la caída del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, más de 1,3 millones de sirios han regresado a su país. Quienes regresan se enfrentan a enormes desafíos: viviendas e infraestructuras destruidas, servicios básicos dañados, falta de oportunidades laborales y una seguridad precaria. A pesar de estos retornos, Siria continúa inmersa en una de las peores crisis humanitarias del mundo, y la población sigue necesitando ayuda.
Desgraciadamente, la situación sigue siendo frágil tras la escalada de hostilidades que comenzó a principios de enero y que ha causado víctimas civiles, miles de desplazamientos y daños generalizados en la infraestructura. Esta situación ha generado necesidades humanitarias inmediatas de alimentos, mantas, colchones, agua, saneamiento, higiene y combustible para calefacción y cocina.
Además de la inestable situación y los enfrentamientos, las bajas temperaturas están afectando a miles de personas desplazadas en lugares como Alepo, Idlib y Al-Hasakah. De hecho, una tormenta de nieve en diciembre de 2025 dañó total o parcialmente 5.000 tiendas de campaña y refugios y provocó la muerte de dos bebés debido al frío extremo.
ACNUR siempre ha estado en el país brindando apoyo a las personas desplazadas y refugiadas. Por favor, ayúdanos a seguir estando ahí para ellas.
A pesar de la caída del régimen de Assad en diciembre de 2024 y de que más de 1,3 millones refugiados sirios han vuelto, más de 3,7 millones de refugiados sirios permanecen en países vecinos y en el norte de África.
Desde principios de enero, los combates se han intensificado en el norte del país, causando víctimas civiles, desplazamientos y daños generalizados a la infraestructura. Aunque se anunciaron varios acuerdos de alto el fuego durante enero, la situación sigue siendo inestable.
Se estima que unas 190.000 personas han sido desplazadas recientemente, la mayoría huyendo en las gobernaciones de Alepo, Ar-Raqqa, Deir Ezzor y Al-Hasakah, zonas que ya albergaban a un gran número de familias desplazadas vulnerables. El 91% de los desplazados son mujeres y niños. La mayoría de las familias (75%) se alojan con comunidades de acogida, lo que supone una gran presión para los servicios locales, que ya están saturados, mientras que 36.300 personas se refugian en centros colectivos.
Esta reciente escalada ha generado necesidades humanitarias inmediatas, especialmente entre los nuevos desplazados, incluyendo asistencia vital urgente, como alimentos, artículos de socorro de emergencia, mantas, colchones, agua, saneamiento e higiene, y combustible para calefacción y cocina.
El desplazamiento se produce en medio de gélidas temperaturas invernales que deja tormentas de nieve como la que sufrió el pasado 31 de diciembre de 2025, las provincias de Alepo, Idlib y Al-Hasakah y que afectaron a más de 150.000 personas desplazadas, con 5.000 tiendas de campaña o refugios total o parcialmente dañados. Los campos en Al-Hasakah y los refugios colectivos en Ar-Raqqa no tienen cobertura para combustible de calefacción, lo que expone a las familias a hipotermia y enfermedades respiratorias. Dos bebés que vivían en campos de desplazados murieron debido al frío extremo.

Durante 14 años de guerra en Siria, ACNUR ha estado apoyando a las personas refugiadas y desplazadas, y continúa haciéndolo. Desde que comenzaron los retornos voluntarios, ACNUR ha estado facilitándolos e intensificando su apoyo a todas aquellas personas que decidieran regresar, dándoles asistencia económica y transporte.
La Asistencia Financiera para el Retorno y la Reintegración de ACNUR ha beneficiado a miles de familias refugiadas. Junto con sus socios, ACNUR también está rehabilitando viviendas dañadas durante el conflicto, brindando un refugio seguro a quienes regresan. La asistencia adicional en Siria incluye el suministro de artículos básicos de primera necesidad, apoyo para la subsistencia, ayuda para la obtención de documentación y asistencia para la recuperación de la población siria, además de servicios de protección, incluyendo la prevención de la violencia de género, la salud mental y el apoyo psicosocial, y la protección infantil.
En respuesta al desplazamiento en el noreste de Siria, ACNUR está intensificando los esfuerzos de protección, alojamiento y preparación para emergencias, reforzando el apoyo en campos y comunidades de acogida. Ha enviado múltiples camiones cargados con artículos de socorro para el invierno, incluyendo mantas, chaquetas de invierno, calentadores y estufas de leña. Además, ACNUR apoya la construcción de refugios y despliega tiendas de campaña y equipos de distribución las 24 horas. A través de sus socios, ACNUR también brinda apoyo psicosocial, servicios de protección infantil e intervenciones para la mitigación del riesgo de violencia de género.
