Según los datos más recientes de Naciones Unidas, en el mundo hay, actualmente un 50,3 % de hombres y un 49,7 % mujeres. Prácticamente la mitad de la población mundial son mujeres, es decir, más de 3.900 millones. A pesar de estar en 2026, todavía no se ha logrado una igualdad de género real, entre otras cosas, porque no existe una financiación suficiente en materia de género y, según Naciones Unidas, contamos con un déficit de 360.000 millones de dólares en medidas de igualdad de género para 2030. Para lograr la igualdad de género y el bienestar de la mujer en todos los ámbitos es de vital importancia generar economías prósperas y conseguir un planeta saludable.
La situación es todavía más preocupante entre la población refugiada, ya que la mitad de las personas refugiadas son mujeres y niñas. Ellas son mucho más vulnerables a cualquier riesgo y peligro que los hombres en su camino de huida a un lugar seguro. Por ellas y por todas las mujeres del mundo, todavía hay que seguir reivindicando días como el 8 de marzo.
Hace más de 100 años, se instauró el 8 de marzo para celebrar el Día de la Mujer en algunos países del norte de Europa. Pero lo que comenzó siendo un homenaje a la mujer trabajadora se convirtió, años más tarde, en un día en pro de los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.
Desde que la ONU declaró en 1975 el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, este se ha hecho eco en todo el mundo.
Por muchos avances que se hayan realizado con el paso de los años, hoy en día, ningún país ha cerrado las brechas legales entre hombres y mujeres. Según Naciones Unidas "en áreas fundamentales de la vida, como el trabajo, el dinero, la seguridad, la familia, la propiedad, la movilidad, los negocios y la jubilación, la ley las perjudica sistemáticamente".
En este 2026, el lema del Día Internacional de la Mujer es "Derechos. Justicia. Acción. Para TODAS las mujeres y niñas". Esto es un llamamiento a la acción para derribar todas las barreras que obstaculizan la igualdad en la justicia: leyes discriminatorias, protecciones jurídicas débiles y prácticas y normas sociales nocivas que erosionan los derechos de las mujeres y las niñas.
El lema de este año es especialmente importante porque las mujeres tienen sólo el 64% de los derechos legales que tienen los hombres en todo el mundo. La ONU estima que si el progreso continúa al ritmo actual, se necesitarían 286 años para cerrar las brechas de protección jurídica.
Por eso, es tan importante seguir luchando y exigiendo la igualdad de derechos y que la justicia garantice que se cumplan, ejerzan y disfruten.
En un día como el 8 de marzo es importante recordar a todas esas mujeres víctimas de conflictos que se encuentran refugiadas y desplazadas lejos de su hogar. Problemas como la violencia sexual, la violencia de género, la mutilación genital femenina o el matrimonio infantil ponen de manifiesto que la mujer merece una protección especial. Algo tan cotidiano como recoger agua o ir al baño puede ponerlas en riesgo de violación o abuso.
Hoy en día, muchas mujeres y niñas se enfrentan a situaciones de discriminación y violencia. Para las mujeres refugiadas este riesgo se agudiza. Desde hace décadas, ACNUR trabaja para empoderarlas, prevenir la violencia sexual y de género y dar protección a las supervivientes.
ACNUR trabaja de manera incansable para luchar por estos compromisos:
La Agencia involucra a los hombres y niños en la lucha contra la violencia sexual y de género, un gesto esencial para alcanzar la igualdad de género. También asegura la entrega de artículos sanitarios para las mujeres con regularidad.
Para que reciban la documentación pertinente y así garantizar su seguridad individual y libertad de circulación, que tengan acceso a los servicios de primera necesidad y capacidad para registrar a sus hijos o reclamar una propiedad.
Ya sea en entornos urbanos y rurales, en los campos de refugiados e incluso en las zonas de retorno, para que seas escuchadas y transmitan sus necesidades. El objetivo es empoderarlas y promover su autonomía.