Cuando en invierno los días son mucho más cortos, un gesto tan sencillo como encender una luz puede cambiarlo todo. Pero en los campos de personas refugiadas, tener luz no es algo garantizado. La oscuridad cae temprano, las temperaturas bajan y la vida se vuelve aún más difícil.
La mayoría de los intentos de agresión a mujeres y niños ocurren por la noche. Una simple lámpara solar puede convertirse en protección, autonomía y tranquilidad. Un objeto pequeño que ilumina, pero también cuida.
Por eso queremos enviar lámparas solares a las familias desplazadas y refugiadas. Porque en los meses de invierno, cuando apenas hay horas de claridad, contar con una fuente de luz segura y sostenible marca una enorme diferencia.
Colabora y ayúdanos a llevar luz donde hay oscuridad. Tu apoyo puede transformar noches frías y peligrosas en espacios más seguros para quienes más lo necesitan.
Foto: © ACNUR/Mercury Transformations.Las lámparas solares almacenan energía durante el día y pueden llegar a dar hasta 8 horas de luz durante la noche. Está producida con plástico reciclado y sustituye a 20 lámparas de keroseno a lo largo de su vida útil.
ACNUR entrega este artículo a las familias desplazadas y refugiadas que se han visto forzadas a huir de sus hogares en busca de un lugar seguro. Estas lámparas son parte de todo lo que se entrega a estas personas que necesitan protección y ayuda humanitaria. Y utilizarlas tiene muchas ventajas, especialmente para mujeres y niños: