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¿Qué tipos de esclavitud hay en el siglo XXI?

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Cuando se lee o se escucha la palabra “esclavitud” el sentido común suele colocarla como algo de otra época, de varios siglos atrás. Lamentablemente, la esclavitud continúa siendo un flagelo muy vigente en diferentes partes del mundo, por lo que no se puede decir que haya desaparecido, sino que ha mutado, se ha transformado adquiriendo nuevas facetas.

La trata de personas, el matrimonio forzado, la esclavitud sexual y el trabajo infantil son las principales formas que adquiere la esclavitud en el siglo XXI. Y como pasó siempre con la esclavitud a lo largo de la historia de la humanidad, afecta a la población más vulnerable del planeta.

Trata de personas

Se estima que la gran mayoría de los países del mundo están afectados por la trata de personas, ya se trate de un país de destino, de tránsito o de origen. Las personas que sufren de trata se ven sometidas a múltiples explotaciones de índole sexual, trabajos forzados, servidumbre y hasta extracción de órganos.

De acuerdo con el Informe Global sobre el Tráfico de Personas 2018, confeccionado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la trata de personas aumenta en zonas de conflicto y de guerra, donde muchas mujeres son raptadas para ofrecerlas como esclavas sexuales y los niños son reclutados para combatir en alguno de los bandos armados en disputa.

En el actual contexto de pandemia de COVID-19, ACNUR alerta sobre el aumento de los casos de trata de personas en situación de refugiadas, desplazadas y apátridas. El avance del virus ha acentuado la vulnerabilidad de muchas y de muchos, quedando a merced de la trata y la explotación. Esto se agrava con la crisis económica, que ha aumentado las necesidades de miles de personas en situación de pobreza extrema. Y es ahí cuando empieza el mecanismo de la trata, los engaños y la situación en la que una persona con necesidad de sobrevivir queda expuesta a la explotación sexual, el reclutamiento para grupos armados o trabajos y matrimonios forzados. 

Trabajo infantil

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que hay 152 millones de niños en todo el mundo que trabajan, muchos incluso antes de aprender a leer o escribir. Y alerta sobre el flagelo del trabajo infantil, que quita a los niños y las niñas la posibilidad de desarrollar su infancia con normalidad, los aleja de la escuela y afecta a su dignidad.

De acuerdo con datos de ACNUR, sólo el 61% de los niños refugiados están escolarizados en primaria, un número bajo si se tiene en cuenta que la media mundial es del 91%. Muchos de estos niños que no van a la escuela tienen que trabajar para ayudar a su familia, de manera que la causa de su falta de escolarización está íntimamente ligada con el trabajo infantil. 

Otra causa de este grave problema es cuando las niñas y niñas están solos, sin padres ni tutores, es decir, sin un respaldo familiar que les garantice el acceso a los medios básicos para su subsistencia. A muchos menores no acompañados no les queda más remedio que buscarse un trabajo para sobrevivir.

Matrimonio forzado

De acuerdo con datos del Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP), unos 14,2 millones de niñas son obligadas cada año a contraer matrimonio forzado y a una edad muy temprana. Esto significa una privación de los derechos humanos fundamentales, tanto en el acceso a la educación como en la posibilidad de planificar su futuro a largo plazo.

Las mujeres refugiadas son especialmente vulnerables a los matrimonios forzados. Y los países donde se registra la mayor tasa de esta otra forma de esclavitud en el siglo XXI son Chad, Níger y República Centroafricana.

Esclavos sexuales

Íntimamente relacionada con la trata de personas, la esclavitud sexual suele emerger en contextos de guerras civiles, donde los traficantes operan con total impunidad y apuntan a personas refugiadas y desplazadas, es decir, a las más vulnerables. Y suelen ser las mujeres, los niños y las niñas las principales víctimas.

ACNUR alertó a fines del año pasado sobre el aumento de casos de esclavos sexuales en Mali, alimentado por el conflicto armado, la pandemia de COVID-19 y el deterioro de la situación económica en ese país. Se tienen registros de un reclutamiento de 230 niños y niñas durante la primera mitad de 2020, más que lo que se registró durante todo el año anterior (215 casos en 2019). Además de estar sometidos a los abusos físicos y sexuales, muchos de estos niños y niñas son utilizados como mano de obra esclava en las minas de oro.

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