Inundaciones y desplazamiento forzado: cuando el agua obliga a huir Inundaciones y desplazamiento forzado: cuando el agua obliga a huir

Inundaciones y desplazamiento forzado: cuando el agua obliga a huir

9 de julio, 2026

Tiempo de lectura: 6 minutos

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Los fenómenos meteorológicos extremos y sus consecuencias son una de las causas del creciente número de desplazamientos forzados en todo el mundo. Millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares cada año a causa de desastres relacionados con el clima.

En la mayoría de los casos, estos desplazamientos se producen dentro del propio país, aunque en ocasiones las personas afectadas cruzan fronteras en busca de seguridad. Huracanes, sequías, tormentas, ciclones, y otros desastres naturales como los terremotos, pueden destruir comunidades enteras y obligar a miles de familias a empezar de cero una y otra vez. Entre los fenómenos que más desplazamientos provocan se encuentran las inundaciones.

Causas y consecuencias de las inundaciones

Las inundaciones pueden producirse por lluvias intensas y persistentes, el desbordamiento de cauces fluviales, un deshielo rápido, fenómenos meteorológicos como huracanes o monzones, mareas excepcionalmente altas, tsunamis o fallos en infraestructuras hidráulicas como presas y diques. Cuando el volumen de agua supera la capacidad de absorción del terreno o de los sistemas de drenaje, esta se acumula rápidamente en zonas urbanas, agrícolas o costeras.

Además, la crisis climática está intensificando muchos de estos fenómenos, aumentando la frecuencia y la intensidad de las precipitaciones y, con ello, el riesgo de inundaciones en distintas regiones del mundo.

Las consecuencias pueden ser devastadoras. Además de causar pérdidas humanas, las inundaciones destruyen viviendas, carreteras, puentes, escuelas, hospitales y cultivos. También provocan desplazamientos masivos de población, daños medioambientales y un aumento de los riesgos para la salud debido a la contaminación de las aguas y la propagación de enfermedades.

¿Cómo afectan las inundaciones a la población refugiada y desplazada?

La mayoría de las personas desplazadas y refugiadas del mundo viven en regiones tremendamente vulnerables a los fenómenos climáticos extremos. Y no solo son vulnerables al clima, sino que también son comunidades con recursos muy limitados que, en muchas ocasiones, han sufrido también conflictos y otras crisis humanitarias.

Las tormentas tropicales, los huracanes, las lluvias torrenciales o las crecidas de los ríos pueden arrasar en cuestión de horas viviendas, carreteras, centros de salud y medios de vida. Para quienes ya se han visto obligados a huir de sus hogares, estos fenómenos pueden desencadenar nuevos desplazamientos o prolongar situaciones de vulnerabilidad ya existentes.

Se estima que aproximadamente el 60% de las personas desplazadas por conflictos viven en países altamente vulnerables a los efectos de la crisis climática lo que aumenta las necesidades y los riesgos de protección, además de generar nuevos desplazamientos o prolongar los existentes. Muchas carecen de viviendas seguras, recursos económicos o acceso a servicios básicos que les permitan prepararse para una emergencia. Además, muchas comunidades de acogida donde residen suelen disponer de infraestructuras muy limitadas de saneamiento y drenaje, lo que agrava el impacto de las inundaciones.

Inundaciones en el campo de refugiados cerca de Darkush (Siria). Foto: © ACNUR/Hameed Maarouf

¿Qué regiones del mundo son más vulnerables a las inundaciones?

Aunque las inundaciones pueden producirse prácticamente en cualquier lugar del mundo, existen regiones donde el riesgo es especialmente elevado debido a factores geográficos, climáticos y socioeconómicos.

En el sur y sudeste de Asia, millones de personas conviven cada año con el riesgo de sufrir inundaciones. Bangladesh es uno de los casos más conocidos: gran parte de su territorio se encuentra en una amplia llanura atravesada por grandes ríos y propensa a quedar anegada durante la temporada de lluvias.

Desde el 6 de julio, las intensas lluvias en Bangladesh han provocado inundaciones y deslizamientos de tierra en los campos de refugiados de Cox’s Bazar, donde se han reportado 10 personas fallecidas, más de 3.600 desplazadas y más de 20.000 afectadas. Las organizaciones humanitarias, junto con las autoridades gubernamentales y los equipos de rescate, están trabajando activamente sobre el terreno. Esto vuelve a poner de manifiesto la continua vulnerabilidad de los refugiados que viven en laderas empinadas y densamente pobladas.

Por otro lado, en África subsahariana, las inundaciones también representan una amenaza creciente. Países como Kenia, Somalia, Tanzania y Burundi han sufrido en los últimos años graves episodios relacionados con fenómenos climáticos como El Niño. Por su parte, Sudán del Sur experimenta crecidas persistentes que fuerzan a miles de personas a abandonar sus hogares cada año.

Lo que hace especialmente preocupante la situación en muchas de estas regiones es que incluso inundaciones de intensidad moderada pueden tener consecuencias devastadoras. La falta de infraestructuras resilientes, los elevados niveles de pobreza y la presencia de desplazamientos previos dificultan enormemente la capacidad de las comunidades para prepararse, responder y recuperarse de estos desastres.

¿Cómo ayuda ACNUR cuando hay inundaciones?

ACNUR ayuda principalmente a través de cuatro vías:

Refugios temporales: ofrece refugios seguros y temporales, como tiendas de campaña, para que las personas puedan encontrar un lugar donde resguardarse mientras se gestionan los efectos de la inundación.

Provisión de asistencia humanitaria: ACNUR distribuye ayuda de emergencia, como alimentos, agua potable, ropa, y artículos de higiene, a las personas desplazadas y afectadas por las inundaciones.

Protección: ACNUR trabaja para garantizar la seguridad y los derechos de las personas desplazadas, especialmente en contextos de desastres naturales, donde los riesgos de abuso o explotación pueden aumentar. Esto incluye asegurar que las personas tengan acceso a asistencia médica, servicios legales y apoyo psicosocial.

Agua, saneamiento e higiene: ACNUR trabaja para mejorar las condiciones de higiene y el acceso a agua potable, algo esencial durante y después de las inundaciones para prevenir enfermedades y proteger la salud de las personas desplazadas.

La historia de Minara

Minara vive en el campo de personas refugiadas de Cox’s Bazar, en Bangladesh. Allí, más de 1,2 millones de personas que huyeron de Myanmar, intentan construir una vida normal en medio de la incertidumbre constante.

Bangladesh es uno de los países más vulnerables del mundo, ya que, las condiciones climáticas extremas y los incendios afectan al país durante todo el año, interrumpiendo repetidamente la vida de las personas y situando a familias ya vulnerables entre las más afectadas. Una de ellas es Minara, que posa dentro de su refugio mejorado, como parte de un programa de ACNUR y sus socios para mejorar las viviendas en zonas propensas a inundaciones para 400 familias.

Foto: © ACNUR/Santi Palacios.

Ahora, gracias a estas mejoras, Minara se siente segura cuando llegan las inundaciones, y puede dormir y comer sin temor durante la temporada del monzón. A pesar de la constante preocupación por su hijo, que sigue en Myanmar, agradece el refugio más resistente y elevado, los sistemas de drenaje, los paneles solares y los tanques de agua potable, que permiten a su familia vivir en paz y con resiliencia frente a los riesgos climáticos.

Rostros detrás de las cifras

Las inundaciones y otros fenómenos climáticos extremos afectan cada año a millones de personas refugiadas y desplazadas. Detrás de cada dato hay familias que han perdido sus hogares, sus medios de vida y la seguridad de poder planificar el futuro.

Esta realidad queda reflejada en la exposición itinerante Fronteras del clima, del fotoperiodista Santi Palacios realizada junto a equipos de ACNUR en Bangladesh, Sudán del Sur y Honduras. Una muestra que documenta cómo los fenómenos extremos impactan en la vida de las personas más vulnerables. Sus imágenes acercan al público historias de resiliencia y supervivencia que ayudan a comprender el alcance humano de estas emergencias.

Actualmente, la exposición se encuentra en Barcelona y continuará hacia Pamplona, San Sebastián, Sevilla y Madrid. Más información, en Fronteras del clima.

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