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COVID-19, mujeres refugiadas y violencia de género

mujer refugiada
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21 Abril 2020

213 países en el mundo han registrado casos positivos por el COVID-19. Nadie está a salvo del virus, pero si hay una población especialmente vulnerable es la de las mujeres refugiadas. En mitad de la pandemia, muchas de ellas se enfrentan, además, a situaciones tan poco deseables como la de tener que convivir con su agresor o no poder pedir ayuda en caso de sufrir violencia de género.

Las medidas de confinamiento, de distancia social, la crisis económica como consecuencia de la pandemia o el cierre de algunos servicios, están teniendo un impacto directo y, en ocasiones, dramático en las mujeres refugiadas.

Mujeres refugiadas víctimas de violencia de género

Desde el punto de vista económico, la crisis podría arrastrar a muchas mujeres y niñas a la prostitución o a matrimonios forzosos para poder sobrevivir ante la falta de recursos.

Además, las restricciones de movimiento están dificultando el acceso de muchas mujeres a ayudas vitales, como los servicios psicosociales, de salud y de seguridad. Los alojamientos seguros, por ejemplo, se han cerrado o se están destinando a otros fines durante la crisis. Hay que garantizar que todos estos servicios críticos sean accesibles para las mujeres refugiadas.

En este sentido, el apoyo de los donantes es crucial para que los servicios esenciales de prevención y respuesta ante la violencia de género continúen operativos; también los que ofrecen las organizaciones locales lideradas por mujeres.

Las mujeres refugiadas y desplazadas están liderando la respuesta a esta situación en sus comunidades, informando sobre los riesgos de sufrir violencia de género y sobre las medidas sanitarias de prevención y de protección que hay que adoptar frente al COVID-19. También están ayudando a las supervivientes a recibir la ayuda especializada.

“Nuestra red de protección global de ACNUR se encuentra en estado de máxima alerta. Estamos adaptando en la medida de lo posible los programas dirigidos a mujeres y niñas que sufren violencia”.
Gillian Triggs, Alta Comisionada Adjunta para Protección de ACNUR.

ACNUR, con las mujeres y niñas refugiadas

A la hora de elaborar los planes de prevención y respuesta por el COVID-19, hay que tener en cuenta el riesgo de sufrir violencia sexual y de género al que se enfrentan las mujeres refugiadas, desplazadas y apátridas. ACNUR distribuye ayuda en efectivo de emergencia para apoyar a supervivientes de violencia de género y a mujeres en situación de riesgo.

Todas las mujeres y niñas tienen el derecho a vivir una vida libre de cualquier forma de violencia. Debemos apoyar a las mujeres desplazadas y apátridas e instar a los gobiernos a priorizar la seguridad de las mujeres y de las niñas en su respuesta ante la pandemia”, ha afirmado Gillian Triggs, Alta Comisionada Adjunta para Protección de ACNUR.

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