La crisis en Oriente Medio sigue intensificándose y provocando un deterioro de la situación humanitaria. Las zonas afectadas ya albergaban a 24,6 millones de personas desplazadas por la fuerza, muchas de las cuales ya enfrentan importantes riesgos de protección y necesidades humanitarias, junto con las comunidades de acogida. Por eso, la presión humanitaria cada vez es mayor.
La escalada de hostilidades en la región ya ha provocado más de 275.000 desplazamientos internos en Afganistán, Pakistán, Irán y Líbano.
ACNUR ha puesto en marcha dispositivos de emergencia desde Irán y Afganistán hasta Líbano y Siria, para atender a miles de personas obligadas a huir de sus hogares. ACNUR está preparada para desempeñar un papel central en la respuesta actual. Esta es la situación de algunos de los países de la región.
Se estima que 100.000 personas abandonaron Teherán en tan solo dos días, con aproximadamente entre 1.000 y 2.000 vehículos diarios que salían de la capital, principalmente hacia el norte. De momento, los informes no indican movimientos transfronterizos relacionados con los recientes acontecimientos.
ACNUR trabaja en Irán desde 1984 y es la mayor entidad de la ONU, con oficinas en Teherán y otras cinco ubicaciones. Aunque la organización no puede confirmar todavía las cifras de desplazamiento interno, sí advierte de que la situación es cambiante y que está lista para actuar de inmediato si los gobiernos lo solicitan.
Irán acoge actualmente a 1,65 millones de refugiados y personas que necesitan protección internacional. A pesar de los desafíos logísticos derivados de la escalada reciente, ACNUR mantiene operativos sus centros de recepción y líneas telefónicas de ayuda, además de continuar apoyando servicios esenciales como salud, educación y programas de protección social.
Incluso antes del aumento de tensión, la población refugiada en Irán enfrentaba ya una situación económica muy deteriorada: la inflación, el encarecimiento de la vida y el acceso limitado al empleo mantenían a numerosas familias al borde de la subsistencia. A ello se sumaban controles migratorios más estrictos y deportaciones que incrementaron la sensación de inseguridad, especialmente entre la población afgana, obligando a algunos a regresar en condiciones extremadamente difíciles.
ACNUR está reforzando su capacidad de respuesta en los principales puntos fronterizos iraníes y pide a los países de la región que mantengan abiertas sus fronteras a quienes huyen. También advierte que las devoluciones forzosas son una violación del derecho internacional. ACNUR señala que los cruces en la frontera entre Turquía e Irán permanecían dentro de la normalidad el pasado lunes. La situación también es estable en el paso de Islam Qala, entre Afganistán e Irán, y en la frontera con Armenia.
ACNUR expresa una profunda preocupación por Afganistán, donde la protección de civiles (incluidos refugiados y retornados) debe seguir siendo prioritaria. Desde octubre de 2023, unos 5,4 millones de afganos han regresado desde Irán y Pakistán, muchos de ellos contra su voluntad. Solo en lo que va de 2026, más de 232.500 personas han vuelto al país: 146.206 desde Pakistán y 86.253 desde Irán.
Estos retornos masivos aumentan drásticamente las necesidades de protección y amenazan con desestabilizar aún más Afganistán, favoreciendo incluso nuevas olas de desplazamiento. La situación se complica con los recientes enfrentamientos entre Afganistán y Pakistán, que han provocado nuevos desplazamientos en las provincias de Kunar y Nangarhar, áreas ya afectadas por el terremoto del año pasado y que albergan a un elevado número de retornados.
Aunque ACNUR y sus socios se preparan para un incremento de llegadas, la agencia advierte que los recursos disponibles están seriamente comprometidos tras los retornos recientes y los recortes de financiación. Para 2026, ACNUR necesita 454,2 millones de dólares para atender a personas desplazadas en Afganistán, Irán, Pakistán y Asia Central. Sin embargo, a finales de febrero solo había recibido el 15% de esa cantidad.
La situación también se agrava en el Líbano, donde ACNUR registra un notable aumento de desplazamientos en el sur, el valle de la Bekaa y los suburbios del sur de Beirut. El incremento se produce tras las órdenes de evacuación emitidas por Israel a residentes de más de 53 localidades, en un contexto de intensos bombardeos.
Los ataques han provocado desplazamientos internos a gran escala. Más de 84.000 personas se encuentran refugiadas en cerca de 400 centros colectivos, muchos de ellos ya al límite de su capacidad. Tanto familias libanesas como personas refugiadas sirias continúan desplazándose hacia zonas más seguras. Muchas personas también dormían en sus vehículos o permanecían atrapadas en largas caravanas intentando abandonar la zona.
ACNUR expresa su preocupación por la escalada en la frontera entre Líbano e Israel y pide proteger a la población civil. Equipos de la agencia distribuyen artículos básicos de ayuda a las familias desplazadas que llegan a los albergues oficiales.
Al mismo tiempo, se han incrementado los cruces hacia Siria. Las autoridades sirias reportaron el ingreso de 11.000 personas el lunes, una cifra muy superior al promedio diario. ACNUR mantiene presencia en los pasos fronterizos y dispone de suministros para responder ante una posible llegada masiva.

En Pakistán, la represión contra los afganos indocumentados se ha intensificado debido a la actual situación de seguridad. Esto incluye más desalojos, redadas, arrestos y detenciones de afganos en múltiples ubicaciones (a pesar de la imposibilidad de llevar a cabo deportaciones debido a los múltiples cierres de fronteras).
El 1 de marzo, el Ministerio del Interior de Pakistán reiteró que continuarán los arrestos de extranjeros ilegales. Tras los disparos transfronterizos en Arandu, Chitral, los residentes locales fueron reubicados en Darosh, donde se ha establecido un campamento para desplazados internos. Unas 2600 personas fueron registradas en el campamento, de las cuales el 63 % eran niños.
En Irak, los pasos fronterizos de Bashmakh y Parwezkhan restringen actualmente la entrada a ciudadanos iraníes. Según los procedimientos actualizados, solo los iraquíes que ya se encuentran en Irán pueden regresar a Irak, y solo los iraníes que ya se encuentran en Irak pueden regresar a Irán. Otros cruces fronterizos entre Irán e Irak en las gobernaciones central y meridional permanecen abiertos. ACNUR sigue la situación en coordinación con las autoridades, sin cambios significativos por ahora, pero listo para asistir a nacionales iraníes y refugiados afganos si fuera necesario.
En Siria, se ha registrado un incremento notable de cruces desde Líbano: 27.000 personas entraron en solo tres días, triplicando las cifras habituales.
A nivel regional, la agencia cuenta con suministros de emergencia listos para un despliegue rápido, incluidos los almacenados en Termez (Uzbekistán), un punto estratégico cercano a Irán. Entre el material disponible se incluyen tiendas familiares, mantas, esterillas, utensilios de cocina, bidones y lámparas solares.
Si la situación se agrava, la ayuda económica de emergencia será la principal vía de respuesta en varios países. ACNUR mantiene además un equipo de respuesta de emergencia preparado para activarse cuando sea necesario.