El pasado 24 de junio, Venezuela sufrió el impacto de dos devastadores terremotos que cambiaron la vida de miles de personas en cuestión de segundos.
Más de un mes después de estos seísmos es momento de hacer balance de la situación y comprobar como, una vez más, la respuesta humanitaria ha permitido llevar protección, refugio y ayuda de emergencia a miles de personas afectadas.
Desde entonces, las consecuencias del desastre han sido enormes: más de 5.500 personas perdieron la vida y más de 16.740 resultaron heridas.
La destrucción causada por los terremotos fue especialmente grave en zonas de La Guaira, Distrito Capital y Miranda. Los daños materiales también han sido enormes en viviendas, escuelas, centros de salud, pequeños negocios e infraestructuras públicas esenciales. Un total de 856 edificios se han visto afectados, de los cuales 190 colapsaron por completo. Como consecuencia, 17.900 personas han perdido sus hogares y 23.800 permanecen alojadas en 107 campamentos temporales mientras intentan reconstruir sus vidas.
Además de la pérdida material, la emergencia ha generado importantes necesidades de protección. Las familias afectadas afrontan dificultades para acceder a servicios básicos, recuperar documentación perdida durante el desastre o recibir apoyo psicológico y psicosocial tras el impacto sufrido. La situación es especialmente preocupante para niños y niñas, personas mayores, personas con discapacidad y otros grupos con necesidades específicas, que requieren una atención especializada.
Con el apoyo de nuestros donantes, ACNUR está trabajando junto a las autoridades venezolanas, organismos de Naciones Unidas, organizaciones humanitarias y líderes comunitarios para responder a estas necesidades de manera coordinada y eficaz.
Junto a sus socios, ACNUR ha proporcionado más de 4.700 servicios de protección, apoyado a más de 2.500 mujeres y niñas con información y atención especializada, realizado sesiones de apoyo psicosocial y facilitado derivaciones a servicios de salud, protección infantil y asistencia especializada.
ACNUR está apoyando los centros multiservicio gestionados por el Gobierno en las zonas afectadas, donde las personas reciben orientación, información, apoyo psicosocial y asistencia para la obtención o reposición de documentos de identidad.
Gracias a las aportaciones recibidas, también ha sido posible reforzar la logística y la distribución de ayuda humanitaria. Se han distribuido más de 55 toneladas de ayuda humanitaria. Cerca de 1.700 personas han recibido artículos esenciales para cubrir sus necesidades inmediatas, entre ellos mosquiteras, cargadores solares, sistemas de iluminación y otros suministros básicos para afrontar la emergencia.
ACNUR también ha trabajado para mejorar las condiciones de seguridad y protección en los refugios temporales y ampliar los espacios de atención a las personas afectadas. Se han habilitado espacios específicos para mujeres embarazadas, madres lactantes, personas con discapacidad y menores, y se han instalado más de 120 luminarias y reflectores solares, mejorando la seguridad, la accesibilidad y las condiciones de vida en los campamentos.

Otra de las áreas en las que ACNUR está colaborando es el apoyo técnico a las autoridades para el registro y seguimiento de la población afectada, una labor fundamental para comprender mejor las necesidades existentes y garantizar una respuesta más eficaz y adaptada a cada comunidad. Y es que perder la documentación en una emergencia puede significar quedarse sin acceso a derechos y servicios básicos.
ACNUR ha apoyado a cerca de 2.000 personas de unas 560 familias y ha prestado servicios de asesoría y acompañamiento para la recuperación de documentos de identidad, facilitando el acceso a atención sanitaria, educación, vivienda y ayudas públicas.
Ante una emergencia de esta magnitud, la solidaridad se ha convertido en un recurso tan imprescindible como la ayuda humanitaria. Por ello, desde ACNUR queremos trasladar nuestro más profundo agradecimiento a todos nuestros socios y socias, donantes individuales, empresas, fundaciones y entidades colaboradoras, que han respondido con rapidez y generosidad para apoyar a las personas afectadas por esta emergencia.
Gracias a las aportaciones recibidas hasta el momento, hemos conseguido movilizar aproximadamente 1,8 millones de euros para reforzar la respuesta humanitaria tras los terremotos. Este apoyo está permitiendo que miles de personas que lo han perdido prácticamente todo puedan acceder a protección, refugio, asistencia básica y otros servicios esenciales mientras comienzan su recuperación.
Aunque la emergencia continúa y las necesidades siguen siendo muy importantes, el compromiso de miles de personas y organizaciones está haciendo posible que la ayuda llegue a quienes más la necesitan, transformando la solidaridad en esperanza para las comunidades afectadas.
En nombre de todas las personas que están recibiendo ayuda, gracias por estar al lado de Venezuela en uno de sus momentos más difíciles y por contribuir a que miles de familias puedan comenzar a reconstruir sus vidas.