El número de personas desplazadas en el mundo cae por primera vez en una década, pero se mantiene en niveles alarmantes El número de personas desplazadas en el mundo cae por primera vez en una década, pero se mantiene en niveles alarmantes

El número de personas desplazadas en el mundo cae por primera vez en una década, pero se mantiene en niveles alarmantes

15 de junio, 2026

Tiempo de lectura: 5 minutos

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El desplazamiento forzado a nivel mundial mostró en 2025 un leve retroceso por primera vez en más de diez años. Según el último Informe de Tendencias Globales de ACNUR, el número total de personas obligadas a huir de sus hogares se situó en 117,8 millones a finales de año, un 4 % menos que en 2024. Sin embargo, la cifra sigue siendo históricamente elevada: una de cada 70 personas en el mundo vive desplazada.

El descenso se explica principalmente por un aumento significativo de los retornos, aunque estos no siempre se produjeron en condiciones seguras. ACNUR advierte de que, pese a este aparente avance, la situación global continúa siendo “profundamente preocupante”.

Más de 117 millones de personas siguen desplazadas

El informe detalla que, dentro de esta cifra global, 41,6 millones de personas son refugiados o necesitan protección internacional, mientras que 68,7 millones son desplazados internos, es decir, personas que han huido sin cruzar fronteras. A ellos se suman casi 9 millones de solicitantes de asilo pendientes de resolución.

Durante 2025, la violencia, los conflictos y la persecución siguieron obligando a millones de personas a abandonar sus hogares. Solo ese año se registraron 32,3 millones de nuevos desplazamientos internos y casi 5,4 millones de movimientos forzosos a través de fronteras.

El impacto se distribuye de forma desigual. Los países de ingresos bajos y medios continúan soportando la mayor carga, acogiendo al 68 % de los refugiados, mientras que casi dos tercios permanecen en países vecinos a los suyos.

Aumento de los retornos

Uno de los datos más destacados del informe es el fuerte aumento de los retornos. En total, 14,7 millones de personas desplazadas regresaron a sus hogares en 2025, incluyendo 4,4 millones de refugiados y 10,3 millones de desplazados internos. Se trata de uno de los mayores movimientos de retorno registrados en la historia reciente y supone un incremento cercano al 50 % respecto al año anterior.

Este fenómeno resulta clave para entender la reducción global del desplazamiento. También refuerza una idea que, según ACNUR, suele quedar fuera del debate público: la mayoría de las personas refugiadas desea volver a su país de origen.

No obstante, el organismo advierte de que muchos de estos retornos se produjeron en condiciones adversas. El 92 % de los retornos de personas desplazadas se concentró en seis países: la República Democrática del Congo, Sudán, Siria, Afganistán, Ucrania y Myanmar.

Entre ellos, Afganistán destacó especialmente, con 1,9 millones de refugiados regresando en 2025, muchos de ellos en situaciones consideradas involuntarias. La mayoría de estos retornos en 2025 estuvo impulsada por cambios en políticas de países vecinos como Irán y Pakistán, por lo que muchos no fueron plenamente voluntarios. Esto provocó que el número de refugiados afganos y otras personas bajo protección internacional a nivel mundial disminuyera drásticamente, de 5,8 millones a finales de 2024 a 3,7 millones a finales de 2025.

Muchos retornados regresaron tras años en el exilio, sin preparación ni recursos, y con redes de apoyo muy limitadas. Se enfrentan a graves carencias básicas en contextos con pocos servicios y oportunidades, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de su retorno, especialmente en el caso de mujeres y niñas.

Respecto a Siria, sigue siendo uno de los principales focos de desplazamiento forzado, aunque en 2025 aumentaron notablemente los retornos tras la caída del gobierno de Assad. Alrededor de 1,3 millones de refugiados regresaron desde el extranjero y 2 millones de desplazados internos volvieron a sus hogares, lo que redujo la población refugiada siria a 4,9 millones. Sin embargo, estos retornos están marcados por la inseguridad, la falta de documentos y de servicios básicos, el riesgo de artefactos explosivos, viviendas dañadas y la escasez de oportunidades lo que dificultan que el regreso sea realmente sostenible.

Rabab se encuentra en su barrio destruido de Al Tadamon tras regresar a casa en Siria. Foto: © ACNUR/Vivian Toumeh

Por su parte, Sudán siguió siendo uno de los principales focos de desplazamiento en 2025, con retornos significativos pese a que el conflicto continuó activo. Unos 651.500 refugiados sudaneses y 2,9 millones de desplazados internos regresaron, en algunos casos de forma no voluntaria, principalmente desde países vecinos. La falta de servicios básicos, infraestructuras destruidas, riesgos por explosivos y escasas oportunidades económicas dificultan una reintegración sostenible.

Además, la crisis provocó el regreso de casi 200.000 refugiados sursudaneses a un país que también enfrenta graves problemas de violencia, tensión política e inseguridad alimentaria, lo que refuerza la necesidad urgente de apoyo internacional.

Niños y niñas, desproporcionadamente afectados

El desplazamiento forzado afecta de forma especialmente aguda a la infancia. Aunque los menores representan el 29 % de la población mundial, constituyen el 39 % de las personas desplazadas.

Este desequilibrio subraya la necesidad urgente de reforzar medidas como la educación, la protección infantil, el registro de nacimientos y la reunificación familiar, consideradas clave por ACNUR para evitar consecuencias a largo plazo.

La apatridia sigue siendo una crisis invisible

El informe también alerta sobre la situación de las personas apátridas. En 2025, se estimaba que 4,5 millones de personas carecían de nacionalidad, aunque la cifra real podría ser mayor debido a la falta de datos en muchos países.

Casi la mitad de ellas son menores, y las personas rohingya representan el grupo más numeroso. Aun así, hubo avances: 46.100 personas obtuvieron una nacionalidad durante el año, en parte gracias a reformas legales en varios países.

Una crisis prolongada para millones de personas

Otro de los grandes retos es la duración del desplazamiento. Siete de cada diez refugiados viven en situaciones prolongadas, lo que implica años e incluso décadas de dependencia de la ayuda humanitaria.

Para hacer frente a este problema, ACNUR impulsa la iniciativa “50 para 35: Dignidad y Soluciones”, orientada a fomentar la autosuficiencia y la inclusión de las personas refugiadas en los sistemas nacionales, especialmente en países de ingresos bajos y medios.

Un llamamiento a la respuesta internacional

Ante este escenario, ACNUR insiste en la necesidad de reforzar la respuesta internacional. Entre las prioridades destacan mantener la asistencia humanitaria, garantizar retornos voluntarios y seguros, ampliar las vías legales de protección y apostar por la inclusión de las personas refugiadas en los sistemas nacionales.

El informe concluye con una advertencia clara: si no se invierte en soluciones sostenibles, los retornos precarios pueden derivar en nuevos desplazamientos, perpetuando un ciclo de vulnerabilidad.

Aunque 2025 deja un tímido signo de esperanza, el desafío sigue siendo enorme. La reducción del desplazamiento global, señala ACNUR, solo será posible si se abordan las causas profundas y se transforman los sistemas para ofrecer alternativas reales a millones de personas en todo el mundo.

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