Fundación Occident visita Zimbabue para conocer el impacto de su apoyo a la educación primaria Fundación Occident visita Zimbabue para conocer el impacto de su apoyo a la educación primaria

Fundación Occident visita Zimbabue para conocer el impacto de su apoyo a la educación primaria

12 de abril, 2026

Tiempo de lectura: 4 minutos

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Una delegación del Comité español de ACNUR y de Fundación Occident viajó en enero de 2026 al asentamiento de refugiados de Tongogara, en Zimbabue, para conocer de primera mano el impacto del programa educativo Primary Impact. La misión estuvo integrada por Laura Halpern Serra, presidenta de Fundación Occident, y Pía Serra Calderón, miembro de su Comité de valoración de proyectos, junto a Amaia Celorrio, directora de comunicación, y Marta Briones, Gestora de Alianzas con el Sector Privado en el Comité español de ACNUR.

La visita se produjo en un contexto especialmente complejo para el país, que continúa arrastrando las consecuencias de la severa sequía causada por el Niño en 2024. A pesar de las dificultades, Zimbabue acoge a más de 23.700 personas refugiadas provenientes de la República Democrática del Congo, Mozambique, Burundi y Ruanda. Casi 13.000 residen en Tongogara y más de la mitad son niños, niñas y jóvenes, lo que ha elevado la presión sobre unos servicios educativos ya debilitados.

Durante los encuentros mantenidos con autoridades locales, la delegación pudo conocer de primera mano algunas de las brechas educativas más urgentes: casi la mitad de la población refugiada tiene entre 5 y 17 años, pero solo el 43% de los niños en edad de primaria está escolarizado. En 2025, se contabilizaron 2.133 alumnos matriculados en primaria y más de 600 niños y niñas asistían al centro de desarrollo infantil, que se encuentra en proceso de convertirse en una escuela infantil completa. La demanda crece más rápido que los recursos disponibles, situando a la educación como una de las áreas críticas del asentamiento.

En ese escenario, el programa Primary Impact —apoyado por Fundación Occident con 300.000 euros entre 2024 y 2026— se ha posicionado como una pieza fundamental para garantizar el acceso a la educación. La iniciativa permite cubrir tasas y exámenes escolares, proporcionar uniformes y material, distribuir paquetes de artículos básicos de higiene para niñas y promover clubes de empoderamiento que previenen la deserción escolar y los matrimonios infantiles. También financia la formación de docentes y profesionales de apoyo en protección infantil, salud mental y disciplina positiva, y sustenta actividades de apoyo psicosocial en espacios seguros.

Para Laura Halpern Serra, este compromiso responde a una convicción profunda: «Como compañía, nos motiva nuestro compromiso histórico con la educación como motor de progreso y de igualdad de oportunidades. Después de años colaborando con ACNUR a través del programa DAFI, sentimos que era el momento de dar un paso más y trabajar en la etapa primaria, que es clave para romper ciclos de exclusión». La presidenta de la fundación destacó que Primary Impact encaja plenamente con la misión de la entidad: «Nos permite abordar no solo la escolarización, sino también las barreras que provocan absentismo o abandono».

Durante la misión, la delegación visitó la Tongogara Primary School, donde presenció sesiones del programa de apoyo psicosocial entre pares, centradas en autoestima, relaciones, protección y gestión emocional. También acudieron a una entrega de material escolar para alumnado de 7º grado y a la distribución de dignity kits. En la escuela infantil, observaron el papel clave de los para profesionales de educación temprana, fundamentales para superar barreras lingüísticas y acompañar a los menores más vulnerables.

En un contexto global marcado por recortes humanitarios en 2026, ACNUR centra sus esfuerzos en garantizar que ningún niño o niña abandone la escuela. En Tongogara, el 92% del alumnado de primaria es refugiado y depende del apoyo de ACNUR, lo que hace aún más crucial el apoyo de aliados como Fundación Occident. Para Halpern, estos proyectos son determinantes: «Primary Impact garantiza el acceso real a la educación desde la primera infancia. En un contexto donde hay múltiples barreras —idiomas, falta de recursos, ausencia de apoyos especializados— abordar la educación de forma integral es la única vía para reducir desigualdades y ofrecer oportunidades de futuro».

Tras conocer la situación sobre el terreno, la presidenta de la Fundación envió un mensaje a aquellas organizaciones que se plantean apoyar proyectos de educación en contextos de refugio: «Les diría que no lo duden. (Primary Impact) es un proyecto sólido, bien ejecutado y con aliados de primer nivel. El apoyo es clave ahora para sostener los avances».

A nivel personal, Halpern destacó el impacto humano de la misión: «Me llevo la sonrisa de los niños, la energía y la dignidad de todas las personas que conocimos. Zimbabue es un país maravilloso y acogedor. Todo lo que me llevo de esta misión son cosas buenas: aprendizaje, gratitud y la certeza de que estos proyectos realmente cambian vidas».

La misión concluyó reafirmando que la contribución de Fundación Occident es determinante para asegurar el acceso a la educación y la protección de la infancia refugiada en Zimbabue. Su apoyo impulsa un modelo que fortalece la cohesión social, la integración con la comunidad local y la creación de oportunidades reales para los niños y niñas que han tenido que huir de sus países.

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