Día Mundial de la Alimentación: la lucha contra el hambre no cesa Día Mundial de la Alimentación: la lucha contra el hambre no cesa

Día Mundial de la Alimentación: la lucha contra el hambre no cesa

16 de octubre, 2026

Tiempo de lectura: 5 minutos

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Por tercer año consecutivo, el hambre en el mundo disminuyó pero las mejoras siguen siendo muy frágiles. Según el último informe de las Naciones Unidas sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI 2026), alrededor de 645 millones de personas (entre 7,8 % de la población mundial respectivamente) padecieron hambre en 2025. Aunque está previsto que el número de personas subalimentadas en todo el mundo disminuya, se prevé que 512 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030.

Con el objetivo de disminuir el hambre en el mundo, cada 16 de octubre desde 1979 se celebra el Día Mundial de la Alimentación, promovido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Este 2026 se conmemora bajo el lema "Innovar hoy para nutrir mañana". La innovación está transformando los sistemas agroalimentarios, combinando avances científicos y tecnológicos con los conocimientos y la experiencia de agricultores, pescadores, ganaderos, comunidades indígenas, emprendedores y responsables políticos. Se manifiesta de múltiples formas, desde herramientas digitales y semillas mejoradas hasta modelos cooperativos, prácticas tradicionales y nuevas soluciones de financiación y distribución. Además, los enfoques preventivos ayudan a reducir riesgos y fortalecer la resiliencia frente a futuras crisis. Impulsada de manera colectiva, la innovación puede garantizar el acceso a alimentos suficientes, variados, seguros y nutritivos para las generaciones presentes y futuras.

Desequilibrios y desigualdades

Producimos alimentos más que suficientes para alimentarnos todos. Sin embargo, nuestros sistemas alimentarios sufren desequilibrios. El hambre, la obesidad, el cambio climático, el desperdicio de alimentos y la falta de seguridad para los trabajadores de la cadena alimenticia son solo algunos de los problemas que evidencian este desequilibrio.

La falta de alimento en muchas partes del mundo está disparando las cifras de la desnutrición. Si las tendencias actuales persisten, alrededor de 512 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030. A pesar de los avances logrados en la lucha contra el retraso del crecimiento y en la promoción de la lactancia materna, los niveles de hambre a nivel mundial se han mantenido obstinadamente estáticos durante tres años consecutivos.

Se estima que 645 millones de personas padecieron hambre en 2025 y 2.690 millones no pueden permitirse una dieta saludable. A pesar de los avances registrados a nivel mundial, la recuperación sigue siendo desigual entre regiones. Asia y América Latina y el Caribe han mostrado mejoras sostenidas en los últimos años, mientras que África continúa concentrando la mayor carga de hambre del planeta. Actualmente, alrededor de 309 millones de personas padecen hambre en el continente africano, frente a los 292 millones de Asia. Aunque la tendencia al alza observada en África en años anteriores comienza a moderarse, con una reducción de la prevalencia del hambre del 20,3 % en 2024 al 20,0 % en 2025, el rápido crecimiento demográfico ha convertido al continente en la región con el mayor número absoluto de personas afectadas por el hambre.

La mayoría de las personas que sufren inseguridad alimentaria aguda se encuentran en países afectados por conflictos, cambio climático y crisis económicas. Muchos atraviesan graves crisis de desplazamiento. África enfrenta un desafío único, ya que es la única región donde el hambre ha aumentado debido a tres factores principales comentados anteriormente: conflictos, fenómenos climáticos extremos y crisis económicas.

Foto: © ACNUR/Tiksa Negeri.

Las cifras del hambre: no hay motivos para el optimismo

Según el último informe de las Naciones Unidas sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI 2026), se puede concluir que el acceso a una alimentación adecuada está fuera del alcance de miles de millones de personas en el mundo. Estos son los datos más destacables:

  • En 2025, unos 2.100 millones de personas (25,8 % de la población mundial) en el mundo se vieron afectadas por la inseguridad alimentaria moderada o grave.
  • 645 millones de personas padecieron hambre en 2025 (una reducción de casi 14 millones con respecto a 2024).
  • 2.690 millones de personas no podían permitirse una dieta saludable en 2025.
  • En 2025, más de la mitad de la población de África (el 56,6 %) padeció inseguridad alimentaria moderada o grave, frente al 22,9 % de América Latina y el Caribe, el 8,7 % de América septentrional y Europa y el 20,3 % de Asia.
  • La inseguridad alimentaria sigue siendo más elevada en las zonas rurales que en las zonas periurbanas y urbanas.
  • A nivel mundial, la inseguridad alimentaria es mayor entre las mujeres que entre los hombres, aunque la brecha de género se redujo ligeramente en 2025.
  • Se estima que 512 millones de personas seguirán padeciendo hambre en 2030, la mitad de ellas en África.

ACNUR y su labor en la seguridad alimentaria

ACNUR es plenamente consciente de que el acceso a alimentos y agua potable es esencial para proteger la salud, seguridad y bienestar de las millones de personas que tienen que huir de sus hogares. Esta premisa es una de sus prioridades, ya que se encarga de cubrir las necesidades de las personas refugiadas y desplazadas que llegan a un campo o asentamiento.

Las convenciones internacionales respaldan el derecho a estar protegidos del hambre y la malnutrición y es que hay una relación clara entre nutrición y salud pública. De hecho, muchas enfermedades contagiosas que causan millones de muertes prevenibles cada año, están causadas por la malnutrición. Los desplazamientos masivos de población por conflictos, crisis económicas, desastres naturales, etc, provocan altas tasas de malnutrición, enfermedad y muerte,

ACNUR trabaja para para mejorar la nutrición a través de fondos estratégicos, así como alianzas con el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (WFP), uno de los principales socios de ACNUR en terreno. Su objetivo es brindar asistencia alimentaria a millones de personas en todo el mundo y para ello reparten diariamente raciones de comida a las familias refugiadas.

En un campo de refugiados se reparten, de media, raciones de comida suficiente para aportar a cada persona un mínimo de 2.100 calorías al día. Conseguir esto se convierte muchas veces en un reto por la falta de fondos o por las malas condiciones de salud en las que llegan los refugiados a los campos.

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