Historias de vida

“Quiero conseguir que la mutilación genital femenina sea historia”

asha mutilación genital femenina
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11 Mayo 2018

Más de 200 millones de mujeres y niñas en el mundo han sufrido mutilación genital femenina. Asha Ismail, keniana, es una de ellas. El día de su “purificación” llegó cuando tan sólo tenía cinco años. Hoy, más de 40 años después, es una activista por la erradicación de la ablación que, aunque vinculada en los países donde se practica a un motivo religioso, sexual o por tradición, es en realidad una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas reconocida por la ONU.

Asha participó en la Jornada que el equipo de Sensibilización organizó el pasado mes de marzo en la Universidad de Córdoba, “Asilo y Género”, en el marco del proyecto “El Asilo es de Todos”. Hablamos con ella sobre el camino hacia la erradicación de la mutilación genital femenina.

  1. ¿La población está informada y sensibilizada sobre la problemática de la mutilación genital femenina?

Debemos agradecer que hay mucha más información que antes y hay muchas más mujeres activistas africanas. Grandes organizaciones como la vuestra, por ejemplo, se han unido para dar luz a este tema y luchan para que las mujeres que huyen de la ablación consigan el asilo y la protección internacional. Aun así, falta mucho trabajo por hacer. En los países de origen donde se ha prohibido la mutilación genital, la prohibición se ha quedado en el papel porque no hay seguimiento. Las familias saben que está prohibido, pero nadie se ha sentado con ellos para explicarles por qué está prohibido. En España, por ejemplo, a pesar de que hay mucha información en Internet, que se dan charlas y se celebran congresos, sigo viendo gente sorprendida.

  1. Miles de niñas al año se convierten en refugiadas al huir de sus países para no sufrir la ablación. ¿Qué hiciste tú para conseguir que tu hija tampoco la sufriera?

Durante mucho tiempo tuve que luchar con mi familia y mi entorno. Cuando yo me divorcio de mi primer marido, vuelvo con mi hija, que por entonces tenía dos años, a la casa de mi madre. Tenía miedo cuando me iba a trabajar por si le pasaba algo a mi hija mientras yo estaba fuera. Cuando mi hija cumplió los cinco años, me volví a casar y a marcharme de casa. Mi nuevo hogar fue una protección y pude evitar que mi hija sufriera la ablación. Entonces, mi madre no entendió mi decisión. Ahora sí. Cuando le pregunto, dice que fue un error lo que hicieron conmigo.

  1. ¿Qué herramientas son necesarias para poder erradicar la mutilación genital femenina?

Información y sensibilización en todos los sectores: tanto con las mujeres afectadas por la ablación como con los trabajadores que les prestan atención. Tienen que saber cómo atender un caso y cómo detectarlo. Así es como trabajamos en “Save a girl, save a generation”, la ONG que fundé cuando me instalé en Madrid.

  1. Llevas toda tu vida luchando contra la mutilación genital femenina, ¿qué avances se han conseguido para su erradicación en los últimos años?

En 2012, la ONU declaró el Día Internacional de Tolerancia Cero con la mutilación genital femenina; en 2016, el Parlamento de la Unión Africana avaló la prohibición de la circuncisión femenina en sus 50 estados miembro… pero las mujeres africanas llevamos muchos años llamando la atención de nuestros gobiernos, de la comunidad internacional. Nadie nos hacía caso, simplemente por ser mujeres y africanas. Hemos sufrido una invisibilización. Se han logrado muchos avances, pero no son suficientes.

  1. ¿Cuál es tu objetivo personal?

Quiero conseguir que la mutilación genital femenina sea historia. Algo que pasaba hace mucho tiempo.

  1. ¿Por qué es importante que existan proyectos como el de “El asilo es de todos”?

Las universidades son el futuro y es ahí donde tenemos que informar. Que se interesen por esos temas me llena de orgullo porque estoy viendo un futuro mejor.

Cada año, 3 millones de niñas siguen siendo víctimas de esta práctica aberrante. Ayúdanos a protegerlas.
 
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