El virus del ébola: síntomas, contagio y claves para su prevención El virus del ébola: síntomas, contagio y claves para su prevención

El virus del ébola: síntomas, contagio y claves para su prevención

25 de mayo, 2026

Tiempo de lectura: 4 minutos

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El ébola es una enfermedad grave y, a menudo, mortal causada por virus del género Orthoebolavirus que afecta a los seres humanos. Se caracteriza por provocar una fiebre hemorrágica severa y su tasa de letalidad ronda el 50 %, aunque puede variar entre un 25 % y un 90 %, dependiendo del brote y del acceso al tratamiento.

La Organización Mundial de la Salud señala que existen seis especies de Orthoebolavirus, tres de las cuales han causado grandes brotes:

  • El virus del Ébola: el más mortal y para el que existen vacunas aprobadas.
  • El virus del Sudán: responsable de importantes brotes en África.
  • El virus de Bundibugyo: menos frecuente, pero también peligroso.

El ébola se detectó por primera vez en 1976 en África central. Desde entonces, se ha propagado a diferentes regiones del continente, afectando tanto a zonas rurales como urbanas en países como Sierra Leona o Liberia. Una de las primeras zonas donde se identificó fue Yambuku, una aldea cercana al río Ébola, en la República Democrática del Congo, que dio nombre a la enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas del ébola?

El periodo de incubación, es decir, el tiempo entre la infección y la aparición de síntomas, varía entre 2 y 21 días.

Los primeros síntomas suelen aparecer de forma repentina e incluyen:

  • Fiebre
  • Cansancio y malestar general
  • Dolores musculares
  • Dolor de cabeza y de garganta

A medida que la enfermedad progresa, pueden aparecer:

  • Vómitos y diarrea
  • Dolor abdominal
  • Erupciones cutáneas
  • Problemas en el funcionamiento del hígado y los riñones

Aunque popularmente se asocia el ébola con hemorragias, estas no son tan frecuentes y suelen presentarse en fases más avanzadas. En algunos casos, los pacientes pueden sufrir sangrados internos o externos, como sangre en el vómito o en las heces, así como hemorragias por la nariz, las encías o la vagina. También puede haber sangrado en los puntos de punción en la piel.

Por último, cuando el sistema nervioso central se ve afectado, pueden aparecer alteraciones como confusión, irritabilidad o comportamientos agresivos.

¿Cómo se contagia el ébola?

El ébola no se transmite por el aire (como la gripe o el COVID‑19) ni por contacto casual, como dar la mano o estar cerca de otra persona. Además, solo se contagia cuando la persona infectada ya presenta síntomas.

De animales a personas

Puede iniciarse cuando una persona entra en contacto con animales infectados (como murciélagos o primates). Esto ocurre al cazar, manipular o consumir animales infectados.

De persona a persona

Esta es la vía principal y el contagio ocurre por contacto directo con fluidos corporales de una persona enferma o fallecida, como: sangre, vómitos, heces, saliva, orina, sudor, semen o leche materna.

El virus entra en el organismo a través de heridas en la piel o por las mucosas (ojos, nariz o boca).

También puede transmitirse mediante el contacto con objetos contaminados, como ropa, sábanas, agujas o material médico.

Por otro lado, el ébola puede contagiarse durante el cuidado de enfermos sin protección (familiares o sanitarios), en rituales funerarios si hay contacto con el cuerpo.

Tratamiento del ébola: cómo reducir sus efectos

Actualmente, no existe un tratamiento curativo universal para todas las variantes del ébola, pero sí medidas que mejoran significativamente la supervivencia:

  • El tratamiento de apoyo se centra en la rehidratación de la persona con líquidos orales o intravenosos, y su estado de salud y su supervivencia mejoran temporalmente.
  • Los síntomas característicos del ébola (vómito, diarrea, dolores) también pueden tratarse por separado.
  • La participación de las poblaciones afectadas es fundamental para evitar la propagación de los brotes. Se debe alertar de los nuevos casos y poner en marcha prácticas de prevención, control y seguimiento.
  • Solo se dispone de vacunas y tratamientos aprobados para uno de los virus causantes (el del Ébola); en los demás casos, estos productos se encuentran en fase de desarrollo.

La Organización Mundial de la Salud colabora con los países en riesgo para prevenir brotes mediante la vigilancia y la preparación sanitaria. Cuando surge un brote, interviene con medidas como:

  • Detección de casos
  • Rastreo de contactos
  • Atención médica
  • Vacunación
  • Control de infecciones
  • Logística y servicios de laboratorio
  • Formación en prácticas funerarias seguras
  • Participación y concienciación de la comunidad

En definitiva, el ébola sigue siendo una enfermedad altamente peligrosa, pero su transmisión puede controlarse con medidas adecuadas de prevención, detección y atención sanitaria. La rapidez en la respuesta médica, la formación del personal y la colaboración de las comunidades son factores clave para frenar los brotes. Aunque aún existen desafíos, los avances en vacunas y tratamientos ofrecen esperanza para reducir su impacto en el futuro.

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