Emergencia en República Democrática del Congo Emergencia en República Democrática del Congo

Emergencia en República Democrática del Congo

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El brote de cólera que azota el este del país continúa intensificándose. Se han notificado 550 casos confirmados y 101 fallecimientos, con la provincia de Ituri concentrando el 94 % de las infecciones. En zona afectada viven más de dos millones de personas desplazadas internas y 11.000 refugiados sursudaneses que ya sufrían graves necesidades humanitarias y un acceso limitado a los servicios básicos antes de la llegada de este brote.

Mientras, el país sigue sufriendo la violencia en algunas zonas del este y áreas circundantes que dejan muertes de civiles, secuestros y otras violaciones de los derechos humanos. Miles de familias huyen traumatizadas, con cicatrices físicas y psicológicas, y muchas denuncian haber sufrido abusos —incluidos sexuales— durante su huida.

La situación en el país es devastadora y su población necesita ayuda urgente. Por favor, colabora.

Brote de ébola en el este

El brote de ébola causado por el virus Bundibugyo continúa intensificándose en el este de la República Democrática del Congo (RDC) y en Uganda.

En RDC, se han notificado 550 casos confirmados y 101 fallecimientos, con la provincia de Ituri concentrando el 94 % de las infecciones. El conflicto en curso y el desplazamiento —que afecta a más de dos millones de personas desplazadas internas y refugiadas sursudanesas en las zonas afectadas por el Ébola— siguen complicando la respuesta. El hacinamiento, el acceso limitado a agua potable y saneamiento, y la precaria infraestructura sanitaria aumentan el riesgo de transmisión.

Se han registrado dos muertes relacionadas con el Ébola en el campo de desplazados internos de Kpangba. El brote también está interrumpiendo las actividades de protección, mientras que más de 500 refugiados permanecen varados en centros de tránsito en Goma y Bukavu debido al cierre de fronteras, enfrentando un deterioro de sus condiciones de vida e incertidumbre.

En Uganda hay 19 casos confirmados y dos fallecimientos vinculados a la transmisión transfronteriza desde RDC, lo que pone de manifiesto los riesgos regionales persistentes. El Gobierno del país ha restringido la admisión de solicitantes de asilo procedentes de RDC y Sudán del Sur. Burundi, Ruanda y Sudán del Sur también presentan un riesgo elevado de transmisión, particularmente debido a los continuos movimientos de refugiados impulsados ​​por la escalada del conflicto en el este de la RDC.

Se necesita apoyo urgente para fortalecer y adaptar los servicios de protección, atención médica, vigilancia, alojamiento y agua, saneamiento e higiene, especialmente en las zonas fronterizas, los centros de tránsito y recepción, y los asentamientos.

¿Qué está pasando en el país?

El país atraviesa décadas de conflicto que han generado una grave crisis humanitaria. En 2025, la violencia se intensificó en las provincias de Kivu del Norte y Sur con el avance del grupo armado M23, que tomó ciudades clave y provocó desplazamientos masivos, incluso hacia países vecinos. A esto se sumaron desastres naturales como inundaciones que causaron numerosas muertes y daños.

Aunque en julio de 2025 se firmó un acuerdo preliminar de paz, la violencia continuó durante el año, con nuevos ataques y más desplazamientos. En 2026, pese a un alto el fuego vigente, los enfrentamientos siguen en el este del país. Además, se alerta sobre el uso sistemático de la violencia sexual como arma de guerra, con graves consecuencias sociales a largo plazo.

Desde diciembre de 2025, más de 238.800 personas han huido a países vecinos, y más de la mitad ha buscado refugio en Burundi. La situación sigue siendo crítica en el campamento de Busuma (Burundi), que alberga a 66.727 refugiados. Allí las necesidades de protección son graves y siguen superando la capacidad de respuesta en materia de protección, alojamiento, salud, agua y servicios básicos. La capacidad de los servicios de salud se ve mermada por la escasez de personal, medicamentos y equipos. Solo el 38 % de los refugiados tiene alojamiento, y la disponibilidad de agua se redujo a 5,19 litros por persona al día, muy por debajo de los estándares de emergencia humanitaria de 15 litros.

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¿Cómo responde ACNUR?

Las necesidades de financiación siguen siendo elevadas en toda la región, ya que solo cuenta con el 22 % de la financiación prevista para 2026, mientras que la infraestructura está sobrecargada y el acceso a los servicios básicos sigue siendo limitado para las personas desplazadas y las comunidades de acogida.

La inestabilidad en la región dificulta las operaciones humanitarias, pero ACNUR y sus socios continúan trabajando para proteger a las comunidades desplazadas. Se realizan acciones como la formación de líderes comunitarios para promover la convivencia pacífica, la identificación de casos de violencia sexual y protección infantil, y el apoyo médico y psicosocial a las víctimas. También se avanza en el registro civil y la entrega de asistencia en efectivo a desplazados internos.

En Burundi y Uganda, los refugiados congoleños son trasladados a los campos, aunque persisten necesidades urgentes de agua, saneamiento, alojamiento y educación.

En cuanto a este brote de ébola, ACNUR ha intensificado rápidamente sus esfuerzos de preparación y respuesta ante este brote tanto en RDC como en los países vecinos. Los esfuerzos se centran en proteger a las poblaciones desplazadas, al tiempo que se apoya a las autoridades nacionales y la respuesta liderada por la OMS. Las prioridades de ACNUR en RDC incluyen la protección, la prevención y el control de infecciones, la vigilancia y la participación comunitaria en contextos de desplazamiento. Las actividades incluyen el rastreo de contactos, la desinfección, el suministro de estaciones de lavado de manos y materiales de higiene, y campañas de sensibilización.

  1. ACNUR
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