Emergencia

Emergencia sanitaria por COVID-19

La población refugiada sufre especialmente las consecuencias de la pandemia.
Emergencia_coronavirus_covid-19

Un año de la emergencia por COVID-19

Más allá de las implicaciones sanitarias, el impacto socioeconómico de la COVID-19 en la población refugiada ha sido devastador: falta de oportunidades, desempleo, pérdida de medios de vida, hambre y miles de niños fuera de la escuela.

Hay 79,5 millones de personas refugiadas en el mundo que son más vulnerables ante la COVID-19. La pandemia está causando estragos en la población refugiada. Las consecuencias socioeconómicas de la crisis sanitaria podrían durar años, sobre todo en los países más pobres del mundo, en los que vive la mayoría de los desplazados forzados.

Durante este año, ACNUR ha afrontado la mayor emergencia en sus 70 años de historia y ha desempeñado un papel central en la lucha contra la pandemia entre refugiados y comunidades desplazadas en 130 países.

 

ACNUR en terreno

Al inicio de la crisis sanitaria, el programa de ACNUR se centró en acciones encaminadas a minimizar el riesgo de contagio entre la población refugiada:

• Distribución de agua potable y jabón entre los refugiados y desarrollo de infraestructuras sanitarias, refugios colectivos y centros de recepción.

Campañas de información sobre el COVID-19 y medidas de higiene entre los refugiados en su propio idioma.

Formación del personal sanitario y evaluación de las necesidades: equipo médico, suministros, instalaciones y transporte en ambulancia.

Durante este año, además, ACNUR ha descongestionado campamentos y ha fortalecido las medidas de distanciamiento físico, ha construido infraestructuras, ha proporcionado material sanitario, medicinas, agua y saneamiento, ha apoyado a los sistemas de salud de los países de acogida, ha proporcionado acceso a la educación de miles de niños , ha entregado ayudas económicas y ha proporcionado servicios de protección a mujeres y niñas frente a la violencia de género.

 
49.204
casos de COVID-19 reportados entre refugiados y personas desplazadas en 105 países.
94 de 130
países donde ACNUR está presente se han comprometido incluir a los refugiados en los planes nacionales de vacunación.
80 %
de la población refugiada vive en países con sistemas de salud débiles.
 
 
 

Para 2021, ACNUR necesita 924 millones de dólares para cubrir las necesidades de la población refugiada y desplazada derivadas de la COVID-19. La pandemia ha aumentado la pobreza, la violencia de género, la brecha educativa y las desigualdades. Además, ha obligado a decenas de miles de refugiados y desplazados internos a regresar a sus hogares sin que se den las condiciones de seguridad necesarias. Salir de esta pandemia sin dejar a nadie atrás implica un desafío enorme.

 
“Debemos asegurarnos de que todo el mundo, en todas partes, pueda vacunarse lo antes posible”.
Antonio Guterres, secretario general de la ONU.